Por revistaeyn.com
La participación de las mujeres en la dirección de pequeñas y medianas empresas en Guatemala sigue siendo limitada, pese al creciente dinamismo emprendedor del país. Un nuevo estudio presentado por el Comité Guatemalteco de Empresas Lideradas por Mujeres (CGELM) revela que apenas el 16.28 % de las pymes formalmente registradas están encabezadas por mujeres.
El informe, titulado Diagnóstico de Estado de Situación en la Empresarialidad Femenina en Guatemala 2026, analiza las condiciones en las que operan las empresarias del país e introduce por primera vez el Índice de Empresarialidad Femenina (IEF-GT), una herramienta que evalúa cuatro áreas clave: acceso, desarrollo, impacto y liderazgo.
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De acuerdo con la investigación, de las 40.409 pequeñas y medianas empresas registradas oficialmente en Guatemala, solo 6.579 están lideradas por mujeres. Aunque el país se caracteriza por una elevada tasa de emprendimiento en comparación con otras economías de la región, el estudio concluye que muchas iniciativas lideradas por mujeres enfrentan obstáculos para consolidarse y crecer.
“El talento empresarial femenino en Guatemala está probado. Lo que evidencian los datos es que el entorno aún no está diseñado para que ese talento escale con la misma velocidad”, afirmó María José Nichols, presidenta del CGELM.
El nuevo índice obtuvo una calificación promedio de 56.65 sobre 100 puntos, lo que sugiere que existen capacidades empresariales importantes entre las mujeres, pero también restricciones estructurales que limitan su expansión, especialmente en el acceso al financiamiento y a los mercados.
Guatemala figura entre los países más emprendedores del mundo. Según datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM 2024/2025) citados en el informe, el país tiene la sexta tasa de emprendimiento temprano más alta del planeta, con 23.7 %, y la segunda más elevada de América Latina en actividad emprendedora total, con 37.9 %.
Sin embargo, gran parte de estos emprendimientos se desarrolla en la informalidad. Entre el 68 % y el 70 % del empleo en Guatemala es informal, y seis de cada diez nuevos negocios operan fuera del sistema formal, lo que dificulta su acceso a financiamiento, proveedores formales y mercados internacionales.
El diagnóstico también revela que la mayoría de las empresarias dirige microempresas. Según una encuesta aplicada a 268 empresarias formalmente constituidas, el 63.1 % lidera negocios con entre uno y diez empleados. Además, el 62 % de las encuestadas es fundadora y directora ejecutiva de su empresa.
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El perfil predominante muestra mujeres con experiencia y alto nivel educativo: el 68.1% tiene entre 34 y 54 años y el 72.4 % posee estudios universitarios o de posgrado. La mayoría opera en el sector servicios (57.7 %), seguido del comercio (22.2 %) y la manufactura (10.8 %).
Uno de los principales desafíos identificados es el acceso al crédito. Solo el 38 % de las empresarias ha obtenido financiamiento formal de bancos o cooperativas, mientras que el 62 % nunca ha accedido a este tipo de recursos.
Las emprendedoras señalan entre las principales barreras los prejuicios de género, la carga de cuidados no remunerados, los trámites burocráticos y la falta de redes empresariales o de mentoría. De hecho, el 50.5 % indicó que no pertenece a ninguna organización gremial o red de negocios.
“Si removemos las barreras estructurales identificadas en este estudio, la empresarialidad femenina puede convertirse en un acelerador tangible del desarrollo económico del país”, sostuvo Nichols.
Aunque el impacto económico aún es limitado, el potencial de crecimiento es significativo. Cerca del 29.7 % de las empresas dirigidas por mujeres ya exporta productos o servicios, mientras que otras han manifestado interés en ingresar a mercados internacionales.
El estudio concluye que Guatemala cuenta con una generación de empresarias con formación, experiencia y capacidad innovadora. No obstante, el desafío principal no radica en el talento, sino en crear condiciones estructurales que permitan a estas empresas crecer y consolidarse dentro de la economía formal.