Por: José Barrera - Estrategia & Negocios
En una era marcada por la incertidumbre geopolítica y el cambio climático, resulta fácil caer en un diagnóstico pesimista.
Sin embargo, Marc Canal, coautor del libro Un siglo de plenitud elaborado por McKinsey & Company —con motivo de su centenario—, construye una mirada de largo plazo que revela una narrativa muy distinta: la humanidad viene de completar 100 años de progreso sin precedentes y cuenta con las herramientas para construir un nuevo siglo de verdadera abundancia.
Canal explica que analizar el estado actual de la humanidad requiere, en primer lugar, poner la historia en perspectiva.
“Cuando miramos atrás 100 años o el momento en el que estamos ahora... estamos en el momento en que llevamos 100 años de un progreso completamente sin precedentes en la humanidad"; apunta. Y argumenta: "La humanidad tuvo siglos y siglos con prácticamente cero progreso, luego con la Revolución Industrial en el siglo XIX los estándares de vida se multiplicaron por dos en 100 años, en el siglo XIX, y en el último siglo se multiplicaron por seis”.
El investigador valora que, si bien estamos en un ciclo un poco pesimista porque hay muchos cambios en el mundo y “la gente está un poco confusa”, frente al estancamiento de siglos pasados, los últimos 100 años fueron muy dinámicos e impulsaron el crecimiento de las economías emergentes, lo que ha llevado la desigualdad entre naciones a su punto más bajo en la historia.
“Si tomamos todo el mundo como una aldea global, como un solo país, nunca antes el mundo ha sido más igual. Y eso ha sido gracias a que, sobre todo en las últimas décadas, los países emergentes han crecido más rápido que los países avanzados", explica Canal. Ejemplifica con China e India; "pero no solo esos países... también ha sido Turquía o Polonia", enfatiza. "A nivel global las desigualdades se han reducido”, reitera.
Para el autor, esta mejoría no significa que no haya mucho por hacer, ya que hay importantes brechas en acceso a la vivienda y a la energía, por solo citar dos urgencias. Sin embargo, en el libro de su autoría invita a pensar y proyectar un siglo de abundancia, donde la humanidad invierta y construya más para solucionar estos y otros problemas que aquejan a la humanidad.
En el menú de los retos en marcha que el mundo deberá afrontar enumera "el tecnológico, el demográfico, el energético y los macroeconómicos", y advierte que "uno de los más infravalorados es el demográfico".
“Guatemala, en particular, tiene una de las caídas de la natalidad más grandes jamás registradas en la historia de la humanidad, pasando de 3,8 a 1,8 hijos por familia en alrededor de 20 años", resalta.
Respecto de esta situación y del impacto sistémico que produce, Canal explica: "Las economías crecen como un avión con dos motores: uno añade trabajadores y, el otro, hace a cada trabajador más productivo. Cuando el motor del bono demográfico se reduce, el reto de la productividad se vuelve aún más crucial”.
Cien años y un propósito
Marc Canal explica que el análisis plasmado en el libro tuvo como inicio 1925, la antesala de una de las épocas más desafiantes de la humanidad.
“Hace 100 años estábamos en medio de dos guerras mundiales. Hitler escribió Mein Kampf (Mi lucha), exactamente en 1925. Benito Mussolini acababa de llegar al poder. Estábamos entre los fascismos y los comunismos”.
Valora que si en la actualidad hay pesimismo y una prospección gris para el futuro, ese mismo ejercicio en 1925 pudo serlo más. “Si hoy alguna gente es pesimista respecto al momento, imagine lo pesimista que tendría que haber sido en 1925. Y, aun así, sin tener un plan claro, se fueron solucionando las cosas, y al final llegamos a tener un siglo de progreso”, apunta.
Un siglo de retos
Hacia atrás, Marc Canal habla de cómo el último siglo trajo consigo eras complejas y las sintetiza en cuatro:
1) La era de las guerras y las depresiones: desde 1925 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial.
2) El boom de la posguerra: período posterior a la Segunda Guerra Mundial, a partir de 1945.
3) La era de la contención: desde la década de 1970, marcada por shocks energéticos, competencia geopolítica, mayor inflación y tipos de interés más altos.
4) La era de la liberalización: desde 1989, con la caída del Muro de Berlín.
“En este momento estamos en un nuevo punto de inflexión. Creemos que es muy importante, y es normal que nos sintamos un poco confusos al respecto", explica Canal.
¿Esta nueva era que iniciamos, incluye desglobalización? "Por ahora el mundo no se está desglobalizando", asegura el investigador "Parece que hay esta narrativa muy pesimista en relación a que ‘nos estamos desglobalizando’... la realidad es que cuando analizamos los datos vemos que la globalización sigue creciendo”, reflexiona.
"Lo que sí que está ocurriendo es que se está dividiendo un poco más en bloques; es decir, que los países más alineados geopolíticamente comercian más entre ellos”, dice sobre los intercambios comerciales (en bienes y servicios), como en inversión extranjera.
La empresa, motor del futuro
En todo este contexto global que se está gestando, Canal destaca que la actividad empresarial tiene un rol relevante de cara al futuro, en una era de información marcada por el auge de la IA.
"La IA tiene un aspecto especial: puede incidir en la propia ‘máquina de innovar’, generando nuevas ideas por sí misma. En nuestro informe Las arenas del futuro abordamos áreas como la electrificación, la robótica, los vehículos autónomos y la biotecnología”, valora.
“Las empresas tienen un rol fundamental en capacitar a sus trabajadores. Además, sustituir posiciones iniciales puede romper la escalera de promoción para formar futuros directivos. El desarrollo de habilidades interpersonales y de gestión seguirán siendo determinantes” dice y anticipa que para prepararnos, lo primordial son las habilidades (reskilling de la fuerza laboral) y la re estructuración de los procesos empresariales.