Por: E&N Brand Lab para La Constancia
En La Constancia, la sostenibilidad no funciona como un programa aislado ni como una conversación paralela al negocio. Es la lógica bajo la cual opera una empresa que, después de 120 años de historia en El Salvador, entiende que su crecimiento solo es posible si avanza junto con el desarrollo del país.
La compañía, líder de la categoría cerveza en El Salvador, sostiene un ecosistema con impacto real en el territorio: más de 1.600 proveedores, una red de 60.000 puntos de venta, agricultores, recicladores y miles de pequeños negocios que forman parte de su cadena de valor. Ese alcance convierte cada decisión operativa en una decisión social, económica y ambiental.
Carol Colorado, Directora Legal y de Asuntos Corporativos, destaca que los resultados de la estrategia ambiental2018-2025 reflejan esa visión integrada: más del 56% de reducción en emisiones por hectolitro, más del 40% de disminución en consumo de agua, producción con energía 100 % renovable desde 2022 y un modelo Zero Waste que permitió valorizar el 99,99% de los residuos.
En el eje de economía circular, a través de Hagámosla Circular, ha recolectado más de 44 millones de libras de materiales reciclables desde 2021 y reutilizado 385 toneladas de vidrio en nuevas botellas durante 2025. Hoy, más del 48 % de su portafolio se comercializa en empaques retornables o fabricados con contenido reciclado.
La sostenibilidad alcanza a los pequeños negocios con el programa Emprendedores La Constancia, Progresando Juntos –desarrollado junto al Tecnológico de Monterrey–con el que más de 3.000 dueños de tiendas han recibido formación en liderazgo, finanzas y digitalización.
ISKALI, UN MODELO DE REGENERACIÓN
La sostenibilidad también se mide en territorio. El proyecto ISKALI, desarrollado en el Volcán de San Salvador, principal zona de recarga hídrica del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), interviene más de 800 hectáreas con prácticas de conservación de suelos y agricultura sostenible, una iniciativa que beneficia a más de 1.500 familias, ha capacitado a 300 productores y genera más de 200 empleos directos en comunidades vulnerables.
Las mediciones técnicas, avaladas por Limnotech, estiman un potencial de infiltración de 5,9 millones de m3 hacia los mantos acuíferos del AMSS. Además, participan más de 500 voluntarios en jornadas de reforestación, consolidando un modelo donde empresa, comunidades y aliados trabajan bajo una misma visión.
Para La Constancia, ISKALI es una estrategia de alianzas. “El proyecto nació con la convicción de que la conservación hídrica a escala requiere la colaboración técnica, trabajo comunitario y coordinación operativa multisectorial, lo que dio paso a una plataforma abierta a la participación del sector privado, con estándares técnicos rigurosos y resultados verificables que hacen posible la rendición de cuentas ante cada aliado”, finaliza Carol Colorado.
MOTOR DE ENCADENAMIENTOS
La Constancia representa actualmente el 1,1 % del PIB de El Salvador y aporta el 2,8% de los ingresos fiscales del gobierno, reflejando el peso económico de su operación en el país.
Además, genera un efecto multiplicador de 14 empleos indirectos por cada empleo directo, equivalente al 2,5 % de la población económicamente activa salvadoreña. Su impacto también alcanza al comercio tradicional: las tiendas vinculadas a su red representan el 7,4% de las unidades económicas del sector comercio y sostienen más de 50.000 empleos en todo el territorio nacional.