Por: revistaeyn.com
En un auditorio de Madrid, horas antes de que la élite global se reúna en Davos, el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI) reunió al Secretario General Iberoamericano, Andrés Allamand, y a la presidenta de la organización, Núria Vilanova, para explorar el papel del empresariado en los desafíos sociales y democráticos que afronta la región.
Moderado por el director general de CEAPI, Jordi Gutiérrez, el conversatorio —titulado La visión de Iberoamérica— planteó una lectura crítica del contexto latinoamericano actual, marcada por tensiones vinculadas a seguridad, crecimiento económico y participación ciudadana, en un momento en que el Foro de Davos capta gran parte de la atención internacional.
Allamand abrió la discusión con una reflexión nítida sobre el viraje temático en el debate público de la región: en las últimas elecciones latinoamericanas, explicó, los ejes principales de preocupación de la ciudadanía han dejado de centrarse exclusivamente en lo económico para incluir con fuerza la seguridad ciudadana y la amenaza del crimen organizado internacional. Esta nueva realidad, sostuvo, “se alinea con la opinión pública, que considera ambos prioritarios porque son los que mayor preocupación e interés generan” en la población.
Para el secretario general, este reordenamiento de prioridades implica una llamada a la acción: el empresariado no puede permanecer al margen. Según Allamand, “tenemos que convencer a los empresarios de que tienen que ser activos, que tienen que tener voz”.
Subrayó que las empresas deben defender sus convicciones sin entregar el espacio público a otros y convertirse en agentes influyentes en la sociedad. “Ustedes tienen que ser voceros de sí mismos e influir en la sociedad. Los empresarios tienen que jugar un rol activo y CEAPI es uno de los grandes instrumentos para el activismo empresarial”, afirmó.
Este llamado a la participación no se limita a un discurso de responsabilidad cívica, sino que, según Allamand, remite a la urgencia de consolidar un entorno donde la empresa privada contribuya a fortalecer las instituciones democráticas y a dar forma a una sociedad más cohesiva y resiliente.
"ESTAR EN LA BATALLA POR LAS IDEAS"
Desde la otra vereda del diálogo, la presidenta de CEAPI, Núria Vilanova, puso énfasis en la función institucional de la organización en la defensa de un espacio empresarial que contribuya al crecimiento social de Iberoamérica.
Para Vilanova, la razón de ser de CEAPI es clara: significa estar al lado de gobiernos que creen en las empresas como motor de desarrollo y crecimiento.
“Nuestra razón de ser (la de CEAPI) es Iberoamérica, su gente, el crecimiento, es ser el aliado de los gobiernos que creen en las empresas. Estar en la batalla y pelear por las ideas”, enfatizó.
Vilanova extendió ese diagnóstico al futuro inmediato del organismo, anunciando que durante 2026 CEAPI fortalecerá su función con la puesta en marcha del Observatorio Empresarial Iberoamericano, diseñado para convertirse en una plataforma de análisis y debate respecto a los desafíos estructurales de la región.
Además, manifestó que el papel de España en esa ecuación es fundamental: el país europeo —dijo— tiene que involucrarse con mayor determinación con Iberoamérica. En su lectura, han surgido señales positivas en la región en múltiples frentes, incluidos procesos electorales recientes y cambios políticos como los observados en Venezuela, que permiten sostener una narrativa más constructiva frente a temas clave como seguridad y crecimiento económico.
EMPRESARIADO COMO ACTOR DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL
El conversatorio subrayó que la relación entre empresarios y sistemas democráticos no debe ser vista como un accesorio, sino como un componente central de los esfuerzos por alcanzar estabilidad y prosperidad. Tanto Allamand como Vilanova coincidieron en que la voz del sector privado —organizada, articulada y comprometida— es esencial para enfrentar retos que trascienden fronteras.
La intervención de Allamand no sólo remarcó la prioridad de temas como seguridad y crecimiento económico, sino que colocó al empresariado como articulador de cambio, capaz de influir en políticas públicas y en la construcción de consensos.
Por su parte, Vilanova reforzó que CEAPI actúa como una plataforma de diálogo entre gobiernos y empresas, y que su visión estratégica incluye la promoción de políticas públicas que favorezcan la inversión y la confianza institucional en la región.
La convergencia de perspectivas entre un alto representante de la SEGIB y la presidenta de CEAPI refuerza una idea: en el complejo tablero geopolítico y económico del presente, el empresariado iberoamericano aspira no solo a ser un actor económico, sino también un protagonista en la batalla por ideas que fortalezcan la democracia, la cohesión social y el crecimiento sostenible.