Centroamérica & Mundo

Keiko Fujimori y Marco Rubio confirman el ingreso de Perú al Escudo de las Américas

La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, confirmó este jueves que su país formará parte del Escudo de las Américas, la coalición contra el crimen organizado transnacional impulsada por Donald Trump tras el encuentro que mantuvo en el Palacio de Gobierno con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.

2026-09-10

Por: Revistaeyn.com - Agencias

Perú formalizó su incorporación al Escudo de las Américas, la coalición impulsada por Estados Unidos para enfrentar al crimen organizado transnacional, en una decisión que fortalece la cooperación en seguridad, pero que también introduce una nueva variable en el complejo equilibrio que Lima mantiene entre Washington y Pekín.

El anuncio fue confirmado durante la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien cerró en Lima una gira sudamericana que incluyó también Colombia y Ecuador. Los tres países ocupan posiciones estratégicas en las rutas del narcotráfico y tienen gobiernos dispuestos a estrechar su coordinación con la administración de Donald Trump.

La presidenta peruana, Keiko Fujimori, sostuvo que la adhesión permitirá actuar con mayor rapidez frente a organizaciones criminales que operan a través de las fronteras.

“Entrar al Escudo de las Américas nos va a permitir muchas cosas, entre ellas obtener información”, afirmó la mandataria después de reunirse con Rubio en el Palacio de Gobierno. Según explicó, los mecanismos de coordinación facilitarán una respuesta más directa entre las policías, las agencias de inteligencia y los sistemas judiciales de los países participantes.

El argumento inmediato es difícil de discutir. Perú atraviesa una severa crisis de seguridad, marcada por el avance de la extorsión, los secuestros, los asesinatos por encargo y las organizaciones vinculadas con el narcotráfico. A ello se suma su papel dentro de la producción regional de coca y las conexiones de las redes criminales con países vecinos.

Fujimori citó como ejemplo la localización en Bolivia de un integrante de la banda Los Pulpos, operación en la que información proporcionada por el FBI permitió coordinar acciones entre las autoridades bolivianas y peruanas.

La presidenta también evocó la cooperación antidrogas desarrollada con Estados Unidos durante la década de 1990. Su mensaje fue que Perú no ingresa en un terreno completamente desconocido, sino que intenta recuperar una relación de seguridad que en otros momentos produjo resultados concretos.

Qué significa entrar al Escudo de las Américas

El Escudo de las Américas fue creado por la administración Trump como una plataforma de coordinación contra los carteles de la droga y otras organizaciones criminales transnacionales. Su diseño contempla intercambio de inteligencia, cooperación judicial y asistencia entre los Estados participantes para localizar y desmantelar redes delictivas.

La iniciativa expresa, además, un cambio en el lenguaje de Washington. Estados Unidos ya no aborda al narcotráfico únicamente como un problema policial o de salud pública, sino como una amenaza de seguridad hemisférica que puede requerir capacidades militares, vigilancia tecnológica y operaciones coordinadas.

Para Perú, la adhesión puede traducirse en mayor acceso a información, entrenamiento, tecnología y cooperación operativa. También refuerza el vínculo con agencias estadounidenses como el FBI y la DEA.

Pero el alcance efectivo de la coalición dependerá de cuestiones todavía abiertas: qué información compartirán sus integrantes, bajo qué protocolos podrán actuar y cuáles serán los límites jurídicos para una eventual participación estadounidense en operaciones realizadas dentro de los países miembros.

El mecanismo tampoco reúne a todas las piezas centrales del mapa regional. Brasil y México, dos países fundamentales por su tamaño y por el peso de sus organizaciones criminales, permanecen fuera de la coalición. Esa ausencia puede limitar el alcance de una arquitectura que pretende combatir redes cuya principal ventaja consiste, precisamente, en moverse entre distintas jurisdicciones.

La otra agenda de Marco Rubio

La seguridad explica la visita, pero no agota su dimensión geopolítica.

Rubio llegó a un país donde China es desde hace más de una década el principal socio comercial y donde las compañías de capital chino ocupan posiciones relevantes en minería, energía e infraestructura.

El símbolo más visible de esa presencia es el puerto de Chancay, controlado en un 60% por la estatal china Cosco Shipping Ports. Concebido como una conexión directa entre Sudamérica y Asia, el terminal se ha convertido en una de las inversiones chinas más estratégicas de América Latina.

Durante su primer año de operaciones comerciales, Chancay superó los 500.000 contenedores movilizados y canalizó intercambios por unos US$3.600 millones, según datos difundidos por representantes chinos. El puerto no solo reduce tiempos de navegación hacia Asia: también puede reorganizar rutas logísticas regionales y aumentar el peso de Perú como puerta de entrada y salida para el comercio sudamericano.

Washington observa esa expansión con una mezcla de preocupación comercial y cautela estratégica. Rubio ha cuestionado los proyectos promovidos por compañías vinculadas con el Partido Comunista Chino, a los que acusa de generar riesgos para la transparencia, los marcos regulatorios y la seguridad de los datos.

Frente a ese modelo, el secretario defendió la inversión privada estadounidense como una alternativa más abierta y compatible con los intereses de seguridad del hemisferio.

En Lima, sin embargo, evitó confrontar directamente con China o plantear una exigencia pública para que Perú revise su relación con Pekín. Su mensaje fue más amplio: Estados Unidos volverá a considerar a América Latina como una prioridad efectiva de política exterior.

“Lo que pasa en Sudamérica, Centroamérica y en el Caribe tiene un impacto directo sobre Estados Unidos”, afirmó. Y agregó que no se trata de una prioridad “retórica, ni simbólica, ni ceremonial”, sino “real”.

Perú busca equilibrio, no una ruptura

La respuesta de Fujimori mostró los límites que tendrá cualquier intento de Washington por alejar a Perú de China.

La presidenta recordó que Perú integra el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y defendió la continuidad de sus intercambios con Asia, Europa y Estados Unidos. Minerales, productos agrícolas y recursos pesqueros dependen en gran medida del acceso a esos mercados.

China fue el mayor socio comercial de Perú durante 12 años consecutivos y el intercambio bilateral alcanzó aproximadamente US$50.900 millones en 2025, según cifras difundidas por representantes chinos en Lima. Renunciar o poner en riesgo esa relación tendría un costo económico considerable para el país andino.

Por eso, la incorporación al Escudo de las Américas no debe interpretarse automáticamente como la creación de un cerco peruano contra China.

Lo que comienza a configurarse es una estrategia de equilibrio: Perú conserva a China como socio comercial y fuente de inversión, mientras recupera a Estados Unidos como proveedor de seguridad, tecnología, inteligencia y respaldo político.

Ese reparto de funciones puede resultar pragmático, pero será cada vez más difícil de sostener si la competencia entre las dos potencias escala y ambas comienzan a exigir definiciones más nítidas.

Una nueva era que deberá mostrar resultados

Fujimori y Rubio describieron la visita como el comienzo de una “nueva era” en las relaciones entre Perú y Estados Unidos. El concepto, sin embargo, deberá traducirse en resultados verificables.

Para Washington, no bastará con ofrecer cooperación contra el narcotráfico. Si pretende recuperar terreno frente a China, necesitará movilizar inversión, financiamiento e infraestructura en condiciones capaces de competir con la velocidad y la escala de los proyectos chinos.

Para Perú, el reto será aprovechar la cooperación estadounidense sin reducir su margen de decisión ni convertir su política exterior en una elección excluyente entre dos potencias.

La incorporación al Escudo de las Américas ofrece a Fujimori una respuesta inmediata frente al deterioro de la seguridad. Para Estados Unidos, representa una pieza más en la reconstrucción de una red hemisférica de aliados. Y para China, constituye una señal de que su predominio comercial en Perú ya enfrenta un contrapeso estratégico.

La visita de Rubio no cerró el espacio ganado por Pekín. Pero dejó claro que Washington ha decidido volver a disputarlo.

Con información de EFE, RFI, La Tercera, AP, el Departamento de Estado de Estados Unidos y medios peruanos. Departamento de Estado.

12 ejemplares al año por $75

SUSCRIBIRSE