Por: Revistaeyn.com
La guerra entre Rusia y Ucrania podría entrar en una nueva fase diplomática, con consecuencias que van mucho más allá del campo de batalla.
Estados Unidos reconoció este lunes que existen conversaciones sobre una posible cumbre entre los presidentes Donald Trump, Vladímir Putin y Xi Jinping para buscar una salida al conflicto, una iniciativa que ha encendido las alarmas en Kiev ante la posibilidad de que las grandes potencias negocien el futuro de Ucrania sin su participación.
La propuesta llegaría en un momento especialmente crítico: Washington ha flexibilizado determinadas restricciones económicas contra Moscú, Ucrania denuncia dificultades para acceder a sistemas de defensa esenciales y los ataques militares continúan intensificándose en ambos territorios.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó desde Samarcanda, Uzbekistán, que se han mantenido conversaciones sobre una eventual reunión trilateral, aunque aclaró que no existe un acuerdo definitivo.
"La guerra debe terminar", sostuvo el jefe de la diplomacia estadounidense, quien señaló que ninguno de los contendientes está consiguiendo una victoria decisiva y que el costo humano y material continúa aumentando.
La iniciativa abre un interrogante de enormes dimensiones para el equilibrio geopolítico internacional: ¿se aproxima una negociación capaz de detener el conflicto o una salida que obligaría a Ucrania a aceptar condiciones contrarias a sus intereses de seguridad y soberanía?
Una cumbre de las tres potencias, pero sin Ucrania
Según informó The Wall Street Journal, Putin habría planteado la posibilidad de reunirse con Trump y Xi Jinping durante noviembre, al margen del encuentro de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), previsto en Shenzhen, China.
La propuesta todavía se encuentra en una etapa preliminar. Rubio reconoció que hubo conversaciones, pero evitó confirmar los detalles o anticipar si Trump aceptaría participar.
La eventual reunión representaría un movimiento diplomático de gran alcance, al situar a Estados Unidos, China y Rusia como interlocutores principales de una negociación sobre la seguridad europea.
También otorgaría a Pekín un papel de mayor protagonismo en la búsqueda de un acuerdo, aunque por ahora no existe confirmación de que China haya aceptado formalmente el formato propuesto.
El principal punto de controversia es la ausencia de Ucrania.
El ministro ucraniano de Exteriores, Andrí Sibiga, rechazó la posibilidad de una reunión de estas características y advirtió que podría terminar fortaleciendo a Putin en lugar de acercar una paz sostenible.
Para Kiev, una negociación legítima debería incorporar a Ucrania como protagonista y exigir a Rusia señales concretas de disposición a detener las hostilidades.
La preocupación no es únicamente diplomática. Un acuerdo negociado por las grandes potencias podría definir cuestiones territoriales, garantías de seguridad y condiciones militares que afectan directamente el futuro del Estado ucraniano.
Zelenski acusa a Washington de presionar para una capitulación
Las tensiones entre Washington y Kiev alcanzaron un nuevo nivel este lunes, cuando el presidente Volodímir Zelenski acusó a Estados Unidos de adoptar decisiones que estarían orientadas a forzar la rendición de su país.
En una entrevista con Bloomberg, recogida por la agencia EFE, el mandatario afirmó que se han producido movimientos para convencer a Ucrania de capitular, aunque evitó asegurar que ese sea explícitamente el objetivo declarado de sus socios estadounidenses.
El presidente ucraniano fundamentó sus críticas en decisiones que, según denunció, están debilitando la capacidad de defensa de su país.
Una de las más graves se relaciona con los interceptores para los sistemas antiaéreos Patriot, fundamentales para responder a los misiles balísticos rusos.
El mandatario también denunció restricciones en los servicios de comunicaciones satelitales y dificultades en la transferencia de información de inteligencia necesaria para anticipar ataques rusos.
La guerra escala mientras avanza la diplomacia
Mientras Estados Unidos explora nuevas alternativas de negociación, Rusia y Ucrania mantienen una intensa ofensiva militar.
Este lunes, el Ejército ruso lanzó un nuevo ataque masivo contra Kiev y su región, después de que Ucrania ejecutara una de sus mayores ofensivas con drones contra San Petersburgo y la región rusa de Leningrado.
Según informó EFE, los ataques ucranianos del domingo alcanzaron dos terminales petroleras y otras instalaciones logísticas y digitales en territorio ruso.
El control de los recursos energéticos se ha convertido en un componente especialmente sensible de esta confrontación.
Ucrania busca afectar la infraestructura petrolera rusa, mientras Moscú continúa atacando instalaciones energéticas ucranianas. Al mismo tiempo, Estados Unidos intenta contener las tensiones del mercado internacional de combustibles.
Europa ante el riesgo de una negociación que redefina su seguridad
Una eventual cumbre entre Trump, Putin y Xi Jinping también pondría a Europa frente a una cuestión estratégica: qué papel tendría el continente en las decisiones destinadas a establecer las condiciones de seguridad de su propio territorio.
Desde el inicio de la invasión rusa, los gobiernos europeos han incrementado sus esfuerzos para reforzar las capacidades militares de Ucrania y disminuir su dependencia de Washington.
Sin embargo, esa transición enfrenta limitaciones materiales, industriales y financieras, particularmente en sistemas de defensa aérea y otras capacidades militares avanzadas.
La perspectiva de que Estados Unidos reduzca adicionalmente su compromiso con Kiev elevaría las exigencias sobre los presupuestos de defensa europeos y obligaría a acelerar la coordinación militar dentro de la OTAN y de la Unión Europea.
Con información de EFE, Bloomberg, The Wall Street Journal, Euronews, Associated Press