Por: revistaeyn.com
La madrugada del lunes dejó una reacción inmediata en el mercado petrolero. El Brent —referencia para Europa y buena parte de los contratos en América Latina— llegó a escalar más de 13% y tocó un máximo intradía de US$82,37, antes de moderar el avance a la zona de US$77-78, aún con un alza superior al 6% frente al cierre del viernes.
El movimiento responde al riesgo geopolítico tras los ataques de EEUU e Israel contra Irán y la advertencia de Teherán sobre la seguridad del tránsito en el estrecho de Ormuz, arteria por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial y una porción significativa del GNL.
Medios anglosajones como Financial Times, Bloomberg y Reuters coincidían en las primeras horas del lunes en tres puntos clave:
1.El mercado descuenta riesgo de interrupción, pero no un cierre efectivo de Ormuz.
No existe confirmación oficial de bloqueo, aunque la mera amenaza eleva primas de riesgo y costos de cobertura.
2.No hay daño masivo a infraestructura petrolera.Analistas energéticos citados por prensa británica y estadounidense subrayan que, hasta ahora, las instalaciones clave no han sido objetivo directo, lo que limita el escenario de shock estructural.
3.La OPEP+ intenta anclar expectativas.El anuncio de aumento de producción de 206.000 barriles diarios en abril —parte del desmantelamiento gradual de recortes previos— busca enviar una señal de estabilidad. Sin embargo, el volumen adicional es marginal frente a un eventual cierre prolongado de Ormuz.
Para América Latina, la señal es clara: el mercado está en modo pricing risk, no en modo crisis de suministro. Pero la elasticidad al alza es evidente si el conflicto escala o si se materializan restricciones físicas al tránsito.
Activos refugio y correlaciones: dólar, oro y metales
La reacción fue coherente con manual de riesgo geopolítico:
-Oro: +1,9% en la franja asiática-europea, acercándose nuevamente a máximos históricos recientes.
-Plata: +1,3%, tras rozar niveles psicológicos relevantes en la apertura.
-Dólar y franco suizo: fortalecidos como activos refugio, según estrategas de mercado citados en Londres.
En paralelo:
-Cobre: leve avance, contenido por la incertidumbre sobre demanda global.
-Renta variable europea y futuros estadounidenses: comportamiento mixto en la madrugada, con energía y defensa liderando, mientras transporte y aerolíneas mostraban presión.
Para economías latinoamericanas, el cruce clave es triple:
1.Tipo de cambio: un dólar más fuerte presiona monedas emergentes.
2.Términos de intercambio: exportadores netos de crudo (Brasil, Colombia, México) podrían beneficiarse en ingresos fiscales si el Brent consolida sobre US$80.
3.Costos de importación energética: países dependientes de hidrocarburos enfrentarían presión inflacionaria adicional.
Transporte marítimo: reconfiguración táctica
Si el mercado energético descuenta riesgo, el marítimo ya ejecuta ajustes operativos.
En las últimas 24 horas:
-Maersk y MSC suspendieron temporalmente tránsito por Ormuz.
-Las japonesas Mitsui O.S.K., NYK y Kawasaki Kisen paralizaron operaciones en la zona.
-ONE (Ocean Network Express) suspendió actividad hacia y desde el Golfo Pérsico.
-Cosco Shipping anunció reorganización de rutas, priorizando aguas seguras y evaluando descargas alternativas.
-La Organización Marítima Internacional (OMI) instó a evitar la región hasta que mejoren las condiciones.
Aunque no hay cierre formal del estrecho, el tránsito es prácticamente nulo según reportes de seguridad marítima británicos (UKMTO), que registraron ataques a buques en Emiratos, Omán y Baréin.
Implicancias logísticas: aumento inmediato de primas de seguro marítimo; extensión de tiempos de tránsito si se opta por rutas alternativas, riesgo de congestión en puertos sustitutos e Impacto en fletes energéticos y de contenedores si la disrupción se prolonga.
Para América Latina, aunque el grueso del crudo que cruza Ormuz tiene destino asiático, el efecto es global vía precios y disponibilidad de flota. Además, cadenas de suministro que dependen de manufactura asiática podrían enfrentar retrasos si la tensión escala.
Escenarios para la toma de decisiones
Escenario base (probabilidad alta):
Volatilidad persistente, Brent en rango US$75-85, tránsito restringido pero no bloqueado, primas de riesgo elevadas en shipping y energía.
Escenario alcista (riesgo de cola):
Interrupción parcial o ataques a infraestructura → Brent hacia US$90-100, presión inflacionaria global y endurecimiento de condiciones financieras.
Escenario de desescalada:
Canales diplomáticos activos, normalización progresiva de rutas → corrección del crudo y compresión de spreads logísticos.
Conclusión estratégica
El mercado no está en pánico, pero sí en modo defensivo. El precio del petróleo refleja riesgo geopolítico inmediato; el transporte marítimo, en cambio, ya opera bajo lógica de contingencia.
Para decisores en América Latina —gobiernos, bancos centrales, exportadores e importadores— la clave no es anticipar titulares, sino modelar sensibilidad a:
-Brent sobre US$85.
-Dólar fortalecido y presión sobre monedas locales.
-Aumento de costos logísticos en cadenas Asia–LatAm.
La geopolítica vuelve a ser variable macro crítica. Y esta vez, el cuello de botella potencial está en uno de los puntos más estratégicos del comercio energético mundial.