Centroamérica & Mundo

Petróleo: reservas en picada, precios volátiles y LATAM cobra protagonismo

La combinación de tensión geopolítica, agotamiento de reservas globales y fuerte presión sobre la oferta energética está redefiniendo el mapa petrolero mundial. En ese contexto, América Latina gana relevancia estratégica: aumentó 20% su producción de petróleo en 2025.

2026-05-13

Por: Revistaeyn.com

El mercado petrolero global volvió a entrar en una fase de fuerte tensión. Mientras los precios internacionales del crudo registraron nuevas subas superiores al 4%, las principales agencias energéticas comenzaron a advertir sobre una acelerada caída de las reservas mundiales y un deterioro cada vez más profundo del equilibrio entre oferta y demanda.

En medio de ese escenario, América Latina y el Caribe empiezan a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro del sistema energético global.

Según la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olade), la región aportó alrededor del 11% del suministro mundial de petróleo durante 2025, consolidándose como uno de los bloques energéticos con mayor crecimiento fuera de la OPEP.

El informe “Panorama 2025: Producción y comercio exterior de petróleo y gas natural en América Latina y el Caribe” muestra además que la producción regional de petróleo creció 20% en el último año, mientras que la producción de gas natural avanzó 10%.

Detrás de esa expansión aparecen principalmente el fuerte crecimiento de Guyana y la consolidación de Brasil y México como grandes plataformas regionales de producción y exportación.

Un mercado global cada vez más ajustado

La mejora latinoamericana coincide con uno de los momentos más delicados para el mercado petrolero desde la crisis energética de comienzos de la década.

Los futuros del Brent subieron 3,42% y cerraron en US$107,77 por barril, mientras el WTI estadounidense avanzó 4,19%, hasta los US$102,18. El movimiento acumula tres jornadas consecutivas de fuertes alzas impulsadas por el deterioro de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y por el temor a una crisis prolongada de suministro energético en Medio Oriente.

El principal foco de preocupación sigue siendo el estrecho de Ormuz, por donde circula normalmente cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado en el mundo.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) advirtió que las restricciones sobre Ormuz podrían extenderse hasta fines de mayo y que la normalización total de los flujos petroleros podría demorarse hasta 2026 o incluso 2027.

Según la agencia, durante abril se perdieron aproximadamente 10,5 millones de barriles diarios de producción en Medio Oriente. Algunas estimaciones privadas elevan el déficit potencial hasta 14 millones de barriles diarios.

El problema ya no es solo el precio: son las reservas

La preocupación del mercado comenzó a desplazarse desde el precio inmediato hacia una cuestión más estructural: la velocidad con la que el mundo está consumiendo sus reservas disponibles.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que las reservas globales de petróleo se redujeron en 246 millones de barriles entre marzo y abril, hasta caer a 7.900 millones de barriles.

La entidad sostuvo que el mundo está drenando inventarios “a un ritmo récord” debido a las interrupciones de suministro derivadas del conflicto con Irán.

Además, la EIA proyectó que las reservas mundiales caerán en promedio 2,6 millones de barriles diarios durante este año, una corrección mucho más severa que la previsión anterior, que contemplaba una baja de apenas 300.000 barriles diarios.

El agotamiento de inventarios estratégicos comienza así a convertirse en un factor central de presión sobre los precios internacionales.

“La pérdida de oferta supera ampliamente la reducción de demanda”, señalaron analistas de Ritterbusch and Associates, que mantienen una visión alcista para el crudo y consideran posible una suba adicional de entre US$10 y US$12 por barril.

América Latina gana peso geopolítico

En este nuevo contexto, la importancia estratégica de América Latina deja de ser solamente productiva y empieza a ser geopolítica.

La región combina tres factores que hoy escasean en el mercado internacional: disponibilidad de recursos, crecimiento de producción y relativa estabilidad exportadora frente a otras zonas bajo conflicto.

El 46% de la producción petrolera regional ya se destina a exportaciones hacia China, que concentra el 31% del comercio petrolero latinoamericano. Estados Unidos y la Unión Europea aparecen inmediatamente detrás como principales compradores.

Ese patrón refleja cómo América Latina comienza a transformarse en un proveedor cada vez más importante para las grandes potencias consumidoras, justo cuando la seguridad energética vuelve a convertirse en prioridad global.

En paralelo, el gas natural también gana protagonismo. La Olade destacó que Argentina y Trinidad y Tobago mantienen un rol estratégico como exportadores regionales de gas natural licuado, mientras que Estados Unidos concentra el 59% de las importaciones regionales de gas.

Pese al avance acelerado de energías renovables y electrificación, los organismos energéticos consideran que petróleo y gas seguirán teniendo un peso dominante durante las próximas décadas.

La propia Olade proyecta que ambos recursos conservarán participaciones cercanas al 26% cada uno dentro de la matriz energética primaria de América Latina y el Caribe.

La señal de fondo es que la transición energética global está avanzando, pero no lo suficientemente rápido como para reemplazar la dependencia estructural del petróleo en momentos de crisis geopolítica.

Por eso, mientras Medio Oriente enfrenta interrupciones, las reservas mundiales se reducen y los precios vuelven a dispararse, América Latina empieza a ocupar un lugar mucho más relevante dentro del nuevo equilibrio energético internacional.

Redacción web
revistaeyn.com
Redacción digital

Sitio web de la Revista Estrategia & Negocios. La puerta a la realidad centroamericana para el mundo.

12 ejemplares al año por $75

SUSCRIBIRSE