Por: Revistaeyn.com - Agencias
El barril de petróleo Brent para entrega en junio se hunde este miércoles más del 12 %, hasta situarse en los US$95 en el mercado de futuros de Londres, después de que Estados Unidos e Irán hayan acordado un alto el fuego de dos semanas.
A las 7:00 horas de este miércoles, y según datos de Bloomberg recogidos por EFE, el precio del Brent baja el 12,55 %, hasta los US$95,53 el barril.
De la misma manera que el Brent, el petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) baja con fuerza este miércoles antes de la apertura oficial del mercado en Estados Unidos. Retrocede el 14,48%, hasta los US$94,9.
Por su parte, el precio del gas natural para entrega a un mes en el mercado TTF de Países Bajos, el de referencia en Europa, se hunde más del 19 % en la apertura de este miércoles, hasta los 42,8 euros por megavatio hora (MWh).
Qué están leyendo los mercados
El mensaje que dejan esos movimientos no es “la crisis terminó”. Es otro.
Lo que el mercado está descontando es que se evitó el peor escenario: una disrupción prolongada en Ormuz, un salto energético más agresivo y un shock inflacionario con capacidad de contaminar crecimiento, tasas y expectativas globales. Eso es muchísimo.
Pero no equivale a estabilidad duradera. Lo que los inversores están leyendo es que la Casa Blanca y Teherán encontraron un punto de racionalidad mínima alrededor del petróleo. No porque haya confianza entre ambos, sino porque el costo de seguir escalando se había vuelto demasiado alto para todos.
También hay una lectura política más fina: Trump mostró que, llegado cierto umbral de costo económico y financiero, prefiere reconducir la crisis antes que profundizarla.
Ese dato importa para Wall Street, para los importadores de energía y para los aliados de Washington en el Golfo.
A partir de ahora, el mercado va a mirar menos los discursos y más los indicadores concretos: cuántos barcos cruzan, si las aseguradoras vuelven, si hay incidentes menores, si Israel se mantiene dentro del marco de la tregua y si la mesa de Islamabad produce algún mecanismo creíble de continuidad.
Ese será el verdadero test.