Por revistaeyn.com / Agencias
Tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, el debate en Washington ya no es solo militar sino constitucional: ¿está el presidente Donald Trump autorizado para ordenar una acción armada contra la República Islámica sin el aval del Congreso? ¿Y hasta dónde puede escalar esa decisión hacia un estado de guerra formal?
La respuesta depende de un delicado equilibrio entre la Constitución, la legislación federal y la práctica histórica del Poder Ejecutivo.
Qué dice la Constitución
El artículo I de la Constitución de Estados Unidos otorga al Congreso la facultad exclusiva de declarar la guerra. Sin embargo, el artículo II designa al presidente como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
Esta dualidad ha generado durante décadas una zona gris: los presidentes han ordenado operaciones militares sin declaración formal de guerra, mientras el Congreso ha intentado mantener control político y presupuestario sobre los conflictos.
La War Powers Resolution: el límite legal
Tras la Guerra de Vietnam, el Congreso aprobó en 1973 la War Powers Resolution (Ley de Poderes de Guerra), que establece:
• El presidente debe notificar al Congreso dentro de las 48 horas posteriores al despliegue de fuerzas en hostilidades o situaciones de riesgo inminente.
• Si no existe una declaración de guerra ni una autorización específica del Congreso, las fuerzas deben retirarse en un plazo de 60 días, con una posible extensión de 30 días adicionales. La legislación también permite que el Congreso vote una resolución para exigir la terminación de la acción militar si considera que no fue debidamente autorizada.
¿Qué ocurrió en este caso?
Según fuentes oficiales citadas por EFE:
• El secretario de Estado, Marco Rubio, notificó previamente del ataque a siete de los ocho miembros del llamado Grupo de los Ocho, que incluye a los principales líderes republicanos y demócratas del Congreso.
• El Pentágono informó al Comité de Servicios Armados cuando los bombardeos ya estaban en marcha.
Esa notificación cumple parcialmente con el requisito de informar, pero no equivale a una autorización legislativa.
La reacción demócrata: frenar la escalada
Los líderes demócratas en ambas cámaras han pedido retomar sesiones para votar una resolución de “poderes de guerra” que impediría a Trump ampliar el conflicto con Irán sin autorización expresa del Congreso.
• En la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries solicitó votar la resolución presentada por Ro Khanna (demócrata) y Thomas Massie (republicano).
• En el Senado, Chuck Schumer exigió información detallada sobre la operación y pidió reanudar sesiones para someter la medida a votación. La oposición acusa a la administración de haber iniciado una acción que podría derivar en guerra sin consulta adecuada y sin debate legislativo.
El respaldo republicano
La mayoría republicana ha cerrado filas con la Casa Blanca. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, sostuvo que se agotaron las vías diplomáticas frente al programa nuclear iraní. En el Senado, John Thune justificó el ataque al calificar a Irán como una amenaza “clara e inaceptable”.
¿Puede Trump escalar el conflicto?
Desde el punto de vista legal, el presidente puede ordenar ataques limitados bajo su autoridad como comandante en jefe, especialmente si argumenta defensa ante amenaza inminente.
Sin embargo, una guerra sostenida o de gran escala requeriría autorización del Congreso, ya sea mediante una declaración formal o una Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF).
Si el conflicto se prolonga más allá del marco temporal de la War Powers Resolution sin aval legislativo, el Congreso podría:
• Aprobar una resolución vinculante para terminar la acción.
• Restringir fondos.
• Intensificar presión política e institucional.
¿Estamos ante un estado de guerra?
Estados Unidos no ha declarado la guerra formalmente a Irán. Pero el intercambio de ataques —incluidos misiles iraníes contra objetivos israelíes y bases estadounidenses en la región— eleva el riesgo de escalada regional.
El punto crítico será si: se amplían los objetivos militares; se despliegan tropas terrestres; se extiende la duración de las operaciones y el Congreso decide forzar una votación vinculante.
Por ahora, Washington se mueve en la zona intermedia entre acción militar limitada y potencial conflicto abierto. El desenlace dependerá tanto del frente militar en Oriente Medio como del pulso político en el Capitolio.