Por: Revistaeyn.com
La XXX Cumbre Iberoamericana se convirtió este jueves en un escenario para que los países de Centroamérica y República Dominicana expusieran sus principales preocupaciones de política exterior y plantearan iniciativas de cooperación frente a desafíos que trascienden las fronteras nacionales.
La seguridad, la defensa de las instituciones democráticas, el desarrollo tecnológico y la necesidad de fortalecer los mecanismos multilaterales ocuparon un lugar central en las intervenciones regionales, aunque cada gobierno puso el acento en asuntos diferentes.
Mientras Costa Rica reclamó una respuesta coordinada contra el narcotráfico y El Salvador defendió su intervención militar en Haití, Guatemala pidió recuperar la eficacia de las instituciones internacionales. República Dominicana, por su parte, presentó una propuesta concreta para asumir un papel regional en la gobernanza de la inteligencia artificial.
Las intervenciones se produjeron durante la reunión de los representantes de los 22 países de la Comunidad Iberoamericana, celebrada en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, con la participación presencial de diez jefes de Estado y de Gobierno y delegaciones de los restantes países miembros.
Costa Rica: agenda de seguridad
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, concentró su mensaje en la amenaza que representan el narcotráfico y las organizaciones criminales para la seguridad y la estabilidad institucional de los países iberoamericanos.
Fernández defendió la necesidad de fortalecer los mecanismos internacionales de cooperación y el intercambio de información entre los Estados, al considerar que las redes criminales han adquirido una capacidad de actuación que supera las posibilidades de respuesta individual de los gobiernos.
La mandataria también expuso los lineamientos de su política interna de seguridad, que contempla medidas de endurecimiento penitenciario, restricciones a las comunicaciones entre organizaciones delictivas y el fortalecimiento de las capacidades estatales.
Sin embargo, reconoció que la respuesta al fenómeno no puede limitarse a los instrumentos coercitivos. En su intervención destacó el papel de la educación y de las oportunidades para los jóvenes como herramientas de prevención del reclutamiento criminal.
Su planteamiento situó la seguridad como una responsabilidad compartida entre los países y vinculó la eficacia del multilateralismo con la capacidad de combatir amenazas transnacionales.
Guatemala: el desafío de la institucionalidad
El presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, presentó una visión centrada en la necesidad de recuperar la confianza en las instituciones democráticas y en los mecanismos de cooperación internacional.
Arévalo advirtió que las amenazas a la paz y el debilitamiento de la credibilidad de los organismos multilaterales ponen a prueba la capacidad de actuación colectiva de los Estados.
En ese contexto, sostuvo que los gobiernos deben ofrecer soluciones verificables a los problemas que afectan a sus sociedades, especialmente a los jóvenes, cuyas demandas de bienestar, seguridad y oportunidades requieren respuestas que vayan más allá de los compromisos diplomáticos.
El mandatario guatemalteco vinculó la legitimidad democrática con la obligación de escuchar a la ciudadanía e incorporar sus demandas a los procesos de decisión pública.
También reiteró el compromiso de Guatemala con el derecho internacional, los derechos humanos y el Estado de derecho.
Para Arévalo, los acuerdos iberoamericanos deben evaluarse no solamente por los principios que reafirman, sino también por su capacidad de orientar políticas y soluciones hacia el futuro.
Su intervención introdujo una dimensión institucional al debate regional: la cooperación internacional necesita recuperar credibilidad mediante resultados que tengan impacto en la vida de las personas.
El Salvador defiende su presencia militar en Haití
La situación de Haití ocupó un lugar destacado en la intervención del vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, quien defendió la legitimidad de la presencia de tropas salvadoreñas en el país caribeño.
Ulloa aseguró que el despliegue militar responde a un acuerdo bilateral con las autoridades haitianas y rechazó que se trate de una intervención unilateral o de una fuerza de ocupación.
El envío de tropas se intensificó después de que cuatro salvadoreños desaparecieran durante una emboscada perpetrada el 18 de octubre contra un vehículo vinculado a la Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por Naciones Unidas, en las cercanías de Puerto Príncipe.
Ante la cumbre, Ulloa defendió la continuidad del apoyo salvadoreño a Haití y planteó que América Latina tiene una responsabilidad colectiva frente a la crisis que atraviesa ese país.
La intervención trasladó al foro iberoamericano un asunto particularmente sensible: los límites, las condiciones y los objetivos de la cooperación internacional en materia de seguridad.
República Dominicana quiere liderar gobernanza en IA
El presidente dominicano, Luis Abinader, llevó a la cumbre una propuesta vinculada con uno de los temas estratégicos de mayor proyección económica: la inteligencia artificial.
Abinader ofreció a República Dominicana como sede de un centro destinado a impulsar la nueva Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, una iniciativa orientada a fortalecer la cooperación entre países en materia tecnológica.
El mandatario puso a disposición del proyecto la infraestructura institucional y los recursos técnicos del país, con la intención de contribuir a su implementación.
Su propuesta estuvo acompañada de un llamado a desarrollar políticas de transformación digital que respeten los derechos de las personas y eviten profundizar las desigualdades existentes.
La iniciativa puede tener implicaciones relevantes para el posicionamiento tecnológico de República Dominicana, aunque su alcance dependerá de los acuerdos que adopten los países participantes, las funciones que se asignen a la alianza y los recursos que finalmente se comprometan.
Abinader también defendió una mayor cooperación Sur-Sur en agricultura familiar, protección social y respuesta al cambio climático, especialmente mediante sistemas de alerta temprana y mecanismos de gestión de riesgos.
Su mensaje buscó vincular la transformación tecnológica con la inclusión social y la capacidad de los países para enfrentar desafíos compartidos.
Honduras reclama inversión y empleo
La participación de Honduras también merece un apartado propio, tanto por el contenido económico de su intervención como por su papel en la continuidad del proceso iberoamericano.
El presidente Nasry Asfura reclamó que los compromisos de la comunidad iberoamericana se traduzcan en acciones capaces de mejorar las condiciones de vida de la población.
El mandatario destacó la importancia de crear condiciones favorables para la inversión, promover la generación de empleo, fortalecer la infraestructura y ampliar las oportunidades de educación y formación técnica para los jóvenes.
Asfura defendió especialmente la cooperación entre los gobiernos y el sector privado como instrumento para estimular el desarrollo económico, al considerar que la capacidad estatal de generar empleo resulta insuficiente sin la participación empresarial.
También señaló como prioridades de Honduras el fortalecimiento de la infraestructura, el acceso a energía estable y asequible y la construcción de condiciones de seguridad para la inversión.
Su participación tiene, además, una dimensión diplomática: Honduras será sede de la XXXI Cumbre Iberoamericana en 2028 y asumirá la Secretaría Pro Tempore para preparar ese encuentro.
Candidatura latinoamericana para dirigir Naciones Unidas
Más allá de las prioridades nacionales, uno de los puntos de convergencia entre varios representantes iberoamericanos fue el respaldo a que América Latina y el Caribe asuman la Secretaría General de Naciones Unidas.
La presidenta costarricense Laura Fernández expresó su apoyo a la candidatura de Rebeca Grynspan, economista y exvicepresidenta de Costa Rica que ha ocupado importantes responsabilidades en el sistema internacional.
Fernández presentó esa aspiración como una oportunidad para ampliar la contribución latinoamericana a la conducción de la ONU.
Bernardo Arévalo también defendió la posibilidad de que la región vuelva a ocupar ese cargo, aunque puso el énfasis en la necesidad de contar con un liderazgo independiente, capaz de promover reformas y reconstruir la confianza en la organización.
El vicepresidente salvadoreño Félix Ulloa se pronunció igualmente a favor de una mayor representación de América Latina y el Caribe en la conducción del organismo.
Las posiciones coincidieron con las expresadas por representantes de Colombia y Paraguay, en un contexto de debate sobre la futura dirección de Naciones Unidas y las reformas necesarias para fortalecer su eficacia.
Una región con distintas prioridades
La participación centroamericana y dominicana en la cumbre de Madrid dejó en evidencia la diversidad de prioridades que conviven en la agenda iberoamericana.
Pese a esas diferencias, sus intervenciones tuvieron un denominador común: la necesidad de que los espacios multilaterales evolucionen desde las declaraciones políticas hacia mecanismos efectivos de cooperación.
Para Centroamérica y el Caribe, ese desafío adquiere especial importancia en áreas como el combate al crimen organizado, la transformación digital, la gestión de riesgos climáticos y el fortalecimiento institucional, todas con consecuencias sobre las condiciones de desarrollo y la actividad económica.
Con información de Agencia EFE.