Por E&N Brand Lab para Rosti / Contenido del ecosistema Lovemarks de Estrategia & Negocios
Hay marcas que forman parte de los recuerdos de infancia y que, con el paso de los años, continúan presentes en la vida de nuevas generaciones. Ese es uno de los mayores logros de Rosti, una empresa 100% costarricense que, desde 1983, ha construido una relación cercana con las familias del país.
“Para nosotros, el amor hacia una marca no se construye únicamente a través de un buen producto. Se construye con confianza, consistencia, cercanía y, sobre todo, con la capacidad de generar recuerdos”, afirma Beatriz Tomeu, gerente general de Rosti.
Su evolución de Rostipollos a Rosti representó mucho más que un cambio de nombre. Fue una transformación estratégica que permitió ampliar su propuesta gastronómica, modernizar su identidad y conectar con nuevos públicos, sin perder la esencia que la ha acompañado durante más de cuatro décadas.
INNOVAR SIN PERDER LAS RAÍCES
La innovación se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento de Rosti. Su filosofía consiste en escuchar al consumidor, identificar tendencias y adaptarlas con un sello propio: rostizarlas.
Esta visión se refleja en propuestas gastronómicas que incorporan alternativas gluten friendly, keto y creaciones inspiradas en tendencias internacionales, como el birriamen y el pollo a la naranja.
Al mismo tiempo, la marca mantiene vivas tradiciones que forman parte de su identidad, como las tortillas elaboradas a mano, el café chorreado en la mesa y la integración del talento de artistas nacionales en sus restaurantes.
EXPERIENCIAS QUE VAN MÁS ALLÁ DE LA MESA
Rosti también ha apostado por generar conexiones emocionales a través de experiencias que trascienden la gastronomía.
Con Rosti Balance, la marca ha creado espacios que integran bienestar, actividad física y gastronomía, mediante alianzas con marcas que comparten su visión de estilo de vida.
Por su parte, Rosti Kids busca conquistar a las nuevas generaciones con un universo de experiencias que incluye talleres creativos, fiestas con su dinosaurio, peluches, espacios Jurassic Rosti y sus icónicas sillas de dinosaurio.
“Nos entusiasma pensar que los niños que hoy disfrutan Rosti Kids serán los invitados que mañana regresen con sus propias familias”, señala Tomeu.
UNA MARCA CON PROPÓSITO Y HOSPITALIDAD
La sostenibilidad también forma parte de esta evolución. El 100% de los restaurantes de Rosti cuenta con certificación Bandera Azul Ecológica y la compañía ha recibido reconocimientos por su gestión ambiental, entre ellos su distinción como uno de los Gigantes de la Sostenibilidad.
Sin embargo, para Rosti, el principal diferenciador sigue siendo su gente. La pasión, la integridad y la hospitalidad son valores que orientan su cultura y que se reflejan en cada interacción con sus invitados.
La compañía también ha incorporado tecnología e inteligencia artificial para fortalecer sus procesos, facilitar el acceso a información y continuar mejorando la experiencia del consumidor.
EL RETO DE SEGUIR SIENDO UNA MARCA AMADA
Reconocimientos como Lovemarks Centroamérica, Merco, Travelers’ Choice de Tripadvisor y las distinciones de Uber Eats respaldan una trayectoria construida alrededor de la preferencia del consumidor.
Pero para Rosti, ser una Lovemark implica una responsabilidad que va más allá de los premios: evolucionar constantemente, mantener la confianza y continuar generando experiencias memorables.
“Nuestra ambición es llevar nuestra gastronomía, hospitalidad y orgullo costarricense a nuevos espacios y audiencias, sin perder la esencia que nos ha acompañado desde 1983”, concluye Tomeu.
Porque el verdadero valor de una marca amada no está solamente en formar parte de los recuerdos, sino en seguir creando razones para que nuevas generaciones construyan los suyos.