Por E&N Brand Lab para Castillo Hermanos
En la lucha contra la desnutrición, el ingreso familiar puede ser tan determinante como la suplementación o la atención médica. Bajo esa premisa, el eje de Fortalecimiento de la Economía Familiar del programa Guatemaltecos por la Nutrición —un programa de Castillo Hermanos en Guatemala—ha convertido el emprendimiento y el ahorro comunitario en una estrategia concreta para transformar vidas.
El modelo fortalece la capacidad económica de las familias a través de formación y asesoría a emprendedores, la creación de Grupos de Autogestión, Ahorro y Crédito (GAAC) y la vinculación a ferias y espacios de comercialización. El objetivo: mejorar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los hogares.
Actualmente, el programa asesora a 22 emprendedores (17 de ellos mujeres) dentro de un universo de 6.901 mujeres inscritas en Guatemaltecos por la Nutrición. El impacto es integral: más ingresos significan mayor diversidad alimentaria, mejor acceso a salud, mayor autonomía femenina y menor vulnerabilidad ante crisis. “Sin estabilidad económica, el cambio nutricional no se sostiene”, aseguran voceros del programa.
NUEVAS OPORTUNIDADES EN PUERTA
Necesitar atención médica fue lo que llevó a Deisy Antonia Villatoro a la clínica del campamento de Guatemaltecos por la Nutrición. Ahí supo que en su comunidad (Peña Roja) había mujeres organizadas en un grupo de ahorro y que estaban emprendiendo con la venta de productos que ellas mismas elaboraban.
Deisy decidió unirse al programa y así nació su negocio de velas artesanales y aromáticas. “No tenía el material ni el conocimiento, pero conocí el programa y el grupo de ahorro, y gracias a eso fui aprendiendo y motivándome para empezar con mi negocio”, relata.
Hoy elabora velas con aromas y colores personalizados. Además, participa en el grupo de ahorro de Peña Roja —integrado por 13 personas— y en talleres sobre cómo elaborar jabones, desinfectantes, champú y otros productos, con el finde generar más ingresos. “También cursé un diplomado de emprendimiento en el que aprendí temas importantes para mi negocio, como la creación de la marca, marketing y la calidad del producto”, indica.
Bercilia Isabel Pérez es otra de las beneficiarias del programa. En el caserío El Bañadero lidera el emprendimiento “Sabor de mi Tierra”, especializado en la elaboración de escabeches artesanales. A través de capacitaciones y talleres, aprendió el proceso para hacer su producto y mejorar sus capacidades de negocio. “El dinero que he ganado me ha servido para cosas importantes. Por ejemplo, cuando fui a Guatemala, con lo que vendí pude comprar dos marranos, y ahora ya están grandes para venderlos y tener un ingreso más”, refiere.
Ahora también es facilitadora en la escuela de campo y está incursionando en el tema de los hongos ostra. Además, sus hijos ya están inscritos en el programa, lo que le ha ayudado a mejorar los hábitos alimenticios en su familia. “Ahora ellos tienen un mejor desarrollo. Me da tranquilidad saber que mis hijos están creciendo sanos”, señala.
Plenamente consciente de que todo depende de su esfuerzo y tiene como meta seguir trabajando y vendiendo sus productos para que el negocio siga en auge. “Si no trabajamos, el dinero no va a llegar. Por eso queremos seguir unidas, luchando para mejorar la vida de nuestras familias”, concluye.
IMPACTO GPN
► 6.901 mujeres están inscritas en el programa.
► 22 emprendedores asesorados; 17 son mujeres.
► Fortalecimiento del Control Prenatal Integral a través de consultas médicas, ultrasonido, suplementación y acompañamiento.
► Formación de Madres Guía, capacitadas como lideresas comunitarias en desarrollo infantil temprano.
► Formación de Emprendedoras y Grupos de Ahorro (GAAC).
► Formación de Facilitadoras Agropecuarias en producción y seguridad alimentaria.