Por: Revistaeyn.com
Los discursos de Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva ante la Asamblea General de Naciones Unidas pusieron este 22 de septiembre dos posiciones sobre la seguridad y la soberanía en América Latina en el centro del debate.
El presidente estadounidense advirtió que podría emplear la fuerza militar para defender los intereses de su país en el continente; el brasileño reivindicó la responsabilidad nacional sobre las fronteras y la cooperación internacional contra el crimen.
Trump sostuvo que Washington no permitirá que se consoliden amenazas contra Estados Unidos en el continente americano. “Y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los intereses nacionales de Estados Unidos”, declaró, según la traducción difundida por EFE.
La formulación fue condicional y de alcance continental. En el pasaje citado por la agencia no identificó un país como objetivo ni anunció una operación concreta. Esa distinción delimita el alcance de la advertencia para la región.
Trump también defendió su actuación frente a Irán y reiteró que no permitirá que ese país desarrolle un arma nuclear. Atribuyó a Teherán el fracaso del alto el fuego, de acuerdo con la cobertura de RTVE.
Lula: cooperación contra el crimen y control de las fronteras
El presidente Lula da Silva, que intervino antes que Trump, defendió que Brasil mantenga la responsabilidad de proteger su territorio y a su población.
Rechazó la necesidad de portaaviones extranjeros para vigilar las aguas brasileñas y planteó concentrar la colaboración internacional en interrumpir el abastecimiento de armas y los recursos financieros de las organizaciones criminales.
Según la cobertura de Poder360, el mandatario afirmó que había entregado personalmente al presidente estadounidense una propuesta para combatir el lavado de dinero de delincuentes brasileños en el exterior. Su intervención, por tanto, incluyó una vía de colaboración con Washington en materia de seguridad.
“Brasil no cabe en el patio de nadie”, expresó Lula, en traducción del portugués. También defendió que las diferencias ideológicas entre gobiernos no impidan avanzar en la integración latinoamericana.
Venezuela y Nicaragua, menciones directas a la región
El presidente brasileño sostuvo que los venezolanos deben decidir el futuro de su país. Sobre Nicaragua, cuestionó que se impida a la oposición participar en elecciones. Ambas referencias acompañaron su rechazo a las interferencias externas en los procesos políticos de la región.
Lula extendió la defensa de la autonomía al ámbito económico. Señaló que el acceso a los minerales brasileños debe estar acompañado por generación de valor dentro del país, transferencia tecnológica y abastecimiento de sectores estratégicos nacionales.
El planteamiento fija las condiciones que el mandatario considera necesarias para las asociaciones en recursos vinculados con la transición energética.
En el plano multilateral, pidió reformar la ONU y su Consejo de Seguridad, y cuestionó la capacidad del organismo para responder a las guerras.
Para América Latina, la comparación de ambas intervenciones permite identificar un asunto central: las condiciones bajo las cuales se concibe la seguridad regional.
La advertencia de Trump vincula el eventual empleo de la fuerza con la protección de intereses estadounidenses. La propuesta de Lula sitúa la cooperación contra el crimen bajo el control soberano de cada país. El alcance práctico de esas posiciones dependerá de las decisiones y acuerdos que las acompañen.
Con información de EFE, RTVE, Poder360 y GZH.