Por: Revistaeyn.com - EFE
Desde el hospital Gemelli de Roma, donde se recupera de una operación pulmonar, el papa León XIV conversó este viernes con el presidente ruso, Vladímir Putin, para pedir una tregua que permita asistir y evacuar a civiles de la ciudad ucraniana de Oleshky.
La gestión humanitaria se produjo en una jornada que expuso las dificultades para detener la guerra y las tensiones entre los aliados de Kiev.
Mientras Moscú anunciaba la conquista de un bastión ucraniano en Donetsk, Volodímir Zelenski buscaba respaldo en Bruselas ante un nuevo deterioro de su relación con Donald Trump.
Los líderes europeos reafirmaron su apoyo, pero reconocieron una limitación decisiva: no pueden reemplazar a corto plazo algunos servicios estadounidenses esenciales para la defensa ucraniana.
La jornada permite identificar un desplazamiento en las responsabilidades del respaldo occidental. Europa enfrenta una mayor exigencia política y militar para sostener a Ucrania, mientras las diferencias con Washington agregan incertidumbre sobre la continuidad y las condiciones de capacidades críticas.
Una tregua para proteger a los civiles
Según informó la Santa Sede, León XIV expresó su preocupación por la situación humanitaria en Oleshky, en la región de Jersón, y pidió facilitar el ingreso de alimentos y asistencia médica, además de la evacuación voluntaria y segura de la población. También reiteró el compromiso del Vaticano con el diálogo y la paz.
El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, explicó que unos 2.000 civiles necesitan vías humanitarias de salida. Manifestó su esperanza de que Putin concrete lo solicitado por el pontífice. El alcance inmediato de la iniciativa es, por tanto, una pausa humanitaria localizada; la conversación no supone un acuerdo de alto el fuego general.
Europa reafirma su compromiso
En Bruselas, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, defendió mantener el respaldo a Kiev y las sanciones contra Moscú. “No es momento de rebajar el apoyo a Ucrania”, afirmó antes de la sesión de la cumbre dedicada al país invadido.
Su planteamiento fue aumentar la asistencia y la presión para llevar a Rusia a una negociación.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó también los avances de Ucrania hacia la adhesión al bloque.
Zelenski agradeció el acompañamiento europeo, en un contexto marcado por las nuevas críticas de Trump y la incertidumbre sobre la asistencia estadounidense en comunicaciones e inteligencia.
Ese respaldo enfrenta, sin embargo, resistencias internas. EFE señala que dirigentes de la ultraderecha europea, entre ellos Marine Le Pen y Alice Weidel, reclaman reducir o retirar la ayuda a Kiev. Sostener el compromiso exige también preservar el consenso político dentro de Europa.
La dependencia tecnológica que Europa no puede resolver de inmediato
Las restricciones en las comunicaciones satelitales muestran la dimensión práctica del problema.
Tras reunirse con los líderes europeos, Zelenski dijo que las capacidades utilizadas por su Ejército todavía no habían recuperado los límites de velocidad anteriores, aunque había señales de un restablecimiento.
Reuters informó, citando a dos funcionarios estadounidenses y uno occidental, que la orden de ralentizar Starshield —el servicio militar de SpaceX— procedió del interior de la Casa Blanca.
La alta representante europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, reconoció que la UE no puede sustituir a corto plazo los servicios de Starlink utilizados por Ucrania.
La admisión revela la distancia entre la voluntad europea de sostener a Kiev y su capacidad para cubrir todas sus necesidades operativas.
En paralelo, el jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerásimov, anunció ante Putin la toma de Dobropilia, en Donetsk, y la describió como uno de los bastiones ucranianos en dirección a Dnipropetrovsk.
El balance deja a Europa ante una responsabilidad creciente: convertir su respaldo político en capacidades sostenidas de defensa, mientras intenta mantener la coordinación con Washington. La incertidumbre sobre ese apoyo añade presión sobre Ucrania y complica el propósito europeo de llevar a Moscú a negociar.