Honduras ante nueva economía digital: la competitividad depende de la infraestructura

Honduras ya participa en la economía digital. La pregunta ahora es si cuenta con los cimientos suficientes para competir en una etapa en la que las empresas, las instituciones y los servicios esenciales dependen de plataformas digitales que no pueden detenerse.

2026-09-24

Por: E&N Brand Lab para Liberty Networks

Al cierre de 2025, cerca de 8 millones de personas utilizaban internet, equivalente al 72,4% de la población, según DataReportal / Kepios, Digital 2026: Honduras.

El avance ha sido importante, pero la siguiente etapa exige convertir ese nivel de adopción en una mayor productividad, innovación y capacidad para sostener las operaciones que ya dependen de la tecnología.

Las mediciones internacionales apuntan en la misma dirección. Honduras ocupa la posición 108 de 127 economías en el Network Readiness Index 2025 y la posición 17 de 19 países en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025 de la CEPAL y el CENIA, dentro del grupo de “exploradores”, con 27,39 puntos.

El reto es convertir la adopción digital en productividad, confianza y capacidad de competir. “Honduras ya dio pasos importantes para ampliar el acceso y acelerar la adopción digital. La siguiente etapa consiste en lograr que esa base se traduzca en continuidad, productividad y mejores servicios", afirma Juan Barahona, Country Manager de Liberty Networks Honduras. Y fundamenta: "Hoy una interrupción tecnológica puede detener pagos, ventas, logística, atención al cliente y servicios esenciales al mismo tiempo. Por eso, la resiliencia debe diseñarse antes de que ocurra la falla”.

Liberty Networks plantea que el siguiente salto del país no estará solo en adoptar más tecnología, sino en lograr que la conectividad, la nube, los datos, la ciberseguridad y la operación continua funcionen como un solo sistema, con la resiliencia necesaria para evitar que una falla detenga el negocio o los servicios esenciales.

El riesgo de la fragmentación

Para las organizaciones, uno de los retos menos visibles es la fragmentación. Una empresa puede tener la conectividad con un proveedor, la nube con otro, la ciberseguridad con un tercero, el centro de datos con un cuarto y una alternativa satelital con un quinto. Mientras todo funciona, el modelo puede operar sin problemas.

La diferencia se ve cuando algo falla: cinco contratos, cinco acuerdos de servicio y cinco mesas de soporte pueden convertir una incidencia técnica en un problema de coordinación, justo cuando cada minuto cuenta.

Por eso, más que acumular tecnologías, la nueva economía digital está empujando a las empresas y a las instituciones hacia arquitecturas integradas y hacia un solo interlocutor capaz de entender cómo se relacionan la red, el cómputo, la nube, la seguridad y la operación. No se trata de reducir las opciones, sino de reducir los puntos de fricción cuando la continuidad está en juego.

“La economía digital no funciona por piezas independientes. La IA necesita datos, los datos requieren capacidad de cómputo y la nube depende de la conectividad y de la seguridad. El verdadero valor aparece cuando estas capas trabajan juntas y pueden mantener la operación incluso cuando una de ellas enfrenta una contingencia”, señaló Juan David Correa, director de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (TIC) de Liberty Networks

Integración con bases sólidas

Esa integración necesita una base capaz de sostener las cargas críticas.

Liberty Networks opera nueve centros de datos regionales con certificaciones Tier III y Tier IV, lo que permite respaldar la información, distribuir las cargas y diseñar esquemas de continuidad entre distintas ubicaciones.

Para una organización hondureña, el beneficio está en contar con alternativas para mantener disponibles los datos y las aplicaciones sin depender de un único sitio físico.

La posición de Honduras dentro de la red regional representa además una ventaja para el país. Su importancia como punto de interconexión se refleja en una conectividad que Liberty Networks ha priorizado y modernizado durante más de dos décadas, con tres puntos de amarre de cable submarino de fibra óptica en Puerto Cortés y Trujillo, la mayor cantidad de Centroamérica dentro de la red de la compañía.

Puerto Cortés es también uno de los tres puntos de aterrizaje de MAYA-1.2, un sistema mejorado y reconfigurado, único en su género, que duplica la capacidad de MAYA-1 y refuerza la resiliencia internacional.

Más que un dato de infraestructura, esa base amplía las rutas disponibles para una economía que depende cada vez más de servicios digitales que no pueden detenerse.

La ciberseguridad refuerza esa necesidad

FortiGuard Labs reportó que las víctimas confirmadas de ransomware a nivel mundial crecieron 389% durante 2025 y que las nuevas vulnerabilidades pueden comenzar a explotarse en cuestión de 24 a 48 horas.

Proteger la operación ya no significa instalar una herramienta puntual, sino mantener la vigilancia y la capacidad de respuesta de forma permanente.

Honduras ya demostró que puede acelerar la adopción digital. La próxima ventaja competitiva no se medirá por cuántas tecnologías compren sus empresas o instituciones, sino por cuántas puedan mantener funcionando al mismo tiempo, incluso cuando algo falle.

En una economía donde una interrupción puede detener pagos, ventas, atención, logística o servicios públicos en segundos, la infraestructura deja de ser soporte y se convierte en competitividad.

La oportunidad es transformar esa base digital en productividad, innovación y mejores servicios para más sectores y regiones. Cuando la conectividad, el cómputo, la nube, la seguridad y la operación funcionan bajo una misma visión, estar conectado deja de ser el objetivo final y se convierte en una plataforma para competir y crecer.

La próxima década digital no se definirá por cuánta tecnología compre Honduras, sino por cuánto desarrollo sea capaz de generar y sostener.

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