Socio Director de INDESA*
Panamá escogió nuevas autoridades el pasado mes de mayo, siendo esta la quinta elección en democracia desde 1989, lo cual es un hito importante. Una vez más, el pueblo panameño eligió la alternancia en el poder, y como presidente fue electo el ingeniero Juan Carlos Varela por un periodo de 5 años. También se eligieron autoridades locales y a los miembros de la Asamblea Nacional de diputados; en esta última no habrá mayoría por parte de ningún partido político, lo cual es saludable pues obliga a debatir y construir consensos políticos.
El nuevo gobierno inicia el próximo 1º de julio y enfrentará tanto retos como oportunidades. La tasa anual de crecimiento compuesto de la economía de Panamá medida por medio del Producto Interno Bruto (PIB) real de los últimos 10 años ha sido de 8.7%, la más alta de América Latina y una de las mayores del mundo. Esto debido a diferentes factores entre los cuales están un largo proceso de autodescubrimiento que tomó casi todo el siglo 20, las reformas estructurales y normalización de la deuda pública realizados en la década de los noventa de fines del siglo pasado, la recuperación del canal y sus bienes adyacentes que han permitido al país explotar su posición geográfica. A su vez, han alcanzado buen desarrollado sectores como el financiero, turismo, aviación, puertos, telecomunicaciones y el sector inmobiliario, entre otros. El PIB per cápita es el más alto de la región y está entre los mayores de América Latina, especialmente cuando se mide utilizando la paridad de poder adquisitivo (PPA).
A pesar de lo mucho que ha avanzado el país en materia de crecimiento económico, en reducción de la pobreza y del desempleo, aún hay retos por enfrentar, como continuar reduciendo la informalidad laboral y mejorando el índice de distribución del ingreso, aún entre los peores del continente. Entrando en materia, el reto más inminente del futuro gobierno está en la industria de energía eléctrica, ya que la demanda ha estado creciendo a un ritmo mucho mayor a la oferta. Se requieren políticas públicas con clara visión de mediano y largo plazo, más y mejores inversiones en generación, transmisión y distribución. Paradójicamente, Panamá es un país de trópico húmedo muy rico en agua, pero se cuestiona el uso de esta fuente de energía renovable para generación de electricidad hidroeléctrica, lo cual demanda gran manejo político. A su vez, toca continuar diversificando la matriz energética utilizando otras fuentes renovables y siempre algo de combustibles fósiles.
El agro representa también retos y oportunidades. La producción no está creciendo lo suficiente y en algunos rubros ha disminuido, con el fenómeno de migración de mano de obra del campo a las ciudades. Los expertos recomiendan medidas audaces que combinen tecnología, riego y mejor manejo del agua, acceso a insumos y mejores semillas, capacitación técnica, apoyo en la comercialización, más financiamiento e infraestructura. Un efecto indirecto ha sido el aumento de los precios, que si bien son causa de un aumento exagerado de la demanda, la débil oferta ha exacerbado el fenómeno.
El tema anterior me lleva a comentar sobre la promesa de campaña del presidente electo Varela de reducir el precio de los alimentos, medida que es percibida por muchos como un gran reto, pero a su vez yo lo veo como una gran oportunidad. Creo que el debate del tema ha abierto un espacio importante para realizar reformas de mercado que pueden tener significativos efectos a mediano y lago plazo, empezando por reinventar a la ACODECO, Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia. Me refiero a dotarle de las facultades y recursos necesarios que le permitan atacar distorsiones del mercado, disuadir comportamientos indeseables como la colusión o arreglo de precios, comportamientos oligopólicos y monopólicos, procurar la mayor competencia posible y más transparencia en los mercados. La ACODECO debe contar con herramientas coercitivas, en el buen sentido de la palabra, para disuadir prácticas dañinas para el consumidor. Es clave que los agentes económicos las perciban como amenazas creíbles para que logren surtir su efecto. A su vez, es probable que se requiera de la creación de tribunales altamente especializados en temas comerciales y competencia, que gocen de la debida confianza ciudadana y plena autonomía política y financiera.
Otro reto inminente son las famosas listas grises, que amenazan con efectos discriminatorios para el país. Este es un tema que deberá ser atendido por el nuevo gobierno de forma rápida y efectiva. El nuevo gobierno deberá retomar el debate si adelanta la fecha de entrada en vigencia de la ley que obliga a la inmovilización de las acciones al portador, hecho criticado por muchos analistas. Además de las listas, está el debate subyacente del régimen tributario del país, tema sobre el cual me atrevo a decir que la inmensa mayoría de los panameños que entienden la materia se inclinan por que el país mantenga un régimen tributario territorial y no global, como están exigiendo los países más ricos. Ello no es óbice para que Panamá colabore con la comunidad internacional sobre temas relacionados y al combate al blanqueo de capitales de fuentes distintas.
Al igual que casi toda la América Latina, la educación debe ser reformada de manera importante para que los ciudadanos puedan aprovechar plenamente las oportunidades existentes y por venir. Esto requiere de cambios a todos los niveles, desde maternal y pre-escolar, primaria, secundaria, vocacional, técnica y superior. Para ello se pueden tomar ideas de los países más exitosos del mundo, usando la medición de las pruebas del Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (por sus siglas en inglés: Program for International Student Assessment).
En otro orden de ideas, las condiciones están dadas para emprender una ambiciosa reforma política del estado, que profundice el régimen democrático, modernice la infraestructura institucional, introduzca pesos y contrapesos, fortalezca el poder judicial y el combate a la corrupción, mal del mundo moderno. Ya hay suficiente evidencia de que se puede conjugar desarrollo económico y humano con un régimen político democrático que descanse en libertades individuales. La democracia moderna es mucho más que realizar elecciones; conlleva separar los poderes del estado para evitar la concentración y acaparamiento del poder público, para garantizar los derechos individuales y la propiedad privada, junto a un sistema judicial independiente, imparcial, confiable, plenamente autónomo, que goce de legitimidad ciudadana.
Las oportunidades son muchas; la economía de Panamá promete continuar creciendo por encima de su potencial durante lo que resta de esta década, y a niveles manejables que no deben afectar adversamente los precios y el poder adquisitivo. El país contará con un canal ampliado que en pocos años aumentará de forma substancial su capacidad instalada, potenciando aún más al conglomerado de actividades que giran en su entorno.
El sector turístico ofrece grandes oportunidades. Se ha sobre invertido en los últimos años, creando una buena infraestructura en cual la oferta hotelera excede la actual demanda. Esto junto a la frecuencia de vuelos que conectan la ciudad de Panamá con las ciudades más importantes del continente ofrece una gran oportunidad que puede ser aprovecha con un esfuerzo conjunto del sector privado con el nuevo gobierno.
Nuestra firma le sigue la pista muy de cerca a todos estos temas y otros que tienen impacto en la economía, las empresas y por su puesto en hogares y personas. Realizamos investigación y análisis económico que nos permite asesorar a nuestros clientes en su proceso de tomas de decisiones estratégicas, a su vez nuestra práctica de finanzas corporativas o de banca de inversión nos coloca en las "trincheras" que nos permite vivir muy de cerca lo que viven importantes empresas en el país y la región. Por otro lado, nuestra actividad en el ámbito de inversiones tipo Private Equity, nos lleva a situaciones muy reales que conllevan arriesgar nuestro propio capital. Lo anterior lo comento para compartir que nuestra visión y sentimiento optimista sobre Panamá en lo que resta de la presente década, va mucho más allá que nuestro análisis y asesoría, sino que en adición conlleva colocación de recursos financieros propios, como reza el adagio anglosajón "we’re putting our money where our mouth is".
*INDESA, firma panameña de análisis económico y asesoría financiera (www.indesa.com.pa)