Por: Revistaeyn.com
El Salvador formalizó un préstamo por aproximadamente US$9,7 millones con el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe (KFAED) para financiar la construcción de la Planta Solar Fotovoltaica San Matías, en el departamento de La Libertad.
La noticia incorpora una nueva inversión a la transición energética salvadoreña, aunque su mayor significado no se encuentra necesariamente en el tamaño de la planta. El proyecto abre una relación de financiamiento con Kuwait, incorpora generación renovable de propiedad pública y llega cuando la energía solar ya se convirtió en la tecnología con mayor capacidad instalada del país.
El acuerdo fue suscrito por el ministro de Hacienda, Jerson Posada, y el director general interino del Fondo Kuwaití, Rashaid Al-Bader. Se trata del primer convenio de cooperación para el desarrollo entre El Salvador y esa institución financiera del Golfo.
El préstamo asciende a tres millones de dinares kuwaitíes, equivalentes a unos US$9,7 millones. Fue autorizado en junio por la Asamblea Legislativa y contempla un plazo de hasta 25 años, incluidos tres años de gracia, con una tasa de interés fija del 2,5 % anual.
Estas condiciones resultan especialmente favorables para financiar infraestructura de largo plazo. El crédito concesional permite distribuir el costo durante la vida útil del activo y reduce la presión financiera que implicaría fondear la obra mediante deuda comercial o emisiones soberanas.
Proyecto de escala acotada, pero con valor estratégico
La planta San Matías produciría alrededor de 20.000 megavatios hora (MWh) de electricidad al año, según la información presentada durante el trámite legislativo.
El proyecto incluirá módulos fotovoltaicos, estaciones de transformación, una subestación, dos transformadores, sistemas de control y la infraestructura necesaria para conectar la instalación con la red eléctrica nacional. También contempla caminos de acceso, preparación del terreno, canalizaciones y obras para el manejo de aguas pluviales.
La energía generada será incorporada a la red para consumo nacional.
En términos de capacidad, San Matías no modificará por sí sola el equilibrio de la matriz salvadoreña. Al cierre de 2025, El Salvador contaba con 846,62 MW de capacidad fotovoltaica, equivalentes al 26,4% de sus 3.200,61 MW instalados, según datos de la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET).
La solar superó primero a la hidroelectricidad y, durante 2025, desplazó también a las plantas de combustibles fósiles como la tecnología con mayor capacidad instalada en el país. Solo en ese año incorporó 112,39 MW.
Pero existe una particularidad: alrededor de dos terceras partes de la capacidad fotovoltaica salvadoreña corresponden al mercado minorista. De los 846,62 MW registrados, 564,32 MW proceden principalmente de sistemas instalados en viviendas, comercios e industrias, mientras que 282,30 MW operan en el mercado mayorista.
San Matías reforzará este segundo segmento mediante una planta conectada directamente al sistema eléctrico.
La transición entra en una nueva etapa
La rápida expansión fotovoltaica también cambia la naturaleza del desafío energético salvadoreño.
Cuando la participación solar era reducida, la prioridad consistía en atraer inversiones e instalar capacidad. Ahora que esta fuente lidera el parque de generación, el reto se desplaza hacia la estabilidad de la red, la transmisión y el almacenamiento de la electricidad producida durante las horas de mayor radiación.
La capacidad instalada tampoco equivale automáticamente a generación disponible durante todo el día. Las plantas solares producen de forma intermitente y necesitan complementarse con hidroeléctricas, geotermia, gas natural, importaciones regionales o sistemas de baterías cuando cae la radiación.
Por eso, el impacto de los nuevos proyectos dependerá cada vez más de la capacidad del sistema para integrar su producción sin provocar excedentes durante el día ni déficits en los períodos de mayor demanda nocturna.
El Gobierno ha adelantado una estrategia de inversión cercana a US$1.000 millones a través de la Empresa Transmisora de El Salvador (ETESAL), que incluye redes inteligentes, digitalización y almacenamiento mediante baterías. San Matías debe interpretarse dentro de esa transformación más amplia, no como una intervención aislada.
Kuwait abre una nueva vía de financiamiento
El Fondo Kuwaití fue creado en 1961 para financiar proyectos de desarrollo en economías emergentes. Su participación en San Matías representa la entrada de El Salvador a una fuente de capital institucional hasta ahora poco explorada por el país.
La viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira, destacó que el convenio inaugura la cooperación entre ambas partes. Para el director interino del KFAED, el proyecto supone el comienzo de una relación orientada al desarrollo sostenible.
Ese componente financiero puede terminar siendo más relevante que la escala inicial de la planta. Si San Matías demuestra capacidad de ejecución y repago, podría convertirse en antecedente para movilizar nuevos recursos kuwaitíes hacia infraestructura eléctrica, transmisión, almacenamiento u otros proyectos públicos.
El valor estratégico del acuerdo, por tanto, no reside únicamente en los 20.000 MWh que San Matías agregará cada año. También está en probar una nueva relación de financiamiento y en preparar al sistema eléctrico para una etapa en la que El Salvador ya no necesita demostrar que puede producir energía solar, sino que puede integrarla eficientemente a su crecimiento económico.