Por Agencia EFE
La escalada militar entre Israel, Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo punto crítico tras una ofensiva conjunta a gran escala lanzada contra objetivos estratégicos en territorio iraní. La operación, que según fuentes militares israelíes fue planificada durante meses, dejó decenas de muertos y desató una cadena de represalias que elevó la tensión en todo Oriente Medio.
De acuerdo con un oficial israelí, los ataques se dirigieron “simultáneamente” contra tres puntos donde se encontraban reunidos altos cargos del régimen iraní. La acción, basada en un extenso trabajo de inteligencia, habría acabado con la vida de “varias figuras esenciales para la gestión de la campaña y el Gobierno” de la República Islámica.
El mismo funcionario afirmó que ambos aliados trabajaron durante “miles de horas” para construir un banco de objetivos que, en los últimos meses, aumentó “en varios cientos por ciento”.
Los bombardeos alcanzaron instalaciones en Teherán, así como en las ciudades de Tabriz e Isfahán. Sin embargo, uno de los episodios más dramáticos ocurrió en la ciudad sureña de Minab, donde un ataque impactó contra la escuela primaria de niñas Shajareh Tayyebeh. La fiscalía local elevó el número de fallecidos a 85, entre ellos decenas de estudiantes.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó el hecho como un “acto bárbaro” y una “página negra” en la historia de los ataques contra su país. En un comunicado, aseguró que la muerte de “docenas de estudiantes inocentes” quedará grabada en la memoria histórica de la nación.
EXTENSO CONTRAATAQUE
La respuesta de Irán no se hizo esperar. Teherán extendió sus ataques hacia bases militares estadounidenses en la región y lanzó una decena de oleadas de misiles contra Israel a lo largo del día.
Las alarmas antiaéreas sonaron en distintas ciudades israelíes, incluida Haifa, donde las autoridades reportaron al menos un herido leve.
En paralelo, un dron iraní impactó en el Aeropuerto Internacional de Kuwait, provocando daños materiales limitados y heridas leves a varios empleados. El ministro de Exteriores kuwaití, Yaber al Ahmad al Sabah, condenó el ataque y defendió el derecho de su país a proteger su soberanía.
Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron más tarde haber iniciado nuevos bombardeos contra lanzamisiles en Irán y aseguraron haber interceptado varios drones dirigidos hacia su territorio.
Las reacciones internacionales reflejan la gravedad del momento. China expresó su “gran preocupación” y pidió el cese inmediato de las hostilidades, mientras que Rusia denunció lo que calificó como un “acto de agresión armada”. El primer ministro canadiense, Mark Carney, respaldó la acción estadounidense, argumentando que busca impedir que Irán obtenga un arma nuclear.
En contraste, el presidente francés Emmanuel Macron alertó sobre una escalada “peligrosa para todos” y pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. También el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, advirtió que “las bombas y los misiles no son la manera de resolver las diferencias”. Por su parte, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, instó a la desescalada y al diálogo.