Por: EFE
Los presidentes de China, Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, concluyeron este jueves en el Gran Palacio del Pueblo la primera de sus reuniones en Pekín, que duró en torno a dos horas y cuarto y tuvo formato ampliado, con las delegaciones de ambos países presentes.
En este primer encuentro, Xi pidió a Estados Unidos "ser socios y no rivales" porque los intereses de sus países "superan sus diferencias", mientras que el mandatario estadounidense confió que ambos gigantes tendrán un "futuro fantástico juntos", alabó a su anfitrión como "un gran líder" y vaticinó que esta será "la mayor cumbre de la historia".
Además, el gobernante chino sacó a colación Taiwán, para China la principal "línea roja" en su relación con EE.UU. y sobre la que advirtió a Trump del riesgo de "una mala gestión", la cual dijo que podría llevar al "choque e incluso el conflicto"; a la vez que defendió que "no hay ganadores en una guerra comercial", una frase que Pekín ha reiterado desde que comenzó este nuevo enfrentamiento.
Una de las sorpresas de la mañana fue la presencia en la sala de la reunión bilateral de los directivos de empresas estadounidenses que se han sumado a la comitiva de Trump, entre ellos los consejeros delegados de Nvidia, Jensen Huang; Apple, Tim Cook; y Tesla, Elon Musk, algo inusual en este tipo de cumbres.
Antes de reunirse, Xi recibió a Trump con honores en el Palacio del Pueblo, corazón político de China situado a un costado de la plaza de Tiananmén, y tras estrecharse las manos en un saludo prolongado pero contenido, pasaron juntos revista a las tropas.
Con la grandilocuencia que acostumbra, Trump dijo que esta será probablemente la mayor cumbre de la historia y destacó la importancia de venir acompañado de los principales líderes empresariales de su país.
Agenda ampliada
Xi y Trump abordaron también asuntos internacionales y regionales como Oriente Medio, la guerra en Ucrania y la península coreana.
La situación en Oriente Medio había cobrado especial relevancia en los días previos a la cumbre, después de que Washington presionara públicamente a Pekín para desempeñar un papel más activo en una posible desescalada con Irán, uno de los principales socios energéticos de China.
La guerra y la situación en torno al estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global, en especial para Asia, han añadido presión internacional sobre la urgencia de resolver el conflicto.
Trump y Xi Jinping coincidieron en que Irán "nunca deberá tener armas nucleares" y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar por derechos de paso, según un comunicado tras la primera reunión de la cumbre de Pekín difundido por la Casa Blanca.
Ucrania también ha sido un punto de fricción entre China y Estados Unidos desde el inicio de la guerra, mientras Washington acusa a Pekín de respaldar indirectamente a Rusia mediante apoyo económico y tecnológico, algo que el Gobierno chino rechaza.
La situación en la península coreana sigue siendo además un asunto habitual en los contactos entre Pekín y Washington, dado el papel de China como principal aliado político y socioeconómico de Corea del Norte.
Los dos líderes acordaron además, según la agencia Xinhua, apoyarse mutuamente en la organización de la reunión informal de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para los días 18 y 19 de noviembre en la ciudad china de Shenzhen, y de la cumbre del G20, que se celebrará el 14 y 15 de diciembre en Miami (EE.UU.).
Antes de la llegada de Trump a Pekín, las delegaciones encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, concluyeron este miércoles en Seúl unas negociaciones económicas y comerciales que, la agencia Xinhua, calificó de "constructivas".
Además, como parte de todo el despliegue diplomático registrado en la primera jornada, el presidente estadounidense invitó a su homólogo chino y a su esposa a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre. La invitación, formulada por Trump durante su discurso ante Xi, fija por primera vez una fecha concreta para una futura visita del mandatario chino a Washington.
Como corolario del inicio de la Cumbre, Xi aseguró quelas aspiraciones del "gran rejuvenecimiento" chino son compatibles con las de "hacer Estados Unidos grande de nuevo", como se conoce al movimiento Make America Great Again.