Por: Revistaeyn.com
La microbióloga María Elena Bottazzi, formada en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), demostró que una vacuna sin patente puede alcanzar más de 100 millones de dosis.
Antes de la pandemia, su equipo ya acumulaba más de una década estudiando los coronavirus; de esa investigación surgió la tecnología proteica detrás de las vacunas Corbevax e Indovac.
Junto a Peter Hotez, Bottazzi codirige el Centro de Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas y la Escuela Baylor de Medicina.
Su enfoque en crear soluciones libres de patentes y de bajo costo la llevó a aliarse con la compañía india Biological E.
En 2021, India la autorizó para uso de emergencia como la primera vacuna contra el Covid-19 desarrollada con esta filosofía.
Posteriormente, Indonesia produjo otra versión basada en la tecnología Bottazzi-Hotez. “Demostramos que no se necesitaba trabajar con grandes multinacionales como Pfizer o GSK. Estos grupos de manufactureros tenían la capacidad de innovación”, afirma.
Por este aporte, en 2022 la congresista estadounidense Lizzie Fletcher la nominó, junto a Hotez, al Premio Nobel de la Paz. Ha dedicado su vida buscar inmunizaciones contra la enfermedad de Chagas y afecciones tropicales desatendidas.
La científica —elegida por unanimidad por la UNAH como figura del Año Académico 2026— suma un nuevo hito: señales de eficacia de una vacuna contra la uncinaria, parásito que provoca anemia crónica en niños y mujeres embarazadas.
“El nuevo capítulo es readaptar esta filosofía, que no solo se use para emergencias, sino para avanzar nuestras vacunas de enfermedades tropicales desatendidas”, explica.
Su misión es replicar el modelo de Corbevax: traer manufacturadores locales o regionales y avanzar a la comercialización. Para Bottazzi, la adaptabilidad científica no solo es técnica, sino gestión de proyectos: finanzas, logística, operaciones y regulaciones.
“Es comunicar la ciencia, y cómo crear esa capacidad de confianza que transciende fuera del laboratorio”, subraya.
Bajo este principio, ha impulsado centros de I+D y alianzas estratégicas como el Centro Regional de Innovación en Vacunas y Biofármacos (CRIVB AIP) en Panamá, además de respaldar iniciativas para fabricar vacunas en América Latina, como VaxThera en Colombia.
Para la investigadora, el pilar fundamental de esta transformación sigue siendo la formación profesional: “Ustedes pueden construir todas las fábricas que quieran, tener todo el equipo que quieran, pero si no tenemos realmente el capital humano de nada nos sirve”