Por E&N Brand Lab para Rosti
En un contexto donde la sostenibilidad dejó de ser una aspiración para convertirse en una necesidad empresarial, Rosti ha integrado este compromiso como parte de su estrategia de negocio, impulsando acciones que generan impacto positivo para el ambiente, fortalecen la relación con proveedores y comunidades, y al mismo tiempo contribuyen a la eficiencia operativa del negocio.
Durante los últimos tres años, la cadena ha gestionado más de 550 toneladas de residuos, consolidando una estrategia de economía circular orientada a reducir desperdicios, optimizar recursos y maximizar el aprovechamiento de materiales. De este total, más de 176 toneladas correspondieron a residuos valorizables y más de 373 toneladas a residuos orgánicos gestionados responsablemente, reflejando una evolución constante en sus procesos ambientales.
Los resultados respaldan esta visión. Entre 2023 y 2025, la recuperación de residuos valorizables creció un 15%, mientras que la gestión de residuos orgánicos aumentó un 10%, evidenciando avances concretos en la capacidad de la organización para fortalecer sus procesos de aprovechamiento y reducción de desperdicios.
A estos resultados se suman iniciativas de reciclaje y recuperación de materiales que generan beneficios ambientales y sociales. Solo entre 2024 y 2025, la compañía recolectó más de 938 kilogramos de tapas plásticas y 86 kilogramos de pajillas. Las tapas forman parte del programa Corazón Azul, una iniciativa que transforma estos residuos en oportunidades para construir espacios accesibles en playas, parques y comunidades del país. De esta forma, un material que normalmente terminaría como desecho se convierte en una herramienta para impulsar inclusión, bienestar y desarrollo comunitario.
“En Rosti entendemos que la sostenibilidad no es un proyecto paralelo al negocio; es parte de la forma en que operamos y construimos nuestro futuro. Cada decisión que nos permite optimizar recursos, reducir residuos o fortalecer a nuestras comunidades genera valor para Costa Rica, para nuestros clientes y para la organización”, afirma Beatriz Tomeu, Gerente General de Rosti.
Este compromiso se refleja también en decisiones cotidianas que abarcan toda la cadena de valor. La compañía ha fortalecido la compra de productos locales para promover encadenamientos productivos más sostenibles y reducir impactos asociados al transporte y la logística. Asimismo, ha incorporado empaques de cartón para sus operaciones de comida para llevar y continúa evaluando alternativas que contribuyan a disminuir el impacto ambiental de sus procesos.
La sostenibilidad en Rosti también se cultiva literalmente. La empresa cuenta con un invernadero propio de hortalizas abastecido mediante sistemas de cosecha de agua y riego por goteo, una iniciativa que fortalece la resiliencia de la operación y promueve un uso más eficiente de los recursos naturales frente a los desafíos que plantea el cambio climático.
Más allá de sus propias operaciones, la organización busca multiplicar el impacto positivo en toda su cadena de valor. A través de su programa de Efecto Multiplicador de Responsabilidad Socioambiental, acompaña a proveedores en la implementación de buenas prácticas ambientales y en su participación en iniciativas como Bandera Azul Ecológica, categoría Cambio Climático.
Este enfoque integral ha permitido que la totalidad de los restaurantes de la cadena cuenten con la licencia esencial Costa Rica y que, en tres ocasiones, el 100% de los restaurantes inscritos por la compañía hayan recibido el galardón Bandera Azul Ecológica, reconocimientos que reflejan el compromiso permanente de la organización con la excelencia, la innovación, la sostenibilidad y la mejora continua.
“Uno de los proyectos que mejor refleja nuestra visión de sostenibilidad es Corazón Azul. Nos demuestra que una acción tan sencilla como recolectar una tapa plástica puede convertirse en una oportunidad para mejorar la calidad de vida de muchas personas. Cuando logramos unir impacto ambiental e impacto social, entendemos que estamos generando un cambio real”, señala Tomeu.
La visión de futuro de Rosti también contempla la incorporación de nuevas tecnologías que permitan optimizar procesos y reducir desperdicios. La automatización y la inteligencia artificial forman parte de una estrategia orientada a mejorar la toma de decisiones, incrementar la eficiencia y fortalecer las capacidades de los equipos, siempre bajo un enfoque donde la tecnología complementa el talento humano.
Para Tomeu, el verdadero desafío consiste en entender la sostenibilidad como un proceso permanente de evolución. “Las empresas tenemos la responsabilidad de generar valor más allá de los resultados financieros. Nuestro compromiso es seguir construyendo una organización cada vez más resiliente, innovadora y sostenible, capaz de generar impactos positivos para las personas, las comunidades y el país”, concluye.
Con más de 40 años de trayectoria en Costa Rica, Rosti continúa demostrando que la sostenibilidad no es únicamente una meta ambiental, sino una oportunidad para generar valor compartido. Desde la gestión responsable de residuos y la economía circular hasta iniciativas como Corazón Azul, la compañía apuesta por un modelo de negocio donde el crecimiento, la competitividad y el impacto positivo avanzan de la mano.