Por: Revistaeyn.com
El empresariado iberoamericano quiere dejar de ser únicamente un espacio cultural e histórico compartido para convertirse en un bloque económico con capacidad de influencia global. Ese fue el mensaje central que marcó el inicio del IX Congreso Iberoamericano de CEAPI, que reúne en Ciudad de México a más de 500 presidentes de compañías líderes y familias empresarias de América Latina y España.
El Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI), una de las plataformas empresariales más influyentes del espacio iberoamericano, presentó el manifiesto “La Fuerza de Iberoamérica. Diez propuestas para convertir el potencial en influencia global”, un documento que busca fijar una posición estratégica en un momento de reconfiguración del orden económico internacional.
El planteo aparece en un contexto particularmente sensible: mientras Estados Unidos fortalece su influencia sobre América Latina a través de su estrategia de seguridad, del nearshoring y las cadenas de suministro, Europa —con España como principal puente político y empresarial— intenta consolidar una relación más profunda con la región.
La señal política quedó explícita durante la apertura del encuentro. Javier López, vicepresidente del Parlamento Europeo y presidente de la Comisión UE-México, afirmó que las demandas empresariales del manifiesto coinciden con el nuevo movimiento estratégico de la Unión Europea. “Es muy coherente lo que piden los empresarios en este manifiesto, justo cuando la UE, después de 25 años, está instaurando acuerdos de primer nivel”, sostuvo, en referencia al renovado impulso de Bruselas a sus acuerdos con América Latina.
La presidenta de CEAPI, Núria Vilanova, fue incluso más clara al describir el nuevo escenario geopolítico. “Iberoamérica vive una oportunidad histórica. El despertar de Europa y el interés de EE.UU. por la región nos ofrece la ventaja de poder elegir”, afirmó. La frase resume uno de los conceptos centrales del encuentro: la idea de que América Latina puede transformarse en un eje articulador entre bloques económicos en competencia.
El manifiesto propone diez líneas de acción que combinan agenda empresarial, integración regional y estrategia geopolítica. Entre ellas figuran una mayor integración económica iberoamericana, el impulso de empresas multiberoamericanas, una estrategia común de inteligencia artificial, el fortalecimiento del empleo formal y una mayor autonomía estratégica de la región frente al nuevo orden mundial.
El documento también insiste en colocar al empresariado “en el centro de la solución”, bajo la premisa de que la inversión privada será determinante para generar empleo, innovación, productividad y cohesión social.
En paralelo, CEAPI plantea que los recursos estratégicos de la región —minerales críticos, alimentos, energía, biodiversidad, agua y talento joven— deben convertirse en cadenas de valor y no limitarse a la exportación de materias primas.
México aparece como una pieza clave dentro de esa visión. El país gana protagonismo por su posición privilegiada frente al fenómeno del nearshoring, la transición energética y la búsqueda global de proveedores confiables. No casualmente, la cumbre se celebra en Ciudad de México en un momento en que el país se consolida como uno de los principales receptores de inversión industrial vinculada a la relocalización de cadenas productivas.
El peso empresarial del encuentro refleja además la dimensión de la apuesta. Entre los participantes figuran figuras como Carlos Slim Helú, presidente honorario de Grupo Carso; André Esteves, chairman de BTG Pactual; Jaime Gilinski, presidente del Grupo Gilinski; Stanley Motta, chairman de Inversiones Bahía; y representantes de conglomerados como Grupo Bimbo, Banco Santander, BTG Pactual y Iberia.
La cumbre también dejó otro mensaje de fondo: el empresariado iberoamericano busca asumir un rol político más activo en la discusión sobre desarrollo, competitividad y estabilidad regional. En las mesas dedicadas a sostenibilidad, inclusión y empresa familiar, los participantes insistieron en que no puede haber compañías sólidas en sociedades frágiles y defendieron modelos de crecimiento vinculados a educación, empleo formal y cohesión social.
El movimiento de CEAPI llega además en la antesala de la próxima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, prevista para realizarse en Madrid, donde España buscará reforzar su papel como puente entre Europa y América Latina.
En ese marco, el manifiesto presentado en Ciudad de México funciona también como una declaración de intenciones: el intento de construir una comunidad empresarial iberoamericana con voz propia en un escenario internacional cada vez más definido por la competencia entre potencias, el control de recursos estratégicos y la reorganización de las cadenas globales de valor.