Por: Revistaeyn.com
Las principales bolsas mundiales registran este jueves 22 de octubre una jornada de pérdidas generalizadas, presionadas por una combinación de riesgos que vuelve a inquietar a los inversionistas: el precio del petróleo supera los US$112 por barril ante la escalada de tensiones en Oriente Medio, mientras las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones multimillonarias en inteligencia artificial golpean a las grandes compañías tecnológicas.
El movimiento comenzó en Asia, donde los mercados cerraron con fuertes retrocesos, y se extendió posteriormente a Europa y Wall Street. La caída de las acciones coincide con un renovado interés por los bonos del Tesoro estadounidense, considerados activos de refugio en momentos de incertidumbre.
La jornada refleja una tensión cada vez más evidente en los mercados financieros: el encarecimiento de la energía amenaza con mantener elevada la inflación mundial, mientras que las empresas tecnológicas enfrentan una mayor exigencia de los inversionistas para demostrar que sus cuantiosas inversiones en infraestructura de inteligencia artificial pueden traducirse en resultados financieros sostenibles.
Según datos de Reuters e Investing.com, el petróleo Brent, referencia internacional para los precios del crudo, llegó a superar los US$112 por barril, uno de sus niveles más elevados desde mayo.
Al mismo tiempo, los resultados trimestrales de compañías como Tesla y Meta Platforms no lograron disipar las preocupaciones sobre el costo de desarrollar nuevas capacidades de inteligencia artificial.
La consecuencia inmediata es una retirada de capital de los activos considerados de mayor riesgo, especialmente de las acciones tecnológicas que habían concentrado buena parte del entusiasmo bursátil durante los últimos años.
Asia encabeza las pérdidas: Corea del Sur cae más de 3%
Las bolsas asiáticas fueron las primeras en reflejar la presión vendedora.
El índice Kospi de Corea del Sur cerró con una caída del 3,52%, una de las más pronunciadas de la jornada, mientras que el Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 3,03% y el Nikkei 225 de Japón perdió alrededor del 2,65%.
La bolsa de Shanghái también terminó en terreno negativo, con un descenso próximo al 1,5%.
Las pérdidas estuvieron especialmente concentradas en el sector tecnológico y en las compañías vinculadas con la producción de semiconductores.
Corea del Sur es uno de los principales centros mundiales de fabricación de chips de memoria, componentes fundamentales para los centros de datos que utilizan las grandes empresas tecnológicas en el entrenamiento y funcionamiento de modelos de inteligencia artificial. Esta exposición convierte a su mercado bursátil en uno de los más sensibles a los cambios de expectativas sobre las inversiones globales en IA.
A la incertidumbre tecnológica se sumaron las perspectivas de política monetaria. El Banco de Corea mantuvo sin cambios su tasa de referencia y conservó una postura restrictiva, en un contexto en el que el encarecimiento de la energía introduce riesgos adicionales para la inflación.
La combinación de costos energéticos elevados, tasas exigentes y dudas sobre el gasto tecnológico representa un escenario complejo para las economías asiáticas, altamente integradas en las cadenas mundiales de manufactura.
Europa retrocede: petróleo, bancos y preocupación fiscal
El nerviosismo también alcanzó a los principales mercados europeos.
Durante las operaciones de este jueves, el DAX alemán registraba pérdidas próximas al 1%, mientras el CAC 40 francés retrocedía alrededor del 1,5%. El IBEX 35 español llegaba a perder más del 1,5% y el FTSE MIB italiano se aproximaba a una caída del 1,8%.
El FTSE 100 británico mostraba descensos más moderados.
En Europa las presiones se extendieron a bancos, empresas industriales y compañías especialmente sensibles a los costos de la energía.
El incremento del petróleo añade dificultades a una economía europea que depende de las importaciones energéticas y que todavía enfrenta desafíos para consolidar su crecimiento.
A ello se suma un factor adicional: la preocupación por las finanzas públicas de Francia, una de las mayores economías de la eurozona.
Según Cinco Días, la prima de riesgo francesa llegó a alcanzar los 175 puntos básicos, su nivel más elevado desde 2011, ante las dudas sobre la sostenibilidad fiscal del país.
El rendimiento del bono francés a diez años superó el 5%, una señal de que los inversionistas exigen mayores compensaciones para financiar al Estado.
Las protestas sociales y la incertidumbre política francesa contribuyen a la tensión financiera, aunque no explican por sí solas el movimiento generalizado de los mercados europeos.
El sector bancario también registró pérdidas, en una jornada marcada por la publicación de resultados empresariales y la revisión de expectativas sobre beneficios futuros.
Wall Street abre en rojo: las tecnológicas concentran las ventas
En Estados Unidos, los principales índices de Wall Street iniciaron las operaciones con descensos, prolongando la tendencia que ya había afectado a las bolsas asiáticas y europeas.
De acuerdo con Reuters, el índice tecnológico Nasdaq Composite cayó un 1,48% en la apertura, mientras el S&P 500 retrocedió un 0,81% y el Dow Jones Industrial Average bajó un 0,13%.
La diferencia entre estos índices refleja que las mayores presiones recaen sobre las compañías de tecnología y crecimiento, especialmente aquellas vinculadas con el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial.
La atención de los inversionistas se concentra en los resultados empresariales del tercer trimestre y en las perspectivas de inversión anunciadas por las grandes corporaciones tecnológicas.
Tesla, por ejemplo, redujo su previsión de gasto de capital para 2026 a aproximadamente US$20.000 millones, desde una estimación anterior que superaba los US$25.000 millones.
La decisión reavivó los interrogantes sobre el ritmo de expansión de sus proyectos de inteligencia artificial y robótica.
Meta Platforms también quedó bajo presión bursátil después de presentar resultados que, pese al crecimiento de sus ingresos, no consiguieron despejar las preocupaciones del mercado sobre sus necesidades de capital y las perspectivas de rentabilidad.
Por su parte, Lam Research, fabricante de equipos utilizados en la industria de semiconductores, sufrió importantes pérdidas en bolsa después de presentar unas perspectivas que no satisficieron las elevadas expectativas de los inversionistas.
Estos movimientos no significan que las empresas tecnológicas hayan dejado de crecer o que la demanda de inteligencia artificial esté desapareciendo. Más bien sugieren que el mercado comienza a diferenciar entre el potencial tecnológico de la IA y la capacidad de las compañías para convertir sus inversiones en flujos de ingresos y beneficios suficientes.
Petróleo y amenaza inflacionaria
El otro gran factor detrás de las pérdidas bursátiles es la escalada de los precios internacionales del petróleo.
El Brent llegó a situarse alrededor de los US$112 por barril, impulsado por el temor a nuevas interrupciones del suministro energético en Oriente Medio.
Según Reuters, recientes ataques de los hutíes contra objetivos en Arabia Saudita incrementaron la preocupación por una ampliación de las hostilidades en una región estratégica para el abastecimiento mundial de crudo.
Las tensiones relacionadas con Irán y la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz también contribuyen a mantener elevada la prima de riesgo geopolítico.
El aumento de los precios no significa necesariamente que exista una interrupción inmediata y generalizada del suministro. Sin embargo, los operadores incorporan en las cotizaciones el riesgo de que el conflicto se extienda y afecte la producción, las exportaciones o el transporte de hidrocarburos.
El impacto potencial va mucho más allá de las compañías petroleras. Un encarecimiento sostenido de los combustibles está elevando los costos de transporte, manufactura, distribución de mercancías y producción agrícola. También se traslada a los precios de bienes y servicios, dificultando el proceso de reducción de la inflación que persiguen los principales bancos centrales.
Esto explica por qué los inversionistas observan con tanta atención la evolución del petróleo: un nuevo episodio inflacionario podría retrasar los recortes de tasas de interés o mantener las condiciones de financiamiento restrictivas durante más tiempo.
Cuál es el refugio
Mientras las bolsas retroceden, una parte de los inversionistas está buscando protección en los títulos de deuda del Tesoro de Estados Unidos.
Durante la jornada, el rendimiento del bono estadounidense a diez años descendió aproximadamente cinco puntos básicos, hasta situarse alrededor del 5,07%.
La caída del rendimiento refleja un aumento de la demanda de estos instrumentos, cuyos precios se mueven en sentido inverso a sus tasas de rentabilidad.
Este comportamiento muestra que, pese a los temores inflacionarios asociados al petróleo, también existe preocupación por los efectos que los elevados costos energéticos y financieros podrían tener sobre la actividad económica.
El mercado enfrenta así dos riesgos simultáneos. Por un lado, una inflación que podría mantenerse elevada debido al encarecimiento de los combustibles. Por otro, una desaceleración del crecimiento si las empresas reducen inversiones, los consumidores pierden poder adquisitivo y el crédito continúa siendo costoso.
En ese escenario, los bancos centrales disponen de menos margen para estimular la economía mediante recortes de tasas.
Con información de Reuters, Associated Press, Investing.com, Bloomberg Línea y Cinco Días.