Por E&N Brand Lab para Progreso
Actualmente, las compañías que logran integrar el enfoque de sostenibilidad a su estrategia son las que definen el futuro de la competitividad en la región. Por ello, Progreso ha desarrollado un modelo donde la sostenibilidad no se gestiona como una iniciativa paralela, sino como una forma de hacer negocio. Más que una tendencia, se trata de una evolución natural de su forma de operar. La experiencia acumulada a lo largo del tiempo ha preparado a la compañía para responder a los desafíos actuales con una visión clara: generar valor económico, social y ambiental de manera equilibrada, con la mirada puesta en el largo plazo.
Dicha visión se promueve a través de una estrategia estructurada en cuatro pilares: Empleador Preferido, Proveedor Favorito, Líder Ambiental y Ciudadano Responsable, los cuales orientan la toma de decisiones y conectan cada acción con un propósito común: construir juntos el país donde todos queremos vivir.
EFICIENCIA QUE IMPULSA SOSTENIBILIDAD
Uno de los elementos que distingue el enfoque de Progreso es la integración de innovación tecnológica como habilitador de sostenibilidad. La compañía ha fortalecido su inversión en investigación, desarrollo y digitalización, incorporando herramientas que permiten optimizar procesos operativos, mejorar la calidad y elevar estándares de seguridad.
El uso de Inteligencia Artificial, analítica de datos y plataformas digitales ha permitido evolucionar hacia modelos operativos más eficientes, donde la toma de decisiones se basa en información en tiempo real. Además, ha dado paso soluciones constructivas apoyadas en tecnologías avanzadas (como Buildpeer, BIM trazer y Giatec), que reflejan cómo la innovación se traduce en beneficios concretos para clientes y aliados.
LAS PERSONAS COMO BASE
El enfoque de sostenibilidad de Progreso parte de una premisa clara: el crecimiento sostenible se construye desde las personas. Alineado a su aspiración de ser el Empleador Preferido, la compañía promueve el desarrollo de talento mediante programas de formación, exposición internacional y fortalecimiento de capacidades, permitiendo que sus colaboradores evolucionen junto con el negocio.
Ese compromiso también se refleja en avances en diversidad e inclusión, con una creciente participación femenina en posiciones de liderazgo y una cultura organizacional basada en valores, ética y desarrollo humano. A esto se suma el impacto en la cadena de valor, donde la generación de empleo indirecto y el fortalecimiento de proveedores contribuyen al desarrollo económico de los territorios donde opera. Esta cultura, construida en el tiempo, es uno de los factores que ha permitido a Progreso sostener su liderazgo y atraer talento en la región.
IMPACTO SOCIAL
La sostenibilidad en Progreso también se mide por su capacidad de generar bienestar en las comunidades. Por ejemplo, la iniciativa “HogaRES, Unidos por hogares resilientes y saludables”, es una alianza multisectorial que ha logrado sustituir más de 12.000 pisos de tierra por pisos de concreto, beneficiando a más de 50.000 personas y declarando cinco comunidades completas libres de pisos de tierra. Esta simple solución tiene un impacto trascendental en la salud y bienestar de estas familias, sentando las bases para mejores niveles de desarrollo a futuro.
El reto es continuar escalando estas prácticas, incorporando nuevas tecnologías y fortaleciendo alianzas para ampliar el impacto. Porque, en un entorno cambiante, la sostenibilidad deja de ser una meta para convertirse en la base sobre la cual se construye el futuro de los negocios.
CONFIANZA QUE SE CONSTRUYE EN EL TIEMPO
Este tipo de iniciativas se complementa con un marco institucional sólido, que orienta la forma en que Progreso opera y se relaciona con sus públicos.
La Política de Derechos Humanos guía cada operación, asegurando que las decisiones se tomen con respeto, legalidad y dignidad en toda la cadena de valor. Estos esfuerzos también se reflejan en la manera en que la compañía es percibida. En 2024 y 2025, Progreso lideró en Reputación Corporativa y Responsabilidad ESG en Guatemala, lo que reconoce no solo el desempeño, sino la capacidad de generar confianza a partir de prácticas coherentes en materia ambiental, social y de gobernanza. Estas políticas han sido reconocidas en importantes estudios, como el elaborado por Estrategia& Negocios, en alianza con Datos Group y Pizzolante.