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Educar para el futuro pasa por formar personas conscientes, no sólo profesionales

En un contexto donde las empresas demandan creatividad, pensamiento crítico y capacidad de adaptación, Borja Vilaseca plantea que el verdadero desafío educativo ya no es transmitir conocimientos, sino desarrollar personas conscientes, capaces de liderar y aprender durante toda la vida.

2026-07-18

Por: Gabriela Origlia - Revista Estrategia & Negocios

Borja Vilaseca es escritor, divulgador, conferenciante, profesor y creador de proyectos pedagógicos orientados a promover un cambio de paradigma en la sociedad.

Se considera a si mismo un !activista educativo" y un “agitador de consciencias”. Es fundador de Utópika Labs, un conscious venture builder desde el que crea y financia proyectos pedagógicos orientados a transformar la mentalidad de la sociedad.

En ese contexto se destaca Kuestiona, una comunidad de autoconocimiento para buscadores e inconformistas que impulsa programas presenciales y online para que las personas se conviertan en el cambio.

Cuestiona la educación convencional y tradicional. Trabaja en la educación consciente, que concibe a cada estudiante como singular y requiere un proceso personalizado. “Tenemos la tasa de suicidio juvenil más alta de la historia de la humanidad porque hay una desconexión absoluta entre lo que les enseñan a los jóvenes en el aula y las necesidades que se requieren para prosperar en el nuevo mercado laboral, en la vida”, dice en diálogo con Estrategia & Negocios, desde la ciudad de Córdoba, Argentina, donde realizó una presentación organizada por Mentes Expertas.

Vilaseca está persuadido de que el mundo atraviesa una “crisis sistémica, una metamorfosis cultural”. Señala que la sociedad vive un momento histórico en el que “el malestar de nuestra civilización es tremendo porque lo tenemos todo y nos sentimos vacíos. Últimamente escucho mucho que ‘la gente está fatal’... Entonces, la gente está parada por un motivo. Vamos a ir a la raíz del problema y la raíz del problema se soluciona con autoconocimiento, con educación emocional”.

En el paradigma que propone, la educación emocional tiene un rol central. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la “inteligencia emocional”, proceso mental por medio del cual los jóvenes pueden resolver sus problemas y conflictos emocionales por si mismos.

El diálogo con Borja

- Al menos en Occidente, el sistema educativo no ha tenido cambios profundos en los últimos años. ¿Cuál es su visión al respecto?

- Lo único que ha cambiado es que hoy la escuela es 20 años más obsoleta de lo que era hace 20 años, cuando ya era obsoleta. Entonces, eso hace que el problema en las aulas sea mucho más grave. Tenemos la tasa de suicidio juvenil más alta de la historia de la humanidad porque hay una desconexión absoluta entre lo que les enseñan a los jóvenes en el aula y las necesidades que se requieren para prosperar en el nuevo mercado laboral. Los trabajos se rigen por un nuevo paradigma, con nuevas consignas. La escuela no prepara ni para el mercado laboral ni para la vida, y eso genera muchísimo malestar, muchas conductas violentas y agresivas; hay, cada vez más, fracaso escolar.

- ¿Y los docentes están preparados para estos nuevos tiempos?

- Vemos que el profesorado está ‘quemado’. Es decir, tienen que seguir un currículum diseñado por burócratas; está centralizada la educación. Tenemos a un profesorado muy amargado y desmotivado porque tiene que lidiar con una generación de jóvenes a los que no les interesa lo más mínimo lo que les están enseñando. Por otro lado, tenemos a una gran mayoría de padres y de madres para los que lo más importante en la vida son sus hijos y, por lo tanto, el tema de la educación les despierta muchos miedos y ansiedades. Pero están todos tiranizados por un profundo miedo al cambio. Y siguen perpetuando la educación industrial. Como vemos, es un sentido común colectivo. Estamos produciendo cada año nuevas generaciones de gente enferma mentalmente y obsoleta profesionalmente. Lo más importante es que los adultos —los padres, las madres, los educadores— seamos el cambio, que nos transformemos nosotros primero. Que nosotros, como adultos, cambiemos nuestra mentalidad educativa.

- ¿Los padres temen a la transformación?

Me encuentro constantemente con esa realidad, sobre todo desde la iniciativa de la escuela Terra, en donde hacemos jornadas de puertas abiertas e incluso a mí, personalmente, me invitan cada vez más a dar charlas. Estoy muy conectado con mi equipo y me doy cuenta de que incluso las personas que están apostando por llevar a sus hijos a escuelas innovadoras, a escuelas alternativas, conscientes, son muy escépticas. Todavía tienen muchísimo miedo. O sea, la gente sigue confiando en el sistema, sigue creyendo en el viejo sistema por el miedo al cambio, a lo nuevo. Siempre digo ‘tenéis que tener miedo a lo viejo, estáis viendo a vuestros hijos en un Titanic. No les están preparando para la vida, no le están preparando para el mercado laboral, no les están dando herramientas para gestionar sus emociones’.

-Los padres han sido formados en ese sistena...

- Los padres tienen la mentalidad obsoleta porque son víctimas de un sistema educativo industrial que ya era obsoleto hace muchas décadas. No cuestionan su mentalidad porque no entienden; ahora mismo ellos son el principal freno y obstáculo, pues lo están perpetuando al llevar a sus hijos a este mismo tipo de escuela. La inteligencia artificial va a revelar las miserias y las incongruencias de ese sistema educativo porque llegará el momento en el que sustituirá a esa memorización colectiva que es lo que enseñan en las escuelas industriales. Lo vamos a ver, vamos a ser testigos de que en la portada del periódico esté ‘el sistema educativo Industrial ha quedado obsoleto; hay que cambiar’. Hay que reinventar todas las escuelas, empezando por reinventar la mentalidad de los educadores. Hay que tener paciencia revolucionaria porque es algo que va a suceder.

- ¿Cuáles son los ejes de la escuela ‘consciente’?

- En la escuela consciente Terra hemos tomado el currículum viejo y burocrático que te impone la ley porque, por supuesto, hay que cumplirla y somos una escuela homologada, autorizada por el gobierno. Lo que hacemos es que lo complementamos con lo que llamamos las 11 dimensiones de la educación consciente. No tenemos ni idea de cómo será el mundo en 20, 30 o 40 años, pero sabemos que hay 11 dimensiones que en la vida de cualquier ser humano estarán, independientemente de cómo sea el sistema.

Básicamente, los niños son semillas y pasan por este proceso personalizado de educación consciente donde trabajan la dimensión espiritual-laica. La dimensión emocional es un pilar para ser felices. Trabajan la dimensión corporal. La relación cuerpo-mente-espíritu es la raíz de lo más profundo y eso hoy en día apenas se trabaja en el sistema educativo. A partir de ahí van surgiendo los brotes y trabajamos una educación basada en lo artístico, la creatividad, lo científico, en lo comunicativo, lo económico, lo emprendedor, lo tecnológico y en lo ecológico. A medida que los niños se van desarrollando vemos dónde brillan, dónde destacan, dónde están sus inteligencias intrínsecas. Y allí donde más florecen es para potenciarlos mejor.

- ¿Pasa por tener una transición con más fundamentos?

- Hoy en día los chicos salen perdidos, no saben qué hacer con su vida y buscan salidas profesionales, universitarias, que para mí también han quedado muy obsoletas. En cambio, una educación consciente permite saber intrínsecamente los talentos, las pasiones y las cualidades que se tienen. De alguna manera sirve para estar más preparado para la vida, para la orientación vocacional, para la felicidad, la plenitud, la realización. Seguramente podemos recomendar algunas formaciones, pero básicamente es prepararnos para la sociedad. Lo importante es que sigan estudiando, informándose en cuestiones que tengan que ver con la esencia. Eso es lo que para mí va a marcar la diferencia en el futuro.

- En la experiencia incorporaron lo que la filosofía oriental lleva miles de años proclamando, ¿tratan de romper con los dos mundo?

- Toda nuestra pedagogía se basa fundamentalmente en el autoconocimiento de los docentes. Para mí las personas que son acompañantes, que son profesores, tienen que ser lo mejor de la sociedad, que esas personas transformadas, felices, den clases. Deben estar muy conectadas, ser muy amorosas, muy empáticas, que amen profundamente educar. Eso es vocacional. A partir de ahí nos inspiramos en lo mejor de las filosofías orientales que han profundizado mucho sobre la dimensión espiritual, sobre la felicidad humana, sobre el sentido de la vida y lo complementamos con los avances de la neurociencia y de la tecnología de Occidente para preparar a los jóvenes para la vida. Es que es de sentido común. ¿Al final qué es la educación? Es prepararte para la vida. Hoy no nos preparan para la vida, ni siquiera nos preparan para el mercado laboral; por eso hay tanto malestar en las aulas, porque ha quedado todo obsoleto

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