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Golpe al corazón financiero del chavismo: detienen a los empresarios Alex Saab y Raúl Gorrín

Ambos empresarios son considerados testaferros de Maduro y facilitadores del entramado financiero que sostuvo al régimen a través de hechos de corrupción, lavado de dinero y sobornos. Serán extraditados.

2026-02-05

Por revistaeyn.com

La reunión en Caracas entre la representante de Estados Unidos, Laura Dogu, y la presidenta interina Delcy Rodríguez produjo efectos inmediatos y de alto voltaje político.

En las últimas horas, y como parte de una operación conjunta entre autoridades venezolanas y estadounidenses, fueron detenidos Alex Saab y Raúl Gorrín, dos de los nombres más emblemáticos de la arquitectura financiera que sostuvo al chavismo durante más de una década.

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Más allá del impacto judicial, las detenciones marcan un punto de inflexión estratégico: por primera vez desde el inicio del proceso de transición, el nuevo poder en Caracas avanza de forma directa sobre los nodos económicos, empresariales y mediáticos que funcionaron como engranajes clave del sistema de corrupción, lavado de dinero y financiamiento político del régimen de Nicolás Maduro.

Alex Saab: de “embajador económico” a símbolo de la caída

La captura de Alex Saab, empresario colombo-venezolano de 54 años, fue confirmada a la agencia Reuters por un funcionario de las fuerzas del orden de Estados Unidos. Según esa fuente, Saab fue arrestado este miércoles 4 de febrero de 2026 en Venezuela y se espera que sea extraditado a Estados Unidos en los próximos días.

Saab no es un detenido más. Durante años fue considerado el principal operador financiero internacional del chavismo, encargado de estructurar esquemas para evadir sanciones, manejar contratos opacos —especialmente en alimentos y energía— y canalizar recursos fuera del país. Su nombre se convirtió en sinónimo del “sistema paralelo” que permitió al régimen sostenerse en medio del aislamiento internacional.

La operación, según reportes de Caracol Radio y El Tiempo, habría sido ejecutada de madrugada con participación de agencias venezolanas y del FBI, y Saab se encontraría actualmente bajo custodia del SEBIN, a la espera de definir su traslado. El FBI, consultado por EFE, optó por no desmentir la información y se limitó a responder: “sin comentarios”.

Aunque la Fiscalía venezolana no ha confirmado oficialmente la detención y el entorno de Saab la niega públicamente, el peso de las fuentes de inteligencia estadounidenses y la coordinación política que la rodea refuerzan la lectura de que se trata de un movimiento real y calculado. La propia Reuters destacó la cooperación directa de Delcy Rodríguez, quien como presidenta interina controla las fuerzas de seguridad del Estado.

Raúl Gorrín: del control mediático al expediente judicial

Casi en simultáneo, fue arrestado Raúl Gorrín, propietario del canal Globovisión, un nombre que durante años operó en las sombras del poder antes de convertirse en una de las figuras más visibles del entramado económico del chavismo.

Gorrín figura desde hace años entre los más buscados por la OFAC, acusado por la justicia de Estados Unidos —especialmente en Florida— de conspiración para lavar dinero y de haber pagado sobornos por al menos US$159 millones a altos funcionarios venezolanos. Las investigaciones norteamericanas sostienen que financió una vida de lujos para la élite del poder mediante empresas fantasma, el uso del Banco Peravia en República Dominicana y una red internacional de activos.

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Según los expedientes judiciales, Gorrín habría pagado más de US$1.000 millones de dólares en sobornos a Alejandro Andrade, ex guardaespaldas de Hugo Chávez y luego tesorero nacional, para obtener autorizaciones privilegiadas en operaciones cambiarias. Parte de esos fondos derivaron en la compra de yates, jets privados, caballos de competencia y relojes de alta gama. En 2018, Estados Unidos ya había embargado bienes suyos valuados en US$77 millones.

Su captura tiene una carga simbólica adicional: Globovisión fue durante años el principal canal opositor al chavismo, hasta que Gorrín adquirió el 80% de las acciones tras la llegada de Maduro al poder en 2013. El cambio de propiedad vino acompañado de despidos masivos y un giro editorial alineado con el oficialismo, consolidando un modelo en el que finanzas, medios y poder político quedaron estrechamente entrelazados.

Una señal política y geopolítica

Las detenciones de Saab y Gorrín no pueden leerse como hechos aislados ni exclusivamente judiciales. En clave estratégica, representan un avance concreto en el desmantelamiento de la infraestructura financiera que sostuvo al régimen depuesto. Golpean dos pilares centrales: el operador internacional de recursos y el empresario-mediador interno que facilitó flujos, legitimación y silencios.

El contexto refuerza esa lectura. Saab ya había sido detenido en Cabo Verde en 2020 y permaneció más de tres años bajo custodia en Estados Unidos, hasta que fue liberado en un canje por ciudadanos estadounidenses presos en Venezuela. Su nueva detención —apenas un mes después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas— sugiere un nivel de cooperación sin precedentes entre Washington y las autoridades venezolanas bajo el gobierno interino.

Para Estados Unidos, las extradiciones serían un mensaje claro de que la transición venezolana no será solo política, sino también judicial y patrimonial. Para Delcy Rodríguez, el movimiento funciona como una señal hacia dentro y hacia fuera: consolidar control interno, ganar legitimidad internacional y marcar distancia con el sistema que la antecedió.

Lo que viene

Tanto Saab como Gorrín permanecen bajo custodia del SEBIN y, según fuentes de inteligencia citadas por Reuters, Caracol Radio y El Tiempo, en las próximas horas se definirán los protocolos de extradición a Estados Unidos, donde enfrentarán cargos por corrupción, sobornos internacionales y lavado de activos.

En una Caracas que observa con cautela, estas detenciones comienzan a dibujar una nueva fase del proceso de transición: menos retórica y más acciones concretas sobre el dinero, los activos y los hombres que hicieron posible el chavismo. Si el objetivo es desmantelar el viejo régimen, el mensaje es inequívoco: el cerco ya no es político; es financiero.

Con información de Reuters, EFE, El Tiempo, Caracol Radio, El Universo y reportes judiciales de Estados Unidos.

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