Finanzas

Wall Street desafía tensión en Medio Oriente: euforia por la IA empuja nuevos récords

El S&P 500 y el Nasdaq volvieron a marcar máximos impulsados por el boom de la inteligencia artificial y el rally tecnológico, incluso mientras persiste la incertidumbre sobre Irán y el estrecho de Ormuz.

2026-05-26

Por: Revistaeyn.com - Agencias

Los mercados estadounidenses enviaron este martes una señal que empieza a llamar la atención de analistas e inversores globales: Wall Street continúa avanzando hacia nuevos máximos históricos, incluso bajo un escenario de elevada tensión geopolítica en Medio Oriente y riesgo latente sobre el suministro energético global.

El S&P 500 y el Nasdaq cerraron cerca de niveles récord, impulsados por una nueva ola de optimismo alrededor de la inteligencia artificial y el sector de semiconductores, mientras los operadores relativizaron el deterioro de las negociaciones vinculadas al conflicto entre Estados Unidos e Irán.

El movimiento revela una dinámica cada vez más evidente en los mercados: el capital financiero parece concentrarse mucho más en las perspectivas de crecimiento vinculadas a la revolución de la IA que en los riesgos geopolíticos tradicionales que históricamente impactaban de forma inmediata sobre las bolsas.

La jornada estuvo liderada por las acciones tecnológicas. El índice de semiconductores de Filadelfia subió 5 % y alcanzó un nuevo máximo histórico, mientras compañías ligadas al ecosistema de inteligencia artificial profundizaron el rally que domina el mercado desde hace meses.

El caso más emblemático fue Micron Technology, que se disparó más de 19 % después de que UBS triplicara su precio objetivo para la acción. La compañía alcanzó por primera vez una capitalización bursátil de US$1 billón, consolidándose como uno de los nuevos símbolos de la fiebre inversora alrededor de la IA.

También avanzaron Qualcomm y Marvell Technology, en un contexto donde el mercado vuelve a premiar cualquier compañía vinculada a chips, procesamiento de datos e infraestructura para inteligencia artificial.

El trasfondo del rally tiene además un componente psicológico relevante: los inversores consideran que la expansión de la IA puede sostener un nuevo ciclo estructural de crecimiento corporativo incluso si persisten presiones inflacionarias, tasas relativamente altas o tensiones internacionales.

Reuters citó a Chris Zaccarelli, director de inversiones de Northlight Asset Management, quien comparó el entusiasmo actual con el auge tecnológico de finales de los años noventa. La referencia revive inevitablemente el recuerdo de la burbuja “dot-com”, aunque muchos analistas sostienen que, esta vez, las compañías líderes presentan modelos de negocio más sólidos y flujos reales de ingresos vinculados a la IA.

El fenómeno ocurre mientras el mercado energético sigue mostrando volatilidad. El Brent subió cerca de 4 % tras nuevos ataques estadounidenses sobre territorio iraní y la incertidumbre alrededor del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio global de petróleo.

Sin embargo, la reacción bursátil sugiere que Wall Street empieza a operar bajo una lógica distinta: los inversores asumen que el conflicto probablemente no derivará en una interrupción prolongada del flujo energético mundial.

Ese supuesto se vio reforzado luego de declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien afirmó que todavía existe posibilidad de alcanzar un acuerdo con Teherán en cuestión de días.

La cuestión de fondo es si los mercados están entrando en una fase de “desacople parcial” respecto de Medio Oriente. Durante décadas, cualquier amenaza sobre Ormuz o el suministro petrolero generaba ventas masivas inmediatas en renta variable. Hoy, en cambio, el capital parece más enfocado en capturar el próximo gran ciclo tecnológico que en cubrirse frente al riesgo energético.

Eso no significa que el mercado ignore completamente el conflicto. Lo que parece emerger es una percepción diferente sobre el impacto económico real de la crisis.

Los inversores descuentan que incluso con petróleo más caro, la economía estadounidense mantiene resiliencia, el consumo sigue firme y las ganancias corporativas continúan sorprendiendo al alza. De hecho, según datos de LSEG, el crecimiento esperado de beneficios para el primer trimestre saltó al 29 % interanual, muy por encima de las previsiones de hace apenas un mes.

Para América Latina y Centroamérica, la lectura es especialmente relevante. Una prolongación del rally tecnológico podría seguir atrayendo capital hacia activos estadounidenses, mientras que un eventual shock energético sí tendría impacto directo sobre inflación, costos logísticos y balanzas comerciales de economías importadoras de combustibles.

La otra derivada importante es estratégica: la consolidación de la IA como principal narrativa de mercado está reordenando prioridades globales de inversión. Los capitales parecen dispuestos a tolerar más volatilidad geopolítica si perciben que la revolución tecnológica todavía tiene espacio para expandirse.

La pregunta que comienza a circular entre gestores y analistas es cuánto tiempo puede sostenerse ese equilibrio. Porque si el conflicto en Medio Oriente escalara hacia una interrupción real del flujo petrolero en Ormuz, el desacople actual entre mercados financieros y riesgo geopolítico podría ponerse rápidamente a prueba.

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