Por: Revistaeyn.com
México está reduciendo su déficit fiscal, pero ese esfuerzo todavía no alcanza para colocar la deuda pública en una trayectoria descendente.
Esa es la advertencia central del personal técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI), que el 2 de octubre pidió al país acelerar el fortalecimiento de sus cuentas públicas y recuperar capacidad para atender futuras necesidades de gasto.
La evaluación reconoce los avances del ajuste, aunque cuestiona su velocidad. Después de la reducción del déficit en 2025, la consolidación continuó en 2026 y el presupuesto propuesto para 2027 plantea una trayectoria más gradual que la anunciada anteriormente. La consecuencia, según el organismo, es que la deuda seguiría aumentando en los próximos años.
Las cifras presupuestarias permiten entender la preocupación. Los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), la medida amplia del déficit, pasarían de 4,1% del PIB en 2026 a 3,9% en 2027. Para este último año, Hacienda había previsto anteriormente un nivel de 3,5%.
Al mismo tiempo, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), indicador de deuda utilizado por Hacienda, aumentaría de 54% del PIB al cierre de 2026 a 55% en 2027.
Reducir el déficit y disminuir la deuda son objetivos relacionados, pero distintos. El primero mide las necesidades de financiamiento de un período; la segunda refleja las obligaciones acumuladas. Mientras persista un déficit, el Gobierno continúa requiriendo financiamiento. Su peso sobre la economía también depende del crecimiento, los intereses y otros ajustes financieros.
La recomendación del FMI comprende decisiones sobre ingresos y gastos. Del lado del gasto, propone focalizar mejor los programas sociales, retirar progresivamente los subsidios a los combustibles y fortalecer de manera duradera las finanzas de Pemex.
Son recomendaciones sensibles para la administración de Claudia Sheinbaum, porque alcanzan instrumentos de política social y energética. La focalización supone orientar mejor los recursos hacia la población que necesita apoyo; el planteamiento divulgado no equivale a una decisión del Gobierno de eliminar programas.
En materia de ingresos, el organismo identifica opciones como aumentar los impuestos subnacionales sobre propiedades y vehículos, eliminar paulatinamente los incentivos fiscales fronterizos, ampliar el impuesto al carbono y reformar el impuesto sobre la renta de las personas físicas. También recomienda fomentar la formalización.
La inversión ocupa un lugar central en el diagnóstico. El FMI considera necesario recaudar más, priorizar mejor el gasto y ampliar la participación privada para proteger los proyectos que contribuyen al crecimiento. Además, pide salvaguardas para evitar que los proyectos mixtos difieran el reconocimiento de gastos o generen obligaciones potenciales para el Estado que deban cubrirse posteriormente.
Hacienda, por su parte, defendió una consolidación gradual, basada en metas realistas y compatible con la actividad económica. La dependencia sostiene que la trayectoria multianual del presupuesto busca reducir las necesidades de financiamiento y preservar tanto la inversión productiva como las prioridades sociales.
El debate se desarrolla en una economía con recuperación moderada. El FMI proyecta un crecimiento de 1,5% en 2026 y de 1,8% en 2027. También recomienda reducir obstáculos regulatorios, cerrar brechas de infraestructura y mejorar la seguridad para estimular la inversión privada.
La advertencia tiene implicaciones para las empresas: las decisiones fiscales pueden modificar incentivos tributarios, subsidios y oportunidades de inversión. La cuestión que deja planteada la evaluación es cómo recuperar margen presupuestario sin debilitar las capacidades que México necesita para crecer.
Las conclusiones corresponden a la misión del Artículo IV de 2026 y son preliminares: expresan la posición del personal técnico, no necesariamente la del Directorio Ejecutivo del FMI.
Con información del FMI, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México, y Agencias.