Por: revistaeyn.com
Estados Unidos se prepara para una nueva demostración de liderazgo hemisférico este fin de semana.
El presidente Donald Trump recibirá en Miami a varios mandatarios latinoamericanos en la cumbre “Escudo de las Américas”, un encuentro que busca consolidar una alianza regional contra lo que Washington denomina “narcoterrorismo” y que se produce en un momento de fuerte reconfiguración geopolítica en el continente.
La reunión llega precedida por una conferencia de seguridad organizada en la sede del Comando Sur (Southcom), donde representantes de casi veinte países de América Latina y el Caribe firmaron una Declaración Conjunta para reforzar la cooperación en la lucha contra los carteles del narcotráfico.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, señaló durante el encuentro que Washington busca ampliar la cooperación bilateral y multilateral en seguridad regional, con el objetivo de combatir el narcotráfico, proteger infraestructura crítica y enfrentar amenazas emergentes en el hemisferio.
El documento reafirma la importancia estratégica del continente para Estados Unidos y plantea que la paz regional debe garantizarse mediante una cooperación más estrecha en materia de seguridad y defensa.
La nueva doctrina hemisférica de Washington
El encuentro de Miami refleja la consolidación de una nueva estrategia de la Casa Blanca hacia América Latina.
La administración Trump considera que el narcotráfico debe tratarse como una amenaza equivalente al terrorismo internacional, en línea con la posición expresada por su asesor de seguridad nacional, Stephen Miller, quien ha planteado que los carteles deben enfrentarse con la misma lógica utilizada contra organizaciones como ISIS o Al-Qaeda.
En esa línea, Washington ha dejado claro que está dispuesto a actuar militarmente incluso sin el respaldo de todos los gobiernos de la región. Hegseth advirtió que Estados Unidos está preparado para lanzar una ofensiva contra los carteles si es necesario, aunque subrayó que la preferencia de la Casa Blanca es coordinar estas acciones con aliados latinoamericanos.
La cumbre reunirá principalmente a gobiernos considerados afines a Washington, entre ellos Argentina, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana, además de otros países de Centroamérica y el Caribe.
Ecuador, primer laboratorio de la estrategia
La nueva fase de cooperación ya comenzó a tomar forma en el terreno. Esta semana se concretó la primera operación militar conjunta entre Estados Unidos y Ecuador contra organizaciones narcocriminales, tras la visita del comandante del Southcom, Francis Donovan, al país sudamericano.
La operación marca un punto de inflexión en la estrategia regional, al permitir la participación directa de fuerzas estadounidenses en acciones contra redes vinculadas al narcotráfico.
En paralelo, Washington ha intensificado las operaciones navales en el Pacífico y el Caribe bajo la operación “Lanza del Sur”, que desde septiembre ha destruido 44 embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico.
Un hemisferio en reconfiguración
La ofensiva contra los carteles ocurre en un contexto político regional profundamente transformado.
Desde la Casa Blanca, Trump sostiene que Venezuela ha sido “estabilizada” tras el operativo que provocó la salida de Nicolás Maduro del poder a comienzos de año, mientras que Washington considera que Cuba atraviesa una etapa de fuerte debilidad política y económica.
El propio presidente estadounidense ha señalado recientemente que la eventual caída del régimen cubano sería “la cereza del pastel” de su estrategia regional, sugiriendo que la isla enfrenta una presión creciente tras perder el suministro petrolero venezolano que durante años sostuvo su economía.
En paralelo, la administración Trump intenta consolidar un bloque político y militar en América Latina que respalde su estrategia hemisférica mientras Estados Unidos mantiene abiertos otros frentes globales, incluida la confrontación con Irán en Medio Oriente.
El factor ausente: México
Sin embargo, el mapa regional que busca construir Washington no está completo.
En la conferencia preparatoria de Miami se destaca la ausencia de México, Colombia y Brasil, tres de los países más influyentes del continente y actores clave en la lucha contra el narcotráfico.
El caso mexicano es particularmente relevante. México sigue siendo el principal corredor de tránsito para las drogas que llegan a Estados Unidos y el epicentro de los carteles responsables del tráfico de fentanilo, una crisis que según Washington ha causado más de un millón de muertes por sobredosis en territorio estadounidense en los últimos años.
La posición de Ciudad de México frente a la estrategia de la Casa Blanca podría convertirse en uno de los principales interrogantes geopolíticos de los próximos meses.
América Latina en el tablero global
La cumbre de Miami refleja un cambio más amplio en la visión estratégica de Washington. Durante décadas, América Latina ocupó un lugar secundario en la agenda internacional de Estados Unidos frente a crisis en Europa, Asia o Medio Oriente.
Sin embargo, la Casa Blanca parece decidida a reposicionar al hemisferio como un espacio clave para su seguridad nacional, especialmente ante la expansión de redes criminales transnacionales y la creciente competencia geopolítica de actores externos.
En ese contexto, la reunión del sábado en Miami podría marcar el inicio de una nueva etapa en la política hemisférica estadounidense: una alianza de seguridad más estrecha con gobiernos latinoamericanos afines y una ofensiva coordinada contra el narcotráfico que Washington define ahora como una amenaza estratégica para todo el continente.