Por E&N Brand Lab para Nestlé / Contenido del ecosistema Mujeres Desafiantes de Estrategia & Negocios
Desde muy joven, Sandra Jiménez tenía una meta profesional: trabajar en Nestlé. Su ingreso al mundo de la publicidad, primero vinculada a la compañía, y su posterior incorporación al negocio marcaron el inicio de una trayectoria en la que aprendió que el crecimiento no depende solo de tener una meta clara, sino de prepararse constantemente para aprovechar las oportunidades cuando llegan.
Hoy, como directora del Negocio de Culinarios para Nestlé CARCAM (Caribe y Centroamérica), su experiencia abarca distintas geografías, categorías y responsabilidades de liderazgo. Ese recorrido también transformó su manera de entender la dirección empresarial: liderar implica escuchar, comprender las diferencias y construir resultados junto con los equipos. “Trabajar en distintos países me enseñó que antes de liderar hay que escuchar, comprender y conectar”, afirma Jiménez. La experiencia internacional le enseñó a la profesional que cada mercado tiene su cultura, sus consumidores y sus propias dinámicas, y que valorar esas diferencias es fundamental para construir equipos sólidos y alcanzar resultados sostenibles.
Además, aceptar nuevos desafíos y oportunidades internacionales dentro de Nestlé redefinió su forma de liderar. “Mudarme a nuevos mercados, asumir responsabilidades cada vez mayores y dirigir equipos diversos me sacaron de mi zona de confort, pero también me enseñaron que el liderazgo se construye escuchando, aprendiendo y creciendo junto a las personas que uno guía”, dice.
CRECIMIENTO CON VISIÓN DE LARGO PLAZO
Para Jiménez, la adaptación es una condición indispensable para mantener la relevancia de los negocios. Los consumidores cambian, las tendencias evolucionan y las empresas necesitan responder a nuevas realidades sin perder de vista su propósito. En este contexto, la directiva ha aprendido que el cambio es permanente y que la resiliencia y la adaptación son fundamentales para mantenerse vigente. “La resiliencia significa mantener la esencia y el propósito, pero tener la flexibilidad para adaptarse a nuevas realidades”, dice.
Su gestión también ha estado marcada por mantener al consumidor en el centro de las decisiones, analizar los posibles impactos de cada iniciativa y equilibrar la innovación con la solidez del negocio. “He trabajado en distintas geografías y categorías con un objetivo común: entender mejor a los consumidores y construir propuestas que respondan a sus necesidades. Creo que la verdadera relevancia empresarial se construye cuando el crecimiento económico va acompañado de bienestar, innovación y sostenibilidad”, manifiesta.
Los resultados de la visión y estrategia de Jiménez están a la vista. Como directora país de Costa Rica, logró llevar el mercado a ser el primero de América en mitigar su huella plástica, y la primera empresa en recuperar a gran escala empaques polilaminados para valorizarlos. Además, como líder de la Unidad de Negocios de Culinarios -la más grande de Nestlé en la región Caribe y Centroamérica- ha impulsado iniciativas con impacto positivo a nivel social y ambiental. Ejemplo de esto es el programa de recuperación de empaques Reciclando Ando con MAGGI®.
IMPACTO, EQUIDAD Y TRANSFORMACIÓN
Sandra Jiménez está consciente que cada decisión tiene un impacto directo en la capacidad de conectar con los consumidores, fortalecer las marcas y generar crecimiento sostenible. A lo largo de su trayectoria en Nestlé, ha entendido que los resultados más sólidos se construyen cuando se combina la innovación con la cercanía a las necesidades reales de las personas.
“Más allá de la rentabilidad, busco contribuir a que el negocio genere valor a largo plazo para las personas, las comunidades y el planeta”, señala.
En temas de impacto, una de las prioridades de la directiva es impulsar entornos donde más mujeres puedan desarrollarse, asumir nuevos retos y visualizar oportunidades de crecimiento.
Consciente de que el talento no está definido por la nacionalidad, el género ni la edad; y que todas las personas necesitan oportunidades reales para desarrollarse y crecer, la líder regional busca crear espacios donde las capacidades, el desempeño y el potencial sean los factores que impulsen el desarrollo de su equipo.
“La equidad real se construye poniéndola en práctica desde el liderazgo, no limitándola a una política. Los equipos más fuertes son aquellos donde las personas se sienten escuchadas, respetadas y con la confianza necesaria para aportar, crecer y liderar”, expone.
Actualmente, la compañía reporta que las mujeres ocupan el 54% de las posiciones de liderazgo en Centroamérica, mientras que cerca del 42% de las promociones realizadas en su operación de Centroamérica y el Caribe durante 2025 correspondió a colaboradoras.
Como parte de esta visión, Nestlé trabaja de la mano con programas como la Iniciativa de Paridad de Género, entes de gobierno y asociaciones profesionales para promover la equidad y abrir más espacios al talento diverso.
Asimismo, promueve una cultura basada en el respeto, la empatía y el liderazgo cercano, y se fomentan las conversaciones abiertas, esquemas de trabajo flexible y políticas que reconocen que el desarrollo profesional no debe estar reñido con las responsabilidades personales o familiares. Esto se ve reflejado en iniciativas como la Política de Apoyo Parental, programas de acompañamiento integral y recursos orientados al bienestar físico, emocional y mental, con los que la compañía busca crear un entorno donde las mujeres puedan desarrollarse con confianza, equilibrio y oportunidades reales de crecimiento.
En materia de formación, Nestlé impulsa iniciativas como los círculos de mentoría, talleres de liderazgo femenino, y programas de desarrollo; que buscan brindar herramientas, acompañamiento y oportunidades reales de crecimiento para las mujeres en distintas etapas de su trayectoria profesional.
De esta manera, Nestlé ha integrado la inclusión en su cultura y forma de gestionar el talento, mediante oportunidades de desarrollo, flexibilidad y alianzas que amplían su impacto. Este compromiso fue reconocido en Panamá, por segundo año consecutivo, con la distinción Mariposas de Paz, por su trabajo en favor de la equidad de género.