Por: Revistaeyn.com
Brasil comenzó a ordenar sus alianzas políticas después de una primera vuelta electoral que dejó un resultado más ajustado de lo que anticipaban las encuestas.
La disputa entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, ya no se concentra únicamente en los dos candidatos: involucra a los partidos tradicionales, a los gobernadores, al Congreso y a las fuerzas económicas que observan el rumbo de la principal potencia sudamericana.
El movimiento más reciente llegó con el respaldo de Augusto Cury, el escritor y psiquiatra que terminó tercero en la primera vuelta del domingo 4 de octubre. Su decisión de apoyar a Bolsonaro se suma a una serie de adhesiones provenientes de la derecha y la centroderecha, mientras la primera encuesta posterior a los comicios sitúa al candidato opositor por delante de Lula.
La elección del próximo 25 de octubre encuentra así a Brasil ante una disputa que puede significar la continuidad del proyecto político del Partido de los Trabajadores (PT) o el regreso del bolsonarismo al Palacio del Planalto, esta vez bajo el liderazgo de una nueva generación de la familia.
Para los gobiernos latinoamericanos, los inversionistas y las empresas con intereses en Brasil, el resultado tendrá implicaciones sobre las prioridades económicas, las alianzas internacionales y la orientación política de un país con influencia determinante en Sudamérica y en foros como el G20 y los BRICS.
Las urnas alteraron el escenario que anticipaban las encuestas
El primer dato que explica la dinámica actual es el resultado del 4 de octubre.
Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula, que aspira a la reelección por el PT. La diferencia superó los 2,2 millones de sufragios.
Fue un resultado significativo porque las encuestas previas apuntaban mayoritariamente a Lula en primer lugar, aunque algunas mediciones mostraban una competencia dentro de los márgenes de error. El escrutinio terminó invirtiendo ese orden.
El dato también mostró hasta qué punto el electorado brasileño continúa organizado alrededor de dos grandes espacios políticos: el representado por Lula y el que se identifica con Jair Bolsonaro, aunque el expresidente no participa personalmente en esta elección.
Las demás candidaturas quedaron a considerable distancia. Augusto Cury, del partido Avante, consiguió el 2,89% de los votos, equivalentes a 3,45 millones de sufragios. La cifra adquiere relevancia porque supera la diferencia que separó a los dos principales candidatos en la primera vuelta.
No significa que todos sus electores acompañarán automáticamente la decisión del escritor. Pero demuestra por qué los apoyos de los candidatos derrotados se han convertido en una pieza de la negociación política de esta segunda etapa.
Augusto Cury: el respaldo que pone condiciones
La adhesión de Cury es particularmente interesante por el perfil que construyó durante la campaña.
Conocido internacionalmente por sus libros sobre psicología, educación y desarrollo personal, el escritor había intentado posicionarse como una alternativa a la polarización entre el PT y el bolsonarismo.
Su propuesta buscaba atraer a votantes críticos de la confrontación política que ha caracterizado la vida pública brasileña durante los últimos años.
El jueves 8 de octubre anunció su decisión de apoyar a Flávio Bolsonaro después de mantener una extensa conversación con el candidato opositor.
Según informó EFE, Cury explicó que su adhesión está condicionada a compromisos relacionados con la transparencia, la responsabilidad fiscal, el respeto por las instituciones democráticas, la protección de las mujeres y la búsqueda de una reconciliación nacional. También planteó iniciativas como terminar con la reelección presidencial, ampliar la telemedicina, fortalecer la educación y respaldar a las pequeñas empresas.
Cury no es el único dirigente que se ha pronunciado. Los exgobernadores Ronaldo Caiado, de Goiás, y Romeu Zema, de Minas Gerais, que también compitieron en la primera vuelta, anunciaron su apoyo al candidato del PL.
En paralelo, Bolsonaro sumó respaldos de fuerzas como Unión Brasil, Progressistas, Republicanos, Novo y Podemos, partidos que cuentan con presencia en el Congreso y redes territoriales de influencia.
La primera encuesta: Bolsonaro 49%, Lula 45%
La primera medición de Datafolha posterior a la primera vuelta, difundida el jueves 8 de octubre, registró una ventaja numérica para Bolsonaro.
El senador obtiene el 49% de las intenciones de voto frente al 45% de Lula.
Un 5% de los entrevistados declara que votará en blanco o anulará su sufragio, mientras un 1% permanece indeciso. Si se consideran únicamente los votos válidos, los porcentajes son del 52% para Bolsonaro y 48% para Lula.
La encuesta, realizada entre 2.520 personas, tiene un margen de error de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. Datafolha clasifica el resultado como un empate técnico, pese a la diferencia numérica de cuatro puntos.