Por: Revistaeyn.com
Hay historias del Mundial que no aparecen en las estadísticas ni en las tablas de posiciones. Se cuentan en los márgenes del torneo, donde un país pequeño desafía a las potencias o donde una empresa nacida lejos de los grandes centros de la industria deportiva encuentra su lugar en el escenario más importante del fútbol.
Allí se cruzan los caminos de Josimar José Évora Dias, conocido como Vozinha, el arquero de la selección de Cabo Verde que se convirtió en una de las grandes revelaciones de la Copa Mundial FIFA 2026, y del argentino Santiago Halty, fundador de la marca deportiva Senda Athletics.
El 15 de junio, Vozinha firmó una actuación memorable al mantener su arco invicto frente a España, resistiendo 27 remates de una de las selecciones favoritas al título. La imagen del guardameta de 40 años llorando tras el empate recorrió el mundo y convirtió al debutante Cabo Verde en una de las historias más comentadas del torneo.
Pero, detrás de esa actuación también había una historia de emprendimiento latinoamericano.
Antes de que el arquero alcanzara notoriedad internacional, Halty ya había apostado por él como atleta de Senda Athletics. Hoy, Vozinha disputa el Mundial con los botines Senda Mendoza™ Elite, desarrollados por una empresa que nació con una propuesta poco habitual en la industria del equipamiento deportivo: combinar alto rendimiento con principios de comercio justo y producción sostenible.
"Para nosotros es un orgullo que un jugador en quien confiamos desde mucho antes logre, junto a su selección, una hazaña de este calibre. El fútbol sigue demostrando que es un espacio donde los sueños pueden hacerse realidad", afirma Halty.
Una marca con raíces latinas
La historia del empresario también comenzó alrededor de una pelota.
Aunque nació en Estados Unidos, Halty creció en Buenos Aires, donde el fútbol de barrio marcó su infancia. Años después regresó a Estados Unidos para estudiar Economía en la Universidad de California, San Diego, y en 2010 fundó Senda Athletics con una idea que parecía poco convencional: fabricar productos de alto rendimiento sin renunciar a estándares de comercio justo y responsabilidad social.
La empresa comenzó desarrollando balones certificados Fair Trade y, con el paso de los años, amplió su catálogo hacia botines, guantes, medias técnicas e indumentaria. Actualmente comercializa sus productos en cadenas especializadas de Norteamérica y continúa expandiendo su presencia en mercados de América Latina, Europa y Asia.
Uno de sus mayores logros ha sido desarrollar los que la empresa identifica como los primeros botines de fútbol certificados bajo estándares de comercio justo, una categoría dominada históricamente por gigantes globales de la industria deportiva.
Dos "pequeños" en el escenario más grande
Para Halty, la historia de Vozinha representa mucho más que la presencia de un atleta patrocinado en un Mundial.
"Que Vozinha juegue con nuestros botines conecta dos historias de pequeños que hoy compiten en un escenario reservado para gigantes: selecciones con figuras internacionales y marcas con presupuestos multimillonarios", sostiene.
La comparación no resulta exagerada. Cabo Verde, un archipiélago africano de menos de 600.000 habitantes, disputa su primera Copa del Mundo. Senda, por su parte, compite en un mercado dominado por multinacionales con décadas de trayectoria.
Sin embargo, ambos llegaron hasta el mismo escenario.
El Mundial también impulsa marcas
Más allá del resultado deportivo, la historia refleja cómo el Mundial sigue siendo una plataforma para construir marcas y proyectar emprendimientos de alcance global.
La actuación de Vozinha multiplicó su visibilidad internacional y, al mismo tiempo, puso bajo los reflectores a una empresa que lleva más de una década desarrollando productos para futbolistas profesionales desde una identidad profundamente ligada a la cultura futbolera latinoamericana.
En un torneo donde las grandes marcas concentran buena parte del protagonismo comercial, la historia de Senda demuestra que todavía existe espacio para propuestas independientes capaces de abrirse camino desde la innovación, la identidad y una apuesta de largo plazo.
Al final, el Mundial reunió dos historias que comenzaron lejos de los grandes reflectores: la de un arquero que hizo creer a todo un país que podía competir con las potencias y la de un emprendedor argentino que soñó con construir una marca global inspirada en el fútbol de barrio. Ambas terminaron encontrándose sobre el mismo césped.