Por E&N Brand Lab para ULACIT / Contenido del ecosistema Mujeres Desafiantes de Estrategia & Negocios
A los 22 años, Silvia Castro ingresó a ULACIT y, cinco años después, asumió su dirección. Llegó al liderazgo “con más entusiasmo que experiencia”, pero pronto comprendió que “una buena idea sin ejecución no vale nada”. También descubrió que ejecutar depende de convencer a las personas, no de mandarles.
Castro, Presidenta de la Junta Directiva de ULACIT, considera que el liderazgo comienza con la responsabilidad. “Cuando algo sale mal en la organización, la explicación empieza por quien la dirige, no por el equipo”, afirma. Esa convicción la ha llevado a tomar decisiones con mayor cuidado, rendir cuentas sin excusas y mantener sus principios aun cuando cambia la estrategia.
Después de la pandemia volvió a asumir directamente la conducción de la universidad para reconstruir procesos, cultura y confianza. El proceso exigió decisiones impopulares y confirmó una de sus principales lecciones: “La experiencia sirve sobre todo para saber cuándo esperar y cuándo actuar, y para tolerar la incomodidad de decidir sin certeza”.
Su estilo combina autocrítica y escucha. Con frecuencia se pregunta qué cambiaría si llegara por primera vez ala organización, una práctica que le permite no aferrarse a lo que ha construido. También procura escuchar antes de opinar, consciente de que, cuanto más alto se está en una organización, menos personas se atreven a contradecir.
Para Castro, la resiliencia empresarial no consiste únicamente en resistir. “Es aprender más rápido que el entorno, distinguir qué principios no se negocian y ajustar todo lo demás sin nostalgia”, sostiene. Bajo esa lógica, defiende una innovación vinculada con la estrategia y el valor, no con la novedad.
“Me pregunto con frecuencia: si hoy llegara a esta organización por primera vez, ¿qué cambiaría? Es una forma de no enamorarme de lo que yo misma construí. La otra mitad del hábito es escuchar antes de opinar. Cuanto más alto se está en una organización, menos gente se atreve a contradecirla, y eso hay que compensarlo a propósito”, apunta.
Su visión de crecimiento prioriza la calidad y la sostenibilidad. Desde joven decidió invertir en docentes, recursos y estándares antes que perseguir una rentabilidad inmediata. “El crecimiento que no puede sostener la calidad termina costando más caro que el que se pospuso”, explica.
La inclusión y el bienestar también forman parte de su agenda de liderazgo. En ULACIT se promueven jornadas de 45 horas, días adicionales de vacaciones y licencia de paternidad, además de acceso sin costo a medicina empresarial, atención psicológica y nutrición.
Inspirada por su madre, Vilma Montero, Castro entiende la perseverancia como un hábito diario. Su propósito, asegura, es liderar con argumentos y contribuir al debate sobre educación, talento y competitividad. “Una universidad que no opina en público renuncia a parte de su función”, concluye.
PERFIL
Silvia Castro, Ph.D., es presidenta de la Junta Directiva de ULACIT, donde ha trabajado por más de 30 años. Castro ha dedicado su carrera a construir una universidad privada centrada en la calidad académica y participa con regularidad en el debate público sobre educación, talento y competitividad en Costa Rica.
"UNA UNIVERSIDAD QUE NO INNOVA SE VUELVE IRRELEVANTE; UNA QUE INNOVA SIN DISCIPLINA SE VUELVE FRÁGIL. LA REGLA QUE USO ES SIMPLE: TODA INNOVACIÓN DEBE RESPONDER A UNA ESTRATEGIA Y DEMOSTRAR VALOR, NO NOVEDAD. EN EDUCACIÓN ESO ES URGENTE, PORQUE EL RITMO DEL CAMBIO TECNOLÓGICO YA NO PERMITE ESPERARA QUE LAS TENDENCIAS SE CONSOLIDEN”.
Silvia Castro, Presidenta de la Junta Directiva de ULACIT