Empresas & Management

Latinoamérica encontró la fórmula para crear más valor con menos espacio de oficina

Mientras muchos mercados todavía intentan resolver el dilema del trabajo híbrido, América Latina emerge como la región que mejor está aprovechando sus espacios corporativos. Detrás del dato hay una transformación más profunda: la oficina deja de ser un activo estático para convertirse en una herramienta estratégica capaz de generar productividad, atraer talento y aumentar el valor inmobiliario.

2026-06-23

Por: Revistaeyn.com

El mercado de oficinas venía midiendo su éxito con indicadores relativamente simples: metros cuadrados ocupados, tasas de vacancia y rentas por metro cuadrado.

Sin embargo, la consolidación del trabajo híbrido está obligando a redefinir la ecuación.

Hoy, la pregunta ya no es cuántos metros tiene un edificio, sino cuánto valor genera cada metro disponible.Y en esa transición, América Latina está marcando el ritmo.

Según el Global Occupancy Planning Benchmark Report 2026 de JLL, la región alcanzó un nivel de utilización de oficinas del 61%, el más alto del mundo, tras incrementar en 10 puntos porcentuales el aprovechamiento de sus espacios desde 2024.

El estudio analizó más de 66,5 millones de metros cuadrados de oficinas correspondientes a 84 organizaciones globales.

Más relevante aún es que las empresas latinoamericanas lograron este avance sin aumentar necesariamente sus superficies, sino optimizando la forma en que las utilizan.

Del edificio como costo al edificio como activo estratégico

La gran transformación del mercado corporativo consiste en que la oficina dejó de ser un gasto inmobiliario para convertirse en una herramienta de gestión empresarial.

Las organizaciones están migrando desde modelos de asignación fija hacia esquemas más dinámicos donde los espacios se comparten, los escritorios son flexibles y las áreas se diseñan según el uso real de los equipos.

JLL identifica que Latinoamérica registra actualmente un promedio de 1,5 empleados por cada puesto de trabajo disponible, una señal clara de que las empresas están adaptando sus inmuebles a patrones de ocupación más eficientes.

Para propietarios e inversionistas, este cambio tiene una consecuencia directa: los edificios capaces de ofrecer flexibilidad, servicios y experiencia de usuario tienen mayores posibilidades de mantener demanda sostenida y preservar valor en el largo plazo.

El trabajo híbrido ya no es una transición

Durante los años posteriores a la pandemia, muchas compañías consideraron el trabajo híbrido como una etapa intermedia.

Los datos de 2026 sugieren que esa discusión está terminada. A nivel global, el 62% de las organizaciones ya exige una cantidad fija de días presenciales, frente al 28% registrado en 2022.

Al mismo tiempo, siete de cada diez empleados asisten a la oficina entre tres y cinco días por semana. La consecuencia para el mercado inmobiliario es evidente: las oficinas no desaparecen, pero cambian de función.

Ya no son simplemente lugares donde las personas trabajan. Se convierten en espacios destinados a la colaboración, la innovación, la cultura corporativa y la interacción entre equipos.

Esto explica por qué muchas empresas están rediseñando sus inmuebles en lugar de abandonarlos.

Cómo se está creando valor en los edificios corporativos

El reporte identifica una tendencia central: las organizaciones están reconfigurando el espacio para responder a nuevas necesidades laborales.

El 41% está incorporando cabinas privadas para llamadas y videoconferencias; el 30% añade salas pequeñas para concentración o reuniones ágiles; y el 22% reduce oficinas privadas para ampliar áreas colaborativas.

Desde la óptica inmobiliaria, estos cambios representan una evolución significativa. Los inmuebles corporativos más competitivos ya no son necesariamente los que ofrecen más superficie, sino aquellos capaces de proporcionar distintos entornos de trabajo dentro de una misma planta.

La flexibilidad se convierte así en un atributo tan importante como la ubicación o la calidad constructiva.

La nueva fuente de valor: los datos

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que la precisión de los datos de ocupación se ha convertido en la segunda prioridad más importante para los responsables de real estate corporativo, solo por detrás de la optimización de portafolios.

El 73% de las organizaciones ya implementó programas de gobernanza de datos para mejorar la calidad de la información.

La razón es sencilla. La próxima etapa del mercado inmobiliario corporativo estará impulsada por inteligencia artificial, analítica avanzada y decisiones predictivas. Pero ninguna de esas herramientas funciona sin información confiable sobre cómo se utilizan realmente los espacios.

En otras palabras, el activo más valioso de una oficina podría dejar de ser el edificio y pasar a ser el conocimiento generado por su uso.

Una señal para Centroamérica

Para los mercados corporativos de Centroamérica, donde continúan desarrollándose nuevos proyectos de oficinas premium y complejos de uso mixto, las conclusiones del estudio ofrecen una señal importante.

La competencia futura probablemente no estará definida únicamente por ubicación, precio o diseño arquitectónico.

Los edificios que logren integrar flexibilidad, tecnología, bienestar y análisis de datos estarán mejor posicionados para captar demanda corporativa en un entorno donde las empresas buscan optimizar costos sin sacrificar productividad ni experiencia del colaborador.

La región latinoamericana parece haber comprendido antes que otras geografías que el valor de una oficina no depende exclusivamente de cuántas personas caben dentro de ella, sino de cuánto contribuye al desempeño de quienes la utilizan. Y en un mercado donde cada metro cuadrado debe justificar su existencia, esa diferencia puede convertirse en la principal ventaja competitiva.

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