Por: Revistaeyn.com
Brasil comenzó a votar este domingo 4 de octubre en una elección cuyo alcance supera sus fronteras.
La continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva o el regreso del bolsonarismo al poder, esta vez de la mano del senador Flávio Bolsonaro, influirán en el equilibrio político de América Latina y en la orientación internacional de su mayor economía.
Los centros electorales abrieron a las 8:00, hora de Brasilia, y permanecerán habilitados hasta las 17:00. En las primeras horas, los reportes consultados confirmaban el inicio de la votación sin informar de incidentes graves que alteraran la jornada.
Ese panorama corresponde a la apertura y deberá actualizarse conforme avance el proceso. El Tribunal Superior Electoral (TSE) contabiliza 158,7 millones de personas habilitadas para sufragar.
También se eligen los 27 gobernadores —incluido el Distrito Federal—, los 513 diputados federales, 54 de los 81 senadores y los representantes de las asambleas estatales y distrital.
Lula votó durante la mañana en São Bernardo do Campo, en la región metropolitana de São Paulo. Flávio Bolsonaro lo hizo en Río de Janeiro.
El presidente busca un cuarto mandato, no consecutivo; su principal adversario intenta convertir el respaldo a la familia Bolsonaro en una nueva mayoría presidencial.
Una competencia abierta
La última encuesta de Datafolha, divulgada el sábado, situó a Lula con el 45% de las intenciones de voto válido y a Flávio Bolsonaro con el 42%. La distancia configura un empate técnico considerando el margen de error de dos puntos porcentuales, según Folha de S.Paulo.
Esas cifras describen una competencia abierta. Para ganar hoy, un candidato debe obtener más de la mitad de los votos válidos, excluidos los blancos y nulos. Si ninguno alcanza ese umbral, los dos más votados se enfrentarán el 25 de octubre.
La polarización conserva a dos grandes fuerzas como protagonistas. Lula, del Partido de los Trabajadores, defiende la continuidad de su gobierno; Flávio, del Partido Liberal e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, ofrece un cambio de orientación.
El debate económico: empleo, bolsillo y deuda
La economía presenta señales contradictorias para el electorado. Brasil llega a las urnas con un desempleo del 5,3% y una inflación interanual del 4,22%, según la radiografía publicada por EFE en la víspera. Sin embargo, el costo de vida y el endeudamiento de las familias siguen pesando sobre la percepción del bienestar.
La actividad también ha perdido impulso. Tras crecer un 3,4% en 2024 y un 2,3% en 2025, las previsiones recogidas por la agencia apuntan a una expansión que no superaría el 2% este año. La tasa básica de interés, del 13,75%, encarece el crédito y dificulta la inversión.
A ello se suma una deuda pública que alcanzó el 82,9% del PIB en agosto. El déficit fiscal, incluido el pago de intereses, se situó en el 9,48% del PIB en términos interanuales.
Lula apuesta por preservar las políticas sociales y sostiene que la responsabilidad fiscal debe ser compatible con ellas. Flávio propone recortar gastos. Para quien gane, el desafío será responder a las demandas de bienestar y recuperar margen para invertir sin agravar el desequilibrio de las cuentas públicas.
Seguridad e instituciones
La seguridad y la respuesta al crimen organizado también ocupan un lugar central. Flávio ha hecho del endurecimiento de la política de seguridad una bandera de campaña. Su candidatura busca, además, devolver protagonismo al proyecto político de su padre. Jair Bolsonaro está preso por la trama golpista posterior a su derrota en 2022.
Ese antecedente mantiene abierta la disputa sobre la relación entre el bolsonarismo y las instituciones que investigaron y juzgaron aquellos hechos.
Por eso, la elección legislativa merece tanta atención como la presidencial. La renovación de dos tercios del Senado puede modificar el equilibrio entre el Ejecutivo, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal.
Según Folha, el bolsonarismo busca una mayoría conservadora que permita impulsar su agenda frente a la Corte. Para cualquier presidente, la composición de la Cámara también determinará cuánto deberá negociar con los partidos de centro y centroderecha para aprobar leyes.
Ganar la Presidencia será apenas el primer paso para construir capacidad de gobierno.
Por qué importa a América Latina
Brasil tiene un peso económico y diplomático que vuelve regional esta decisión. Su orientación influye en la integración sudamericana y en las posiciones latinoamericanas sobre comercio, clima y relaciones con las grandes potencias.
Financial Times destacan la dimensión internacional de la contienda: Lula ha fortalecido los vínculos con China, mientras Flávio Bolsonaro mantiene afinidad con Donald Trump y propone una relación más cercana con Estados Unidos.
La lectura regional es que una victoria de Lula sostendría un interlocutor que busca autonomía frente a Washington y alianzas diversas. Un triunfo de Flávio daría mayor peso a los gobiernos conservadores próximos a la administración estadounidense.
Eso no determina por sí solo las decisiones comerciales de Brasil, pero sí puede cambiar sus prioridades diplomáticas.
Para Centroamérica, Panamá y República Dominicana, el resultado ofrece una señal sobre el equilibrio político de una región que negocia comercio, inversión y seguridad con Estados Unidos y China. La elección brasileña ayudará a definir cuánto espacio tendrán las distintas posiciones latinoamericanas en esas conversaciones.
El escrutinio comenzará después del cierre de las urnas. La primera respuesta será si Brasil elige presidente hoy o vuelve a votar en tres semanas. La segunda, igualmente relevante, será qué Congreso acompañará al próximo gobierno y qué margen le dará para ejecutar el rumbo elegido.
Con información de EFE, AP, Financial Times, Folha de S.Paulo y el Tribunal Superior Electoral de Brasil.