Por E&N Brand Lab para Deloitte / Contenido del ecosistema Mujeres Desafiantes de Estrategia & Negocios
En Centroamérica, el liderazgo empresarial evoluciona hacia modelos menos centrados en la autoridad y más orientados a construir confianza, movilizar capacidades y convertirlas conversaciones en acciones. En este proceso, la influencia digital adquiere un papel estratégico: amplifica ideas, conecta grupos de interés y permite identificar señales relevantes para la transformación de los negocios.
Para Carla Coghi, Presidenta del Consejo de Deloitte Spanish Latin America, la influencia empresarial ya no se define únicamente por el cargo, el tamaño de la organización o la exposición pública. “Hoy se construye, sobre todo, a partir de la confianza que somos capaces de generar y del impacto que producimos en los demás”, afirma.
En una región diversa, influir implica comprender distintas realidades económicas, sociales y culturales; escuchar antes de decidir y conectar a personas, empresas y sectores. Sin embargo, la presencia digital por sí sola no garantiza credibilidad. La visibilidad puede abrir oportunidades, pero son la coherencia, los resultados y la forma de relacionarse con las personas los elementos que permiten ejercer una influencia sostenible.
Las plataformas digitales fortalecen los vínculos con clientes, colaboradores e inversionistas. También permiten conocer nuevas necesidades, recibir retroalimentación, anticipar riesgos y comprender cómo es percibida una organización. Para Coghi, no se trata solo de publicar más contenido, sino de “escuchar, interpretar la información y responder de una manera que aporte valor”.
Este proceso exige responsabilidad. La velocidad no debe sustituir el criterio, y la búsqueda de relevancia no puede comprometer la rigurosidad. Las empresas necesitan verificar la información, responder con transparencia y proteger los datos de sus grupos de interés. La tecnología facilita el contacto, pero la calidad de las relaciones continúa dependiendo de la empatía, la coherencia y la confianza.
El liderazgo también tiene la responsabilidad de crear espacios donde sea posible plantear preguntas difíciles y expresar ideas diferentes. Las conversaciones adquieren valor cuando conducen a prioridades, responsables, experimentos y resultados medibles. En ese sentido, la innovación no depende solo de la tecnología, sino de culturas capaces de escuchar perspectivas diversas y aprender de aquello que no funciona.
La participación de más mujeres en estas conversaciones forma parte de ese desafío. Coghi considera necesario garantizar que sus voces sean escuchadas y que puedan acceder a posiciones desde las cuales incidir en la estrategia. “Incorporar más mujeres no es solamente una aspiración de equidad; es una decisión de competitividad”, sostiene.
En los próximos años, los líderes deberán combinar conocimiento tecnológico y sensibilidad humana, visión regional y comprensión local. La influencia digital podrá ser más amplia e inmediata, pero su verdadero valor dependerá de la capacidad de transformar la conversación en decisiones responsables, confianza y cambios que permanezcan en las organizaciones.
ESTRATEGIA
De acuerdo con las Tendencias Globales de Capital Humano 2026 de Deloitte, 7 de cada 10 líderes empresariales consideran que su principal estrategia competitiva para los próximos tres años será actuar con rapidez y agilidad.
Carla Coghi considera que esa velocidad solo producirá valor sostenible si se preserva la ventaja más importante: “la capacidad humana de otorgar sentido, construir confianza y actuar con propósito”.
"LA INFLUENCIA MÁS PODEROSA SEGUIRÁ SIENDO PROFUNDAMENTE HUMANA. LOS CARGOS PASAN Y LAS PLATAFORMAS CAMBIAN; LO QUE PERMANECE ES EL IMPACTO QUE DEJAMOS EN LAS PERSONAS Y LA COHERENCIA CON LA QUE EJERCEMOS NUESTRO LIDERAZGO”.
Carla Coghi, Presidenta del Consejo de Deloitte Spanish Latin America.