Por: Revistaeyn.com (Con información de Christa Bollman)
Este domingo 28 de Junio el empresariado centroamericano despide a una de sus figuras más representativas. Falleció José Carmelo Torrebiarte Lantzendorffer, líder de Calzado Cobán, ex presidente de Fundesa y referente de una generación de empresarios que entendieron que construir empresa también significaba construir instituciones, generar empleo y apostar por el desarrollo de largo plazo.
Su historia estuvo profundamente ligada a la de Calzado Cobán, una compañía cuya trayectoria resume buena parte de la evolución industrial de Guatemala.
Lo que comenzó en 1914 como una pequeña tenería en San Cristóbal Verapaz terminó convirtiéndose, bajo el liderazgo de la familia Torrebiarte, en una empresa que durante más de un siglo ha calzado a millones de personas dentro y fuera del país, exportando a Centroamérica, Estados Unidos, Canadá, México, el Caribe y Europa.
Pero quienes conocieron a José Carmelo Torrebiarte coinciden en que su mayor legado no fue únicamente el crecimiento empresarial. Fue la manera en que entendía el papel de la empresa.
Cuando asumió la conducción del negocio familiar tras el fallecimiento de su padre, tomó responsabilidad sobre prácticamente todas las áreas estratégicas: operaciones, finanzas, exportaciones, mercadeo, compras y desarrollo del talento humano.
Bajo su conducción, Calzado Cobán consolidó su presencia regional, fortaleció su capacidad exportadora y mantuvo una apuesta constante por producir desde Guatemala, particularmente desde Alta Verapaz.
Su visión siempre estuvo ligada al desarrollo de las regiones. Durante años defendió la necesidad de impulsar la manufactura fuera de la capital como una herramienta para generar movilidad social, crear oportunidades y reducir la migración forzada hacia las grandes ciudades o hacia el exterior.
Para Torrebiarte, llevar industria a la provincia era mucho más que una decisión empresarial: era una responsabilidad con el país.
Esa convicción también quedó reflejada en la expansión del Grupo Cobán hacia nuevos negocios, especialmente el desarrollo inmobiliario, donde proyectos como Plaza Magdalena transformaron a Cobán en un nuevo polo comercial y de servicios para el norte de Guatemala.
Un referente de la empresa familiar
Quizá uno de los aspectos que más distinguieron a José Carmelo Torrebiarte fue su reflexión permanente sobre la continuidad de la empresa familiar.
Mucho antes de que la profesionalización de las compañías familiares se convirtiera en una prioridad en América Latina, insistía en que la permanencia de una organización no podía depender únicamente del apellido de sus propietarios.
En una entrevista concedida a Estrategia & Negocios con motivo del centenario del Grupo Cobán, resumía esa filosofía con una frase que hoy adquiere especial significado: "El mejor legado que un padre le da a un hijo no es la universidad, sino el cariño al trabajo bien hecho."
Defendía que los accionistas no necesariamente debían ocupar cargos directivos y que las nuevas generaciones debían ganarse esos espacios mediante preparación, experiencia y mérito profesional.
Su objetivo era que el Grupo Cobán evolucionara desde una empresa familiar hacia una organización gestionada por profesionales, sin perder los valores que le dieron origen.
"La empresa familiar no existe para dar empleo a los herederos, sino para darles una buena educación", sostenía.
Era una visión adelantada para su tiempo y una de las razones por las que numerosos empresarios de la región encontraron en él una referencia sobre gobierno corporativo y sucesión empresarial.
Liderazgo más allá de los negocios
Su influencia trascendió el ámbito industrial.
Miembro de una generación empresarial que hizo negocios durante los duros tiempos de la guerra interna de Guatemala, Torrebiarte fue uno de los impulsores de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), una iniciativa que nació en la década de los años 80´s, tras la restauración de la democracia, para mejorar la imagen del país e impulsar una agenda de desarrollo. Entre 1991 y 2005 presidió los destinos de la Fundación.
Su trayectoria empresarial siempre fue un faro para sus colegas. En 2013 recibió el reconocimiento como Gerente del Año, otorgado por la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG), una distinción que destacó no solo los resultados obtenidos por Calzado Cobán, sino también su capacidad para consolidar una empresa centenaria sin perder competitividad en un mercado crecientemente globalizado.
Durante décadas defendió la innovación, la apertura internacional y la necesidad de competir con calidad antes que con privilegios.
Un legado construido desde la discreción
Paradójicamente, pese a dirigir uno de los grupos empresariales más emblemáticos de Guatemala, Carmelo Torrebiarte nunca buscó protagonismo público.
En la misma conversación con Estrategia & Negocios explicaba que la familia prefería que su trabajo hablara por ellos.
"No trabajamos ni es nuestro objetivo ser visibles", afirmaba entonces. "La nuestra es una historia de unión, fraternidad, de valores y principios, del orgullo del trabajo bien hecho."
Esa combinación de discreción, disciplina y visión estratégica terminó convirtiéndose en una de sus principales señas de identidad.
Hoy, su legado permanece no solo en una empresa centenaria que continúa siendo referente de la industria centroamericana, sino también en una forma de entender el liderazgo empresarial: aquella que privilegia el largo plazo, la formación de las personas, el arraigo con las comunidades y la convicción de que las empresas más sólidas son las que logran trascender a quienes las dirigen.
Con la partida de Carmelo Torrebiarte Lantzendorffer, Guatemala pierde a uno de sus grandes empresarios. Centroamérica despide a un industrial que hizo de la manufactura, la institucionalidad y la continuidad empresarial una obra de vida cuyo impacto seguirá acompañando a las próximas generaciones.