Por: Revistaeyn.com
A lo largo de los 67 años en el Gobierno de Cuba, el poder político del castrismo fue visible. El económico, en cambio, permaneció más difuso, protegido por el secretismo del sistema cubano. Pero, en los últimos años un nombre comenzó a aparecer con fuerza en investigaciones periodísticas, informes de organismos independientes y sanciones estadounidenses: GAESA.
El Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) es un conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y considerado por analistas como el verdadero corazón financiero del régimen.
Fundado en 1995 por Raúl Castro, en pleno “Período Especial” posterior al colapso soviético, el objetivo inicial fue garantizar recursos económicos al aparato militar y asegurar la supervivencia del sistema político cubano en medio de la crisis. Con el paso de los años, el conglomerado evolucionó hasta convertirse en un holding con presencia dominante en casi todos los sectores estratégicos de la economía.
Hoy, GAESA controla hoteles, puertos, zonas francas, cadenas comerciales, bancos, empresas de remesas, logística, importaciones, exportaciones y buena parte del circuito de divisas del país.
Poder económico superior al del Estado
La magnitud financiera atribuida a GAESA es uno de los elementos que más alarma genera dentro y fuera de Cuba.
Investigaciones citadas por medios internacionales y plataformas independientes sostienen que el conglomerado llegó a acumular activos líquidos y reservas por más de US$18.000 millones, una cifra que incluso habría sido actualizada recientemente por funcionarios estadounidenses por encima de los US$20.000 millones.
La dimensión resulta especialmente impactante cuando se la compara con las cuentas públicas cubanas: el Presupuesto Anual del Estado ronda entre US$3.000 y US$4.000 millones equivalentes, según estimaciones basadas en cifras oficiales y conversiones internacionales.
Es decir: el brazo empresarial militar manejaría recursos varias veces superiores a los del propio aparato estatal civil.
Además, distintas investigaciones estiman que GAESA controla entre el 40% y el 70% de toda la economía cubana, además de una porción decisiva del ingreso de divisas.
La estructura funciona con un nivel de opacidad extraordinario: no publica balances auditados, no rinde cuentas públicas y opera a través de complejas redes empresariales dentro y fuera de Cuba.
Turismo, remesas y finanzas
Uno de los pilares centrales del conglomerado es el turismo.
GAESA controla la cadena hotelera Gaviota, considerada la mayor operadora hotelera de Cuba. A través de ella y de otras filiales, el grupo administra buena parte de los hoteles de lujo construidos en la isla durante las últimas décadas.
El contraste entre esa expansión hotelera y el deterioro social interno se convirtió en uno de los principales focos de crítica hacia el régimen.
Mientras Cuba enfrenta una profunda crisis energética, escasez de alimentos, deterioro sanitario y desabastecimiento de medicamentos, informes independientes señalan que el Estado continuó destinando enormes volúmenes de inversión a infraestructura turística asociada a empresas de GAESA.
La crítica se profundizó luego de que organismos independientes denunciaran que la inversión en salud y servicios sociales permaneció muy por debajo del gasto destinado a hoteles y complejos turísticos.
Otro eje central es el control financiero. GAESA domina parte esencial del circuito de remesas enviadas por emigrantes cubanos, además de operaciones bancarias internacionales y mecanismos de captación de divisas. El conglomerado también tiene presencia en puertos, comercio minorista y empresas radicadas en terceros países, incluidos paraísos fiscales y estructuras societarias offshore.
Quiénes son los operadores de GAESA
Durante años, el principal arquitecto operativo de GAESA fue el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro y considerado una de las figuras más poderosas de Cuba hasta su muerte en 2022.
Bajo su conducción, GAESA consolidó una estructura empresarial globalizada, con conexiones financieras internacionales y redes de sociedades vinculadas al entorno del poder cubano.
Investigaciones periodísticas desarrolladas por plataformas como CONNECTAS y el medio cubano elTOQUE identificaron decenas de compañías relacionadas con funcionarios o familiares vinculados al conglomerado militar.
El modelo convirtió al aparato militar no solo en garante político del régimen, sino también en administrador directo de buena parte de la riqueza nacional.
En los últimos meses, la administración de Donald Trump volvió a colocar a GAESA en el centro de la presión sobre La Habana.
Washington considera que el conglomerado funciona como el verdadero sostén económico del sistema cubano y que cualquier intento de presión efectiva debe apuntar directamente a esa estructura financiera.
El secretario de Estado Marco Rubio endureció públicamente el discurso contra el grupo y cuestionó el volumen de recursos acumulados por la élite militar mientras la población cubana enfrenta una crisis social cada vez más profunda.
En paralelo, las autoridades estadounidenses avanzaron sobre empresarios, operadores financieros y figuras vinculadas al entramado empresarial asociado a GAESA.
Quién controla realmente a Cuba
Para analistas internacionales y parte de la oposición cubana, el fenómeno GAESA revela una transformación profunda del modelo político cubano.
La discusión ya no pasa únicamente por el Partido Comunista o el liderazgo ideológico, sino por la existencia de una élite económico-militar que concentra recursos, empresas y capacidad de decisión estratégica.
La paradoja es que, mientras el discurso oficial cubano mantiene una narrativa socialista y antiempresarial, buena parte de la economía quedó bajo administración de un conglomerado corporativo militar con lógica financiera, estructura transnacional y funcionamiento altamente opaco.
Ese contraste explica por qué GAESA dejó de ser apenas un actor empresarial y pasó a convertirse en una pieza central para entender la crisis cubana, las tensiones con Washington y los posibles escenarios políticos que podrían abrirse en la isla en los próximos días.