Por E&N Brand Lab para Fundación Azteca
Para Maribel Antonia Rincón de Castro, el liderazgo adquiere verdadero sentido cuando se utiliza para transformar realidades, crear oportunidades y ayudar a que otras personas encuentren su propio camino.
Esa convicción ha acompañado una trayectoria profesional que combina experiencia empresarial, formación académica, sensibilidad social y una sostenida capacidad para articular voluntades alrededor de causas comunes.
Rincón de Castro posee más de 16 años de experiencia en responsabilidad social empresarial y ha desarrollado proyectos de impacto en educación, ecología, ambiente y otras áreas sociales. Antes de concentrar su carrera en este campo, también ocupó posiciones gerenciales, comerciales y administrativas dentro del sector empresarial.
Es ingeniera de Sistemas, licenciada en Administración y cuenta con un MBA en Administración Financiera. Su formación incluye una certificación en liderazgo de alto desempeño de Harvard ManageMentor y otra en estrategias de desarrollo para mujeres de INCAE Business School.
Nacida en Colombia y residente en Guatemala desde hace más de 23 años, en 2011 asumió la Dirección de Fundación Azteca Guatemala. Una década después, en 2021, incorporó la Dirección de Fundación Azteca Honduras, consolidando una responsabilidad regional desde la cual ha impulsado proyectos, equipos y alianzas en ambos países.
Ese recorrido es el que ahora recibe el reconocimiento “Trayectoria que Inspira 2026”. “Representa para mí un profundo honor y, sobre todo, una gran responsabilidad. Lo recibo con gratitud porque reconoce un camino construido a lo largo de los años con propósito, disciplina, perseverancia y la convicción de que el liderazgo cobra verdadero sentido cuando genera oportunidades para los demás”, afirma.
Aunque la distinción lleva su nombre, Rincón de Castro procura situarla dentro de una historia colectiva. Reconoce el trabajo de sus equipos y de las empresas, instituciones y aliados que han acompañado la misión de Fundación Azteca.
“Las transformaciones más importantes no se construyen de manera individual, sino mediante alianzas y esfuerzos colectivos. Por ello, este reconocimiento me inspira a continuar trabajando con mayor compromiso por Guatemala y Honduras y por una región con mayores oportunidades, inclusión y desarrollo”, sostiene.
LIDERAR CON CONCIENCIA Y PROPÓSITO
Integridad, confianza, disciplina, empatía, trabajo en equipo y compromiso con los resultados son los principios que han orientado su manera de liderar.
Rincón de Castro cree en hacer lo correcto incluso cuando nadie está observando y en reconocer que detrás de cada decisión empresarial existen personas que pueden resultar afectadas. Para ella, liderar no significa tener todas las respuestas, sino saber escuchar, reconocer el potencial de los demás y crear las condiciones para que las personas puedan crecer.
Su formación en Liderazgo Consciente profundizó esa mirada y le permitió observar con mayor claridad el impacto de sus decisiones y los sistemas sobre los cuales interviene.
“Procuro combinar sensibilidad social con excelencia en la ejecución. Tener un propósito es fundamental, pero convertirlo en resultados medibles y sostenibles es lo que realmente permite transformar vidas”, explica.
En su visión, la empatía no reemplaza la disciplina y la sensibilidad social no puede estar separada de la capacidad de ejecutar. Una iniciativa puede tener una intención valiosa, pero solo genera un cambio duradero cuando se traduce en resultados, procesos sostenibles y oportunidades concretas.
EL BRAZO SOCIAL DE GRUPO SALINAS HONDURAS
Fundación Azteca es el brazo social de Grupo Salinas Honduras, conglomerado con presencia en el país desde 1997.
Actualmente, Grupo Salinas integra las operaciones de Elektra, Banco Azteca, Italika y TV Azteca, junto con Fundación Azteca. Con más de 2.200 colaboradores y presencia nacional, contribuye al desarrollo de Honduras mediante la inclusión financiera, el acceso a productos y servicios, las soluciones de movilidad, la información y el entretenimiento.
A través de Fundación Azteca, esa presencia incorpora iniciativas de impacto social orientadas a generar oportunidades y bienestar para las familias hondureñas.
Desde allí, Rincón de Castro ha contribuido a la evolución de la Fundación hacia un modelo de intervención social más estructurado, apoyado en alianzas estratégicas, transparencia, sostenibilidad y medición de resultados.
“En una fundación, nuestra verdadera rentabilidad se mide en impacto social: en jóvenes que encuentran nuevas oportunidades; niños que acceden a educación, nutrición, cultura o deporte; comunidades que recuperan sus espacios naturales y personas que descubren que pueden construir un futuro diferente”, expresa.
La organización desarrolla programas relacionados con educación, cultura, salud, nutrición, medioambiente, prevención y desarrollo comunitario. También promueve la participación ciudadana y el voluntariado como mecanismos para ampliar el alcance de sus iniciativas.
Uno de los hitos destacados por la directora regional ha sido el fortalecimiento de una cultura de integridad y cumplimiento, mediante la incorporación de estándares como ISO 37001 de gestión antisoborno.
“El impacto social debe ir acompañado de transparencia, buenas prácticas y rendición de cuentas”, enfatiza.
ARTICULAR CAPACIDADES PARA MULTIPLICAR EL IMPACTO
El propósito de Fundación Azteca no se limita a responder ante una necesidad inmediata. Su enfoque busca generar capacidades que permanezcan y permitan que las personas participen activamente en la transformación de su propia realidad.
Para conseguirlo, la articulación es fundamental.
Rincón de Castro considera que el desarrollo de un país requiere corresponsabilidad entre Estado, empresa privada, sociedad civil y ciudadanía. Fundación Azteca procura actuar como punto de encuentro entre esos sectores y convertir la colaboración en resultados concretos.
“Más que trabajar de manera aislada, buscamos conectar actores que comparten un mismo propósito y convertir esa colaboración en soluciones de mayor alcance”, señala.
Esta perspectiva también define su comprensión sobre la generación de oportunidades y la empleabilidad.
“Entendemos que la empleabilidad comienza mucho antes de conseguir un empleo: comienza con educación, formación, valores, prevención, autoestima, acceso a oportunidades y desarrollo de habilidades”, explica.
Por esta razón, una parte importante de los programas de la Fundación está dirigida a niños y jóvenes. El objetivo es fortalecerlos para que puedan tomar mejores decisiones, desarrollar sus capacidades y participar en el progreso económico y social de Honduras.
El modelo también impulsa la innovación social por medio de alianzas que reúnen conocimientos, recursos, capacidades institucionales y voluntariado. En lugar de medir su alcance únicamente por las acciones ejecutadas, la Fundación busca multiplicar resultados mediante la colaboración.
RESILIENCIA PARA ACTUAR EN CONTEXTOS COMPLEJOS
Liderar proyectos sociales implica trabajar en escenarios donde las necesidades son amplias y los recursos siempre resultan limitados. Esa realidad ha exigido a Rincón de Castro aprender a priorizar, innovar y construir alianzas capaces de extender el impacto de cada iniciativa.
También ha debido dirigir equipos en contextos de cambio, incertidumbre y presión. Esas experiencias transformaron su concepción de la resiliencia.
“La resiliencia no consiste simplemente en resistir las dificultades, sino en aprender de ellas y convertirlas en oportunidades de evolución”, afirma.
Los desafíos le enseñaron que un líder debe mantener claridad sobre el propósito y, al mismo tiempo, flexibilidad respecto del camino para alcanzarlo.
“Aprendí a escuchar más, a confiar en mi equipo, a tomar decisiones difíciles cuando es necesario y a comprender que pedir apoyo y construir alianzas también son expresiones de fortaleza”, relata.
Cada dificultad, agrega, ha contribuido a formar una versión más consciente, estratégica y humana de su liderazgo.
UNA ORGANIZACIÓN CAPAZ DE TRASCENDER A SUS LÍDERES
Una de las responsabilidades más importantes de quien dirige una organización es preparar a las personas que deberán conducirla en el futuro.
Bajo esa premisa, Fundación Azteca promueve una cultura en la que los integrantes de sus equipos puedan asumir responsabilidades, desarrollar competencias, proponer soluciones y aprender tanto de los resultados como de los desafíos.
La preparación no se limita a las capacidades técnicas. Incluye comunicación, pensamiento estratégico, adaptabilidad, trabajo colaborativo, inteligencia emocional y liderazgo consciente.
También implica transferir conocimiento, documentar procesos, establecer estándares de gestión y fortalecer una cultura institucional basada en valores compartidos.
“La sostenibilidad de una organización no puede depender exclusivamente de una persona; debe estar respaldada por equipos preparados, procesos sólidos, alianzas duraderas y un propósito compartido”, subraya.
Su objetivo es que las nuevas generaciones comprendan que liderar no significa únicamente alcanzar resultados, sino conseguirlos con integridad, conciencia y propósito.
UNA FUNDACIÓN MÁS REGIONAL, INNOVADORA Y SOSTENIBLE
Para los próximos cinco años, Rincón de Castro visualiza una Fundación Azteca cada vez más regional, innovadora, sostenible y orientada hacia resultados medibles.
La hoja de ruta contempla tres dimensiones principales: ampliar las alianzas estratégicas nacionales e internacionales, profundizar la medición del impacto de los programas y aprovechar las nuevas herramientas tecnológicas para llegar a más personas con mayor eficiencia.
También identifica como prioridad la diversificación de las fuentes de recursos y el fortalecimiento de la sostenibilidad de los proyectos.
“El reto no es solamente crecer en número de beneficiarios, sino asegurar que nuestras intervenciones produzcan transformaciones duraderas”, destaca.
Su aspiración es que Fundación Azteca continúe posicionándose como una organización que convoca, conecta y transforma, además de consolidarse como un aliado confiable para quienes buscan generar impacto social en Guatemala, Honduras y el resto de la región.
EL LEGADO DE ABRIR CAMINOS
Cuando piensa en el legado que desea dejar, Rincón de Castro no habla de cargos ni posiciones. Habla de cultura, oportunidades y caminos abiertos para otras personas.
En Fundación Azteca aspira a dejar una organización basada en integridad, excelencia, sensibilidad social y trabajo colaborativo, capaz de continuar creciendo más allá de quienes tengan temporalmente la responsabilidad de dirigirla.
En Honduras, desea contribuir a fortalecer la convicción de que el sector empresarial posee una enorme capacidad para transformar positivamente la sociedad.
“La prosperidad empresarial y el desarrollo social no deben entenderse como caminos separados. Un país crece verdaderamente cuando sus empresas crecen junto con sus comunidades”, sostiene.
El reconocimiento “Trayectoria que Inspira 2026” constituye así una estación dentro de un recorrido que continúa. Para Rincón de Castro, el verdadero valor de la distinción estará en su capacidad de animar a otros líderes a utilizar su influencia, conocimiento y poder de convocatoria para construir sociedades más inclusivas.
Su filosofía puede resumirse en la frase que ha orientado su trayectoria a través del tiempo: “Liderar es abrir caminos y generar oportunidades para otros”.