Por E&N Brand Lab para Liberty Costa Rica
En una industria históricamente dominada por hombres, Johanna Escobar no solo rompió techos de cristal: redibujó el mapa. Su trayectoria está marcada por hitos pioneros que hoy la posicionan como referente del liderazgo femenino en Centroamérica.
En 2014 se convirtió en la primera mujer en integrar un equipo gerencial regional en su compañía al liderar la Dirección de Experiencia de Clientes y BI en Centroamérica. Dos años después, volvió a hacer historia al asumir la dirección de una empresa de telecomunicaciones en Costa Rica, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo en el país. Y en 2021 encabezó uno de los procesos corporativos más relevantes del sector: la integración de Cabletica y Telefónica para dar vida a Liberty Costa Rica, empresa que lidera las telecomunicaciones en el país con más de 2.000 empleados y más de 2 millones de clientes.
“Mi carrera nunca ha sido lineal, pero ha sido muy acertada. He tomado todas las oportunidades que se presentaron, me he preparado y he asumido la responsabilidad en cada uno de mis roles como líder”, afirma.
Con más de 25 años de experiencia en telecomunicaciones, Escobar —nacida en Ciudad de Guatemala— ha construido una reputación basada en la innovación, la orientación al cliente y el desarrollo de
equipos de alto rendimiento. Su formación incluye estudios en OBS Business School – Universidad de Barcelona, Aden Business School, Universidad Mariano Gálvez y programas ejecutivos en Harvard.
LIDERAR DESDE LA CONFIANZA
Al frente de Liberty, la directiva apuesta por un estilo de liderazgo que se fundamenta en la confianza y la horizontalidad. “Me gusta empoderar a mi equipo a través de la confianza, la delegación y el liderazgo horizontal. Cada líder tiene voz, responsabilidad y capacidad de decisión. Mi rol es asegurar que las personas tengan las herramientas, el contexto y la motivación para ejecutar con excelencia”, explica.
Después de más de dos décadas de carrera, su mayor logro no se mide únicamente en resultados financieros ni en participación de mercado, sino en el crecimiento de las personas. “Una de mis mayores satisfacciones es ver cómo mi equipo crece, cómo las personas se desarrollan profesionalmente con la misma ilusión que yo tenía cuando empecé”, asegura.
EQUIDAD COMO VENTAJA COMPETITIVA
Escobar sostiene que, si bien la formación es clave para que más mujeres accedan a posiciones estratégicas, el patrocinio y los role models son determinantes. “Es vital tener líderes que crean en el talento femenino, que recomienden y expongan a las mujeres a retos estratégicos. Además, contar con referentes visibles ayuda a que más mujeres se imaginen a sí mismas en posiciones de alta dirección”, subraya.
Con esta visión en mente, la Gerente General de Liberty se ha convertido en mentora formal e informal de otras colegas dentro y fuera de la organización. Para Escobar, la mentoría es una responsabilidad del liderazgo que le permite acompañar a otras mujeres en su desarrollo, en su proceso de ganar confianza, tomar decisiones valientes y gestionar su carrera con intención. “Esto ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida profesional”, asevera.
Cabe destacar que, en Liberty, las mujeres representan el 31% de los cargos directivos, incluida la Dirección General, lo que deja en evidencia un compromiso real con la construcción de equipos diversos y con la promoción de mujeres a roles estratégicos dentro de la organización. En este sentido, la compañía ha reforzado políticas de igualdad de oportunidades, garantizando representación equitativa de postulantes en los procesos de selección.
Además, este año relanza su red interna Mujeres Liberty, una plataforma diseñada para convertir a sus integrantes en agentes de cambio y acelerar la equidad de género desde la representación, la alianza y la conexión.
AUTENTICIDAD COMO BRÚJULA
Aunque reconoce que persisten brechas estructurales y culturales, la líder insiste en que cerrar esas distancias exige liderazgo comprometido y culturas organizacionales que entiendan la diversidad como
motor de competitividad. Desde su experiencia, cerrarlas requiere políticas claras, liderazgo comprometido y una cultura que valore la diversidad como una ventaja competitiva. “Por eso, trabajamos de forma constante para fortalecer los procesos de desarrollo, formación y promoción interna de mujeres con alto potencial”, dice.
Su labor como líder también incluye identificar e impulsar a mujeres con alto potencial dentro de la organización. Esto lo hace observando no solo resultados, sino actitud, aprendizaje, resiliencia y compromiso. Una vez identificado ese talento, lo impulsa asignándole proyectos estratégicos, visibilidad ante la alta dirección y oportunidades de formación. “Nuestra misión es empoderar a las mujeres para que prosperen, alcancen su máximo potencial a través de la representación, el apoyo, la alianza y la conexión”, dice.
A las mujeres que hoy ocupan mandos medios o emprenden en la región les deja un mensaje claro: “Sean auténticas. La autenticidad abre más puertas que la estrategia. Cuando conoces tu propósito y actúas sobre él, inspiras de forma natural. El líder autoritario ya no tiene lugar; hoy debemos inspirar y motivar”, concluye.