Empresas & Management

"Coherencia importa más que marketing", advierten los jóvenes a las empresas

Las empresas enfrentan un desafío que va más allá de vender productos o servicios. Las nuevas generaciones exigen compromiso real con el medio ambiente, inclusión, bienestar y oportunidades. Y advierten que la confianza se construye menos con campañas publicitarias y más con acciones concretas.

2026-06-17

Por: Revistaeyn.com

Las empresas llevan invertidos millones de dólares en comprender qué quieren sus consumidores del presente. Sin embargo, un nuevo estudio regional de UNICEF plantea una pregunta diferente y quizás más estratégica: ¿qué esperan de las empresas quienes serán los consumidores, trabajadores, emprendedores y líderes de la próxima década?

La respuesta surge de una consulta regional que reunió más de 5.200 opiniones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de América Latina y el Caribe. Los resultados muestran una generación que no solo observa a las empresas como actores económicos, sino también como instituciones con responsabilidad social, ambiental y humana.

El mensaje es contundente: las nuevas generaciones esperan que las compañías participen activamente en la solución de los grandes desafíos de la región y actúen con coherencia entre lo que prometen y lo que hacen.

El clima ya no es una causa: es una expectativa

Uno de los hallazgos más relevantes para el mundo empresarial es que el cambio climático y la protección del medio ambiente aparecen como la principal prioridad sobre la que empresas y gobiernos deberían actuar.

Tres de cada diez participantes identifican esta temática como la más importante, independientemente de la edad o el género.

El dato confirma que la sostenibilidad dejó de ser un asunto periférico para convertirse en un elemento central de la legitimidad corporativa. Para las nuevas generaciones, las compañías no son observadas únicamente por sus productos, sino también por su impacto ambiental y su contribución a un desarrollo sostenible.

Sin embargo, el estudio también detecta una aparente contradicción. Aunque la acción climática es la principal demanda hacia empresas y gobiernos, solo el 13% afirma priorizar criterios ambientales al momento de realizar una compra.

La brecha sugiere que existe una diferencia entre los valores que las personas desean promover y las decisiones que efectivamente toman como consumidores, influenciadas también por factores como precio, accesibilidad y calidad.

La coherencia se convierte en un activo empresarial

Quizás el hallazgo más relevante para ejecutivos, estrategas de marca y especialistas en marketing es que la coherencia emerge como el principal criterio de evaluación empresarial.

Uno de cada cuatro participantes afirma que, al elegir un producto o servicio, prioriza que la empresa actúe de manera consistente con los valores y compromisos que comunica públicamente.

Además, uno de cada tres asegura adoptar una mirada integral sobre las compañías antes de decidir una compra.

El resultado refleja una transformación en la relación entre marcas y audiencias jóvenes. La reputación ya no depende únicamente de la calidad del producto o de la efectividad de una campaña publicitaria. También está vinculada con la percepción de autenticidad.

Para una generación expuesta permanentemente a redes sociales y flujos de información, las inconsistencias entre discurso y práctica son detectadas y cuestionadas con rapidez.

Un problema de confianza para las empresas

La investigación revela otro dato que debería llamar la atención de los líderes empresariales: más del 60% de los participantes considera que a las empresas les importan poco o nada las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

La percepción negativa aumenta entre quienes tienen entre 20 y 24 años, precisamente el grupo que comienza a incorporarse al mercado laboral, tomar decisiones de consumo propias y construir una relación más directa con las marcas.

La conclusión es relevante porque sugiere una brecha entre los esfuerzos de comunicación empresarial y la percepción real de las audiencias jóvenes.

Mientras muchas compañías han fortalecido sus estrategias de sostenibilidad, diversidad o impacto social, una parte importante de las nuevas generaciones no percibe esos compromisos como genuinos o suficientemente visibles.

Publicidad: la gran desconexión

La representación en la publicidad aparece como otro desafío significativo.

Más de ocho de cada diez participantes afirman no sentirse representados en los mensajes publicitarios o no estar seguros de estarlo. Esta percepción es especialmente marcada entre las mujeres.

Solo el 15% considera que la representación que realizan las empresas es positiva.

Para la industria del marketing, el dato sugiere que todavía existe una distancia importante entre las narrativas construidas por las marcas y la diversidad de experiencias que viven niñas, niños, adolescentes y jóvenes en la región.

Escuchar sigue siendo una tarea pendiente. El estudio también pone en evidencia una debilidad en los mecanismos de escucha empresarial.

Seis de cada diez participantes aseguran que nunca han sido consultados por empresas sobre temas que les afectan o interesan. Cuando las consultas existen, suelen limitarse a aspectos relacionados con la calidad o seguridad de productos y servicios.

Incluso los canales formales de reclamos muestran bajos niveles de efectividad. Solo una de cada cuatro personas encuestadas afirma haber utilizado alguno de ellos y apenas el 8% considera que realmente fue escuchada.

En términos empresariales, el mensaje que se manifiesta es relevante: existe una oportunidad para construir relaciones más directas y significativas con las nuevas generaciones, incorporando sus opiniones en procesos de innovación, diseño de productos y toma de decisiones.

Salud mental y empleo: las nuevas prioridades sociales

Además del medio ambiente, la consulta identifica dos temas que ganan relevancia entre adolescentes y jóvenes: la salud mental y el acceso a oportunidades laborales.

Los participantes esperan que tanto empresas como gobiernos impulsen acciones que fortalezcan el bienestar emocional y faciliten una transición efectiva desde la educación hacia el empleo.

Para el sector privado, esto abre un espacio de actuación que va desde programas de formación y empleabilidad hasta iniciativas de bienestar, inclusión y desarrollo profesional.

La expectativa no se limita a la generación de puestos de trabajo. También involucra la creación de oportunidades dignas, entornos laborales saludables y perspectivas reales de crecimiento.

Una nueva licencia para operar

Más allá de las cifras individuales, el informe de UNICEF refleja una tendencia de fondo: las nuevas generaciones están ampliando los criterios con los que evalúan a las empresas.

La rentabilidad sigue siendo importante, pero ya no resulta suficiente para construir confianza.

La acción climática, la inclusión, el bienestar, la escucha activa y la coherencia entre discurso y práctica aparecen cada vez más como componentes esenciales de la reputación corporativa.

Para las empresas de América Latina y el Caribe, el estudio ofrece una advertencia y una oportunidad. La advertencia es que la distancia entre lo que las organizaciones creen comunicar y lo que las nuevas generaciones perciben sigue siendo significativa. La oportunidad es que quienes logren cerrar esa brecha podrán construir vínculos más sólidos con los consumidores, colaboradores y líderes del futuro.

En medio de desafíos sociales, económicos y ambientales, las nuevas generaciones parecen estar redefiniendo una de las preguntas más importantes para el mundo empresarial: no solo qué venden las compañías, sino para qué existen y cómo contribuyen al bienestar colectivo.

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