Por E&N Brand Lab para Progreso
Lo que comenzó en Guatemala hace más de un siglo ha evolucionado gracias al conocimiento, el esfuerzo y las decisiones de miles de personas que han contribuido a construir una organización preparada para responder a los desafíos de cada época. Hoy, Progreso es una compañía regional de cemento, materiales y soluciones para la construcción, con presencia en ocho países de América Latina.
Más que un lugar de origen, Centroamérica ha sido una escuela de aprendizaje continuo. Comprender sus realidades, desafíos y oportunidades ha ayudado a Progreso a evolucionar y a desarrollar soluciones relevantes para distintos mercados.
La compañía ha comprobado que el crecimiento sostenible no depende únicamente del conocimiento acumulado, sino de la capacidad de transformarlo en nuevas capacidades, decisiones y oportunidades.
Esa forma de entender el progreso ha impulsado su evolución durante más de un siglo y le ha permitido adaptarse a desafíos que hace apenas unas décadas eran difíciles de imaginar. Ese aprendizaje colectivo quedó reflejado en el Séptimo Reporte de Sostenibilidad de Progreso, El valor de progresar juntos, el cual fue presentado en La Pedrera —el mismo lugar donde inició la historia de la organización— y muestra cómo más de 125 años de experiencia se traducen hoy en decisiones, alianzas y resultados que generan valor para las personas, el entorno y el negocio.
DEL LEGADO A LA CAPACIDAD DE INNOVAR
Para Progreso, innovar no significa únicamente incorporar nuevas tecnologías; significa encontrar mejores formas de responder a desafíos reales, anticiparse a las necesidades de las personas y generar valor de maneras que antes no eran posibles. Algunas señales de esa transformación ya son visibles: en 2025, el 82,8 % de las ventas de cemento de la compañía se realizó a través de canales digitales y Progreso destinó US$5,89 millones a investigación, desarrollo e innovación.
Detrás de cada avance tecnológico hay personas que buscan trabajar de manera más eficiente, tomar decisiones con mejor información y encontrar nuevas formas de responder a las necesidades de clientes y aliados.
En proyectos de infraestructura y construcción, muchas de las decisiones más importantes se toman antes de colocar el primer metro cúbico de concreto. Uno de los principales aprendizajes ha sido que la innovación no depende únicamente de adoptar tecnología, sino de desarrollar capacidades dentro de los equipos y también junto a sus clientes. Por eso impulsa procesos de capacitación y colaboración que permiten aprovechar mejor las herramientas digitales y construir una cultura basada en aprendizaje constante, precisión y mejora continua.
Progreso promueve el aprendizaje continuo y esto se evidencia en más de 155.000 horas de capacitación registradas durante 2025 para fortalecer habilidades y preparara sus colaboradores para los desafíos del futuro.
NUEVAS HERRAMIENTAS PARA EL FUTURO
La innovación también llega a la forma de construir. Tecnologías como la impresión 3D y la automatización muestran que incluso para una industria como la construcción, con siglos de historia, puede repensar sus procesos y encontrar respuestas distintas a las necesidades de vivienda e infraestructura.
La compañía ha logrado un hito en la aplicación de la tecnología de impresión 3D en concreto. Gracias a esa visión, Progreso construyó la edificación impresa en 3D más grande de Latinoamérica. También impulsa iniciativas como las plantas solares Helios y Tijax, que reflejan el compromiso de la organización por integrar eficiencia, competitividad y cuidado del entorno en una misma visión de futuro.
El perfil regional de la compañía le permite atender a diferentes mercados y necesidades. Progreso opera en ocho países de América Latina (Guatemala, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Belice y República Dominicana), un proceso en el que ha sumado mercados, pero también personas, conocimientos y experiencias distintas dentro de una misma organización.
Cada país tiene sus propias necesidades, cultura, regulaciones, capacidades y formas de hacer negocios. Una organización que trasciende fronteras necesita escuchar, aprender y adaptarse. Allí aparece la oportunidad de conectarlo aprendido en cada país para encontrar soluciones para realidades locales y, cuando sea posible, llevarlas a otros mercados.
En ese contexto, haber nacido en Centroamérica adquiere otro significado. Conocer de cerca sus ciudades, comunidades, cadenas productivas y necesidades de infraestructura permite entender matices que difícilmente aparecen en una hoja de cálculo.
El origen es una ventaja cuando permite comprender realidades, adaptarse con mayor rapidez y desarrollar soluciones relevantes. Lo que Progreso ha aprendido en cada geografía fortalece su capacidad para innovar y responder a desafíos compartidos.
Esa expansión implica un reto: crecer sin perder lo que une a la organización. Más allá de procesos o estructuras, existe una cultura compartida y una misma forma de actuar, trabajar y relacionarse. Ese ADN Progreso, sintetizado en su Agenda de Liderazgo, integra experiencias diversas, mantiene una visión común y fortalece la capacidad de aprender unos de otros.
"EL LEGADO COBRA VALOR CUANDO NOS PERMITE CONSTRUIR EL FUTURO JUNTO A OTROS”.
José Raúl González, Presidente Ejecutivo de Progreso
EL DESARROLLO SE CONSTRUYE EN EL ENTORNO
Para miles de familias, una vivienda más saludable puede convertirse en el punto de partida para nuevas oportunidades. Menos enfermedades y mejores condiciones de bienestar permiten concentrar más esfuerzos en aquello que viene después.
Esa transformación es la que impulsa HogaRES. Durante 2025 contribuyó a mejorar 6.948 viviendas y reunió a 21 aliados alrededor de una convicción compartida: los avances más importantes se construyen juntos.
OPORTUNIDADES
La región cuenta con ubicación estratégica, una nueva generación de talento, su capacidad emprendedora, el crecimiento de sus ciudades y la necesidad de construir nueva infraestructura.
Eso abre oportunidades y aprovecharlas requerirá inversión e innovación, pero también liderazgos dispuestos a pensar más allá del próximo resultado trimestral.
A lo largo de esa evolución, existe una constante que ha acompañado a Progreso: su Código de Valores, Ética y Conducta (COVEC), que más que un documento, funciona como una brújula que orienta la toma de decisiones.
Después de 125 años, Progreso apuesta por Centroamérica y el Caribe: seguir construyendo oportunidades junto a las personas y organizaciones que creen que cuando el progreso se comparte con otros, su valor se multiplica.