Centroamérica & Mundo

Seis pilares para lograr el desarrollo de El Salvador

La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) estableció seis pilares sobre los cuales apostar por el desarrollo económico y social del país centroamericano.

    2014-02-22

    Fusades estableció seis pilares que impulsarían el desarrollo de El Salvador, entre los que destacan educación y energía.

    Por: Alberto López

    La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) estableció seis pilares sobre los cuales apostar por el desarrollo económico y social del país centroamericano.

    Los pilares a los que Fusades le apuesta incluyen educación y empresa; facilitación de trámites; acceso a mercados y promoción de inversiones; infraestructura, transporte y logística; agua y energía eléctrica.

    El objetivo de esos pilares es hacer a El Salvador más competitivo en el escenario mundial, un aspecto en el que El Salvador ha caído, de forma estrepitosa, en los últimos años, con base en el ranking de Competitividad Global del Foro Económico Mundial.

    La competitividad de El Salvador se ubicó en la posición 97, de 148 naciones evaluadas en 2013; se logró subir cuatro escaños respecto al 2012, pero se retrocedió 49 posiciones desde su mejor ubicación en el 2003.

    La Iniciativa para la Competitividad surgió de un grupo de empresarios, académicos y profesionales, quienes desde 2011 plantearon la realización de un esfuerzo coordinado entre actores públicos y privados, para lograr el mayor bienestar de los salvadoreños, con base en las capacidades competitivas nacionales.

    'Se contó con el apoyo de 180 expertos de diversos sectores que han trabajado en las distintas áreas, desde sus enfoques particulares de las áreas a las que pertenecen', dijo Johanna Hill, de Iniciativa para la Competitividad de Fusades.

    Aunque se trata de seis pilares fundamentales de desarrollo, Fusades ha enfatizado que las propuestas de la Agenda de Competitividad 2013-2014, como una base a corto plazo, deben estar orientadas para apoyar la inversión en áreas estratégicas, entre las que se resalta el incrementar y diversificar la oferta (de varias fuentes de generación, no solo petróleo en el caso de las termoeléctricas) de energía que permita disponer de ella a precios competitivos, lo cual podría significar una inversión del 7% del Producto Interno Bruto (PIB) en los próximos años.

    Además de apoyar las inversiones en infraestructura para convertir a El Salvador en centro logístico, proyectos que ascienden al 5% del PIB para los siguientes años y comprenden el corredor logístico del litoral, parte del objetivo de Fomilenio II; la ampliación del Aeropuerto Internacional El Salvador (AIES), vía un Asocio Público Privado (APP); la concesión del Puerto La Unión y la modernización de aduanas.

    Para Federico Huget, de la mesa de educación y empresa, 'no solo se busca competitividad, sino también mejor calidad de vida'. La visión en educación es para que en el 2027, El Salvador haya alcanzado, al menos, los indicadores alcanzados por Costa Rica para el año pasado, con índices de competitividad en educación envidiables que parten de destinar, con base en cifras del 2014, alrededor del 21% de su presupuesto general de la nación para el sector de educación.

    Sin embargo, tanto Huget como en el material de Fusades no queda del todo claro esta apuesta, ya que no se nota ninguna focalización, como el caso costarricense, que apostó por la carreras técnicas, sobre todo ingenierías, y el aprendizaje del inglés como segundo idioma, desde hace casi 30 años; es decir que se buscó ofrecer precisamente lo que las empresas buscarían, como ha sido el caso de Intel y Ad Astra Rocket, entre otras que han aterrizado en Costa Rica, desde al menos una década.

    Fusades habla en este tema de la vinculación de la empresa, promover la innovación y Huget reconoció en su exposición que se relacionará al Estado cuando sea necesario, lo que pudiera crear otra iniciativa aislada, una más de las que tanto abundan en la realidad salvadoreña.

    La importancia de la energía

    En cambio, en la mesa de energía, Ismael Sánchez, admitió que debe verse como un tema de país y que sin importar los partidos políticos en turno al frente de los diferentes Gobiernos, las políticas energéticas deben ser sostenibles y continuas en el tiempo, para garantizar así el desarrollo de la nación entera.

    También dijo que a pesar de que Costa Rica se ve como la panacea en términos de desarrollo no lo es del todo en el rubro energético, ya que se mantiene estatal que no es del todo mal, pues en El Salvador se dejó demasiado en manos del mercado de generadores y solo apostaron por la producción de energía con petróleo por una bonanza de precios y no se previó el alto costo actual.

    Costa Rica también posee una base enorme en generación hidroeléctrica lo que la hace débil cuando la lluvia escasea y no llena lo suficiente los embalses de las represas; precisamente, se anunció un alza en el precio de la energía hace un par de semanas por esto.

    En este rubro, se calcula una inversión total en el corto y mediano plazo en el orden de más de US$2.000 millones que incluye al menos un contrato a largo plazo por 355 Megawatts (MW) de generación a gas natural, carbón u otras fuentes renovables, el cual podría adjudicarse antes que finalice el año y solo este abarcaría la mitad de la inversión total mencionada; además de un par de contratos renovables con base eólica y fotovoltaica a 100MW y 15MW.

    En cuanto a infraestructura, transporte y logística, Rafael Ruiz, recordó que, en específico, El Salvador ha caído en el indicador de desempeño logístico desde 2007, cuando ocupaba el puesto 66 y el año pasado se colocó en el 93; para mejorar esto, se prevé, dijo, una inversión total, entre 2013 y 2018, de US$1.115 millones, entre puertos, aeropuertos y carreteras, entre otros aspectos en esta área.

    El agua es también un recurso importante y se hacen importantes sugerencias en la iniciativa de Fusades, sin embargo el tema urge de 'gobernabilidad', aseguró Ana Silvia Cornejo, por lo que se exige la aprobación de la Ley de Agua aún pendiente en la Asamblea Legislativa, donde siempre hay otras prioridades, sobre todo en este periodo pre electoral de las presidenciales de febrero próximo.

    Lamentablemente, esta es la piedra en el zapato en estas y otras iniciativas de desarrollo en El Salvador, el factor partidario, el tema ideológico, que aceleran o detienen iniciativas, según la coyuntura electoral y el cálculo político de qué acerca votos o qué los aleja.

    12 ejemplares al año por $75

    SUSCRIBIRSE