Por: Revistaeyn.com
A un mes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, las encuestas dibujan un escenario adverso para Donald Trump: los demócratas mantienen una ventaja nacional amplia y aparecen como favoritos para recuperar la Cámara de Representantes, mientras la disputa por el Senado obliga a los republicanos a defender estados que parecían más seguros.
La pregunta ya no es solamente cuánto desgaste acumula el presidente. Es si ese malestar se traducirá en participación suficiente para cambiar el control de una o de ambas cámaras y limitar su capacidad de aprobar leyes durante la segunda mitad del mandato.
El promedio de RealClearPolling consultado este 4 de octubre sitúa a los demócratas en el 50,6% y a los republicanos en el 42,2%: una diferencia de 8,4 puntos. EFE informaba este sábado una brecha prácticamente idéntica, de 8,3 puntos.
El RealClearPolling, conocido como voto genérico al Congreso, es un indicador que pregunta qué partido prefiere el elector. Describe el clima nacional, pero no determina cuántos escaños obtendrá cada fuerza: la Cámara se decide en elecciones por distrito y el Senado mediante contiendas estatales.
La Cámara, el objetivo más accesible
La señal central del panorama publicado por E&N el 15 de septiembre se mantiene: la Cámara de Representantes ofrece a los demócratas una oportunidad más clara que el Senado.
Se renuevan sus 435 escaños y la mayoría requiere 218. Según el balance de EFE del 3 de octubre, los republicanos cuentan con 220 bancas frente a 215 demócratas.
Con esa composición, a la oposición le bastaría una ganancia neta de tres para alcanzar el umbral. EFE recoge una evaluación de Cook Political Report según la cual, si persistieran las tendencias actuales, los demócratas podrían sumar alrededor de 15 escaños y acercarse a los 230. Es un escenario condicionado a la evolución de las campañas, no un resultado asegurado.
El Senado: avanzar y defender al mismo tiempo
En la Cámara Alta se disputan 35 de los 100 escaños. Los republicanos tienen 53, frente a un bloque demócrata de 47, incluidos los independientes que se agrupan con él.
La oposición necesita ganar cuatro bancas netas para llegar a 51. Un empate de 50 a 50 dejaría a los republicanos con la ventaja del voto de desempate del vicepresidente J. D. Vance. Por eso, cada pérdida demócrata obligaría a compensar con una conquista adicional.
Los sondeos publicados el 3 de octubre por The New York Times/Siena, recogidos por RealClearPolling, muestran oportunidades para los demócratas, aunque con diferencias importantes entre estados:
* Texas: Demócrata - James Talarico (51%) / Republicano - Ken Paxton (45%)
* Alaska: Demócrata - Mary Peltola (50%) / Republicano - Dan Sullivan (43%)
* Ohio: Demócrata - Sherrod Brown (49%) / Republicano - Jon Husted (46%)
* Iowa: Demócrata - Josh Turek (47%) / Republicano - Ashley Hinson (48%).
Estos resultados corresponden a mediciones individuales, no a promedios ni pronósticos. En Alaska, por ejemplo, RealClearPolling también registra un sondeo de Quantus Insights publicado el día anterior que colocaba a Sullivan un punto por delante. La divergencia muestra por qué conviene evaluar varias encuestas y su metodología.
Además de intentar conquistar bancas republicanas, los demócratas deben proteger las propias, entre ellas Michigan y Nuevo Hampshire. Una ventaja nacional no elimina esa exigencia.
El bolsillo pesa más que las promesas
Las encuestas recientes ayudan a entender el deterioro republicano. Una medición de AP-NORC, realizada del 24 al 28 de septiembre entre 2.140 adultos, encontró que solo el 17% aprueba la gestión de Trump sobre el costo de vida y el 26% su desempeño económico.
El 65% atribuye los precios elevados más a sus políticas que a factores fuera de su control.
La oposición obtiene una ventaja en ese terreno: el 38% de los votantes registrados considera que los demócratas manejarían mejor el costo de vida, frente al 27% que elige a los republicanos. Pero el estudio también revela una limitación para ambos partidos: pocos electores creen que sean capaces de resolver los problemas importantes o que estén concentrados en ayudar a personas como ellos. Castigar al oficialismo no implica necesariamente confiar en la alternativa.
The Wall Street Journal aporta otro dato: los electores con opiniones desfavorables sobre ambos partidos representan el 21% del electorado, frente al 13% en las legislativas de 2022. Aunque hoy se inclinan hacia los demócratas, su apoyo conserva un componente de desconfianza.
Trump responde con un “dividendo” de US$5.000
En ese contexto, Trump reiteró el sábado su promesa de entregar US$5.000 a cada ciudadano estadounidense adulto si los republicanos ganan ambas cámaras. Sostiene que los ingresos arancelarios y el desempeño económico permitirían financiar el llamado “Dividendo Trump”.
Según EFE, el presidente reconoció que el costo rondaría un billón de dólares. También lo vinculó con supuestas promesas de inversión por US$21 billones, una cifra que la agencia señala que no está acreditada por los anuncios disponibles.
Se trata de una promesa electoral condicionada al triunfo republicano, no de un beneficio ya aprobado. Su aparición en la recta final permite leer cuánto necesita la campaña ofrecer una respuesta concreta al malestar económico.
Qué cambiaría un Congreso opositor
Una victoria demócrata en la Cámara aumentaría la capacidad de investigar al Ejecutivo y complicaría la aprobación de su agenda. Si también obtuviera el Senado, la oposición tendría mayor influencia sobre la confirmación de funcionarios y jueces.
Eso no significaría la destitución automática de Trump. La Cámara puede aprobar una acusación política, pero una condena que permita removerlo requiere el voto de dos tercios de los senadores presentes.
A un mes de la votación, la ventaja demócrata es consistente en el indicador nacional. La incertidumbre se concentra en cómo se distribuirán los votos entre distritos y estados y en quiénes acudirán finalmente a las urnas. Los sondeos muestran una oportunidad para limitar el poder de Trump; el 3 de noviembre determinará hasta dónde llega.
Con información de EFE, AP, RealClearPolling, The Wall Street Journal y medios estadounidenses.