Centroamérica & Mundo

ANÁLISIS/ Ormuz o el empate imposible: por qué Medio Oriente se quedó sin salida limpia

Ni Washington ni Teherán pueden ceder sin pagar un costo político interno alto. Con el Estrecho de Ormuz como línea roja, el escenario más probable no es la resolución, sino un conflicto largo que reordena poder, energía y alianzas.

2026-04-21

Por: Norma Lezcano - Revistaeyn.com

Este martes 21 de abril se esperaba como una jornada de definiciones. Sin embargo, el día cerrará con una creciente inquietud que se densifica a cada hora porque comienza a ser evidente que en Medio Oriente no hay un punto medio que ambas partes puedan vender como victoria.

• Para Washington, aflojar presión o tolerar disrupciones en Ormuz luce como debilidad estratégica. Trump no tiene margen interno (en su política doméstica) ni externo (por la disputa de poder con China y Rusia) para dar pasos atrás.

• Para Teherán, renunciar a su principal palanca —la capacidad de afectar el tránsito energético— implica perder el último bastión que le queda el régimen para sobrevivir, dominado hoy por la Guardia Republicana y con disidencias respectos a otros sectores del gobierno iraní, más proclives a negociar.

En términos simples: cada paso hacia el compromiso se percibe como pérdida de poder. Por eso, la negociación existe, pero con un margen extremadamente estrecho.

Ormuz: un chokepoint sin sustituto político

El Estrecho de Ormuz concentra una proporción crítica del flujo global de petróleo. No hay atajo diplomático que reemplace su geografía.

• Si Irán eleva la presión (interrupciones, amenazas creíbles), los precios reaccionan y la volatilidad se traslada a inflación y mercados.

• Si Estados Unidos garantiza el tránsito por la fuerza, el riesgo de escalada aumenta y el conflicto se regionaliza.

No existe una solución estable que ignore Ormuz. Por eso, cualquier “acuerdo” es, en el mejor de los casos, transitorio.

Llegado este punto, ¿qué escenarios posibles se vislumbran hacia adelante? Un conflicto que no escala del todo, pero tampoco se resuelve, normaliza el enfrentamiento como estado permanente.

Y ese es un peligro enorme a escala global, porque el deterioro económico y el riesgo sistémico que ya se comenzó a expandir, obliga a los demás países a tomar acción.

Acción que se ve reflejada de muy diversas formas:

• Se están afianzando nuevos alineamientos geopolíticos, donde los faros de Rusia y China comenzaron a competir con la pretendida hegemonía de EE.UU.

• Está escalando aceleradamente el gasto militar en las principales potencias. Especialmente en los países europeos, ante una eventual salida de Estados Unidos de la OTAN.

• De forma defensiva se están reconfigurando las cadenas y matrices energéticas.

• Las prospectivas económicas de los organismos internacionales (FMI, BM) ya advierten el inicio de un ciclo de menor crecimiento y mayor inflación, como consecuencia inmediata de la confluencia de crisis energética y crisis en la cadena de suministros.

Quién gana cuando nadie gana

En un conflicto sin salida limpia, lo más plausible es una fragmentación muy fuerte del poder donde los beneficios son relativos y dependen del contexto:

• Rusia, por ahora, se ve favorecida por precios energéticos más altos y mayor capacidad de presión sobre Europa.

• China puede ampliar su influencia geoeconómica, siempre y cuando pueda asegurarse suministro energético.

• Europa se enfrenta al riesgo de un shock energético; a la necesidad de ganar autonomía para defenderse de Rusia y al desafío de crear con China y Medio Oriente una relación pragmática que no lastre sus propios intereses.

Estados Unidos e Irán si no logran una victoria decisiva soportarán, por igual, los mayores costos, tanto a nivel doméstico como a escala global.

Para Trump puede significar el fin de su ciclo y un repliegue histórico de Estados Unidos en el tablero del poder mundial. Si la Guardia Republicana es la doblegada, Irán podría encaminarse a un replanteamiento de su sistema de gobierno y a una pérdida de injerencia en Medio Oriente.

La prospectiva de largo plazo parece más clara, que la hoja de ruta de las próximas horas.

Lo único cierto esta noche del 21 de abril de 2026 es que no hay salida limpia porque no hay concesión sin costo político crítico. Y aquí las dos partes centrales de la pugna no lo quieren asumir. En ese contexto, la precaria estabilidad existente depende menos de alcanzar un acuerdo y más de evitar errores irreversibles.

Norma Lezcano
Norma Lezcano
Editora adjunta

Periodista especializada en economía y negocios. Consultora experta en Comunicación y Gestión del Cambio en Entornos Digitales. Lideró equipos en medios gráficos de Argentina y Centroamérica. Se desempeñó como investigadora para medios de México. A lo largo de su carrera, trabajó en La Voz del Interior y Perfil Córdoba (Argentina); Expansión, CNNExpansión y BizNews (México), entre otros. También ha sido docente universitaria en temas de Gestión de Contenidos Digitales. Su formación incluye becas y especializaciones en instituciones como el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Columbia y la Fundación Reuters.

12 ejemplares al año por $75

SUSCRIBIRSE