Por E&N Brand Lab para Kardex
La automatización de almacenes avanza, pero no al ritmo ni con el impacto que muchas organizaciones esperaban. Esa es una de las principales conclusiones de una encuesta realizada a 127 líderes de almacenes y centros de distribución de sectores clave, llevada a cabo por Modern Materials Handling y Peerless Research Group, en colaboración con Kardex Remstar, líder mundial en soluciones de intralogística.
El estudio revela una brecha estructural entre la promesa tecnológica de la automatización y su aplicación efectiva en el terreno: la falta de integración real entre sistemas continúa siendo el principal freno para capturar mejoras sostenidas en eficiencia, precisión y retorno de la inversión (ROI).
AUTOMATIZACIÓN SIN INTEGRACIÓN: UNA TRANSICIÓN INCOMPLETA
Pese a que la automatización ocupa un lugar central en la agenda logística global, los datos muestran que la mayoría de las operaciones todavía dependen de procesos manuales. Según la encuesta, el 63 % de los almacenes sigue siendo totalmente manual, sin ningún nivel de automatización. Apenas un 6 % se considera altamente automatizado, mientras que el 31 % combina procesos manuales y automatizados.
Incluso entre las empresas que ya han invertido en automatización, la integración de sistemas está lejos de ser plena. Solo el 23 % de los encuestados afirma contar con sistemas totalmente integrados, frente a un 62 % que opera con integraciones parciales y un 15 % que no ha integrado sus sistemas en absoluto.
Estos números reflejan una industria en transición, donde la automatización avanza de forma fragmentada y muchas veces aislada, limitando su impacto operativo.
LA INTEGRACIÓN COMO MOTOR DEL RETORNO DE LA INVERSIÓN
El estudio deja en claro que la integración se ha convertido en el factor crítico que define el éxito de las iniciativas de automatización. Tres de cada cuatro encuestados (75 %) coinciden en que los sistemas de almacén integrados son esenciales para aprovechar plenamente los beneficios de la automatización.
Las organizaciones que logran conectar software, hardware y flujos de información reportan mejoras cuantificables en velocidad, precisión, uso del espacio y eficiencia operativa. Por el contrario, aquellas que mantienen tecnologías aisladas enfrentan mayores costos, menor visibilidad y dificultades para escalar.
Lejos de ser una tendencia emergente, la integración se consolida en 2026 como un criterio estratégico de inversión, redefiniendo cómo las empresas planifican la evolución de sus centros de distribución.
UNA MUESTRA DIVERSA, UN DESAFÍO TRANSVERSAL
La encuesta recoge la visión de empresas de distintos tamaños y sectores. El 23 % opera instalaciones de más de 23.000 m², mientras que el 60 % gestiona almacenes pequeños, de menos de 900 m². Los roles de los participantes incluyen alta dirección (32 %), logística y cadena de suministro (17 %), ingeniería (14 %), gestión de planta (14 %) y TI (8 %).
Más de la mitad de los encuestados proviene de la industria manufacturera, seguida por comercio mayorista y consultoría. Los resultados muestran que la brecha de integración no es exclusiva de grandes operaciones, sino que afecta por igual a empresas medianas y pequeñas, muchas de ellas con ingresos anuales inferiores a US$50 millones.
TECNOLOGÍAS PRESENTES, PERO NO SIEMPRE CONECTADAS
Entre las tecnologías básicas más utilizadas figuran los códigos de barras y RFID (63 %), los transportadores y sistemas de clasificación simples (53 %) y soluciones de apoyo al picking como pick-to-light o voice picking (17 %).
En el nivel avanzado, el 36 % ya utiliza robótica industrial, el 32 % soluciones “producto a la persona” y el 29 % sistemas automatizados de almacenamiento y recuperación (ASRS). Sin embargo, la encuesta evidencia que muchas de estas tecnologías operan de forma independiente, sin una arquitectura integrada que maximice su potencial.
INTEGRAR HOY PARA NO AMPLIAR LA BRECHA MAÑANA
Las conclusiones del estudio son claras: la automatización y los sistemas de almacén integrados dejaron de ser una cuestión de “si” para convertirse en una cuestión de “cuándo”. Cada paso hacia la integración —desde códigos de barras hasta VLMs, ASRS o robótica avanzada— permite operar de forma más inteligente, rápida y eficiente.
A medida que la brecha entre instalaciones conectadas y manuales se amplía, las organizaciones que retrasan la integración corren el riesgo de quedar rezagadas frente a competidores más ágiles y preparados para responder a cambios en la demanda y a expectativas crecientes de los clientes.
En ese escenario, la integración emerge como el verdadero eslabón perdido entre la automatización y el retorno de la inversión, y como uno de los factores clave que definirá la competitividad logística en los próximos años.
Para conocer más conclusiones clave de la encuesta, descarga el análisis completo en: https://tinyurl.com/43pexze2