Por revistaeyn.com
La captura de Nicolás Maduro abrió un escenario inédito y de extrema volatilidad en Venezuela, donde el poder formal y el real parecen hoy fragmentados entre actores del oficialismo, la oposición y las potencias internacionales involucradas. A casi 48 horas del operativo militar estadounidense sobre Caracas, la pregunta central sigue sin una respuesta clara: ¿quién está efectivamente a cargo del país?
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este sábado, tras la captura de Nicolás Maduro, que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta que haya una transición "segura" y "apropiada".
El presidente estadounidense, Donald Trump, aclaró esta mañana que tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro esta noche su Administración "va a gobernar" el país y que los líderes de un proceso de transición será su equipo de seguridad presente en su rueda de prensa, incluido el secretario de Estado, Marco Rubio, que ya ha hablado con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, para iniciar el proceso político.
"Por un período de tiempo las personas que están detrás de mí gobernarán Venezuela", indicó Trump en una rueda de prensa en Mar-a-Lago junto con Rubio, el secretario de Guerra, Pete Hegseth; el secretario del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, y el director de la CIA, John Ratcliffe.
Trump matizó que el equipo de Washington que controlará Venezuela trabajará junto al pueblo venezolano para facilitar la transición tras la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, pero que están establecidos en el país para quedarse hasta asegurarse que es el fin del chavismo y una "transición apropiada" tiene lugar.
En una conferencia de prensa histórica, Trump no dejó claro quién será su interlocutor en Caracas: "nadie va a tomar el poder. Tienen un vicepresidente (Delcy Rodríguez) que ha sido elegida por Maduro y ahora mismo ella es la vicepresidenta y supongo que es ahora la presidenta", al tiempo que evitó hablar de la líder opositora María Corina Machado como interlocutora.
Agencias internacionales informaron que la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, se encuentra en Moscú. De acuerdo con Reuters, el viaje se habría producido poco antes del ataque estadounidense sobre territorio venezolano. En paralelo, la agencia rusa Tass informó que Rodríguez mantuvo una conversación telefónica con el canciller ruso Serguéi Lavrov, en la que expresó su “firme solidaridad con el pueblo venezolano ante la agresión armada”.
Sin embargo, luego se aclaró que ella seguía en Venezuela. "Marco (Rubio) está trabajando directamente (con Delcy Rodríguez). Acaba de tener una conversación con ella y ella está esencialmente dispuesta a hacer lo que consideramos necesario para hacer Venezuela grande de nuevo", añadió Trump.
Rusia reiteró su respaldo a la administración chavista y manifestó su voluntad de evitar una mayor escalada del conflicto, apostando a una salida negociada. Sin embargo, la ausencia de Rodríguez del territorio venezolano refuerza la percepción de un vacío de conducción ejecutiva en el país.
Horas antes, la propia vicepresidenta había asegurado que el chavismo desconocía el paradero de Maduro y exigió a la administración estadounidense una “prueba de vida” del mandatario, en un mensaje en el que también denunció víctimas civiles y militares producto del ataque.
DIOSDADO CABELLO Y EL CONTROL INTERNO DEL CHAVISMO
Mientras tanto, el poder territorial y operativo dentro de Venezuela parece concentrarse en Diosdado Cabello, ministro del Interior y figura clave del ala dura del chavismo. En un mensaje difundido por medios oficiales, Cabello llamó abiertamente a los colectivos chavistas a movilizarse, aunque pidió disciplina y calma frente al despliegue militar estadounidense.
“Confíen en el liderazgo del alto mando político y militar”, afirmó, en una intervención que buscó mostrar control interno y cohesión, aun cuando reconoció la gravedad de la situación. Cabello sostuvo que el país “está en completa calma”, apoyado en patrullajes civiles y militares, y dejó en claro que el chavismo se considera víctima de una agresión externa.
Sin Maduro visible y sin Delcy Rodríguez, Cabello emerge como el principal articulador del poder interno, aunque sin una proclamación formal ni reconocimiento internacional.
MARÍA CORINA MACHADO ACELERA EL ESCENARIO DE TRANSICIÓN
Del lado opositor, la líder María Corina Machado difundió un mensaje de alto voltaje político en el que aseguró que “llegó la hora de la libertad” y sostuvo que Maduro enfrenta desde ahora a la justicia internacional. En el comunicado, fechado el 3 de enero de 2026, Machado afirmó que Estados Unidos “ha cumplido su promesa de hacer valer la ley”, aunque sin detallar los alcances concretos de esa afirmación.
Machado reivindicó los resultados de las elecciones del 28 de julio y aseguró que Edmundo González Urrutia fue elegido como presidente legítimo, reclamando que asuma de inmediato el mando constitucional y sea reconocido como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional. El planteo tensiona directamente la relación con el estamento militar, un actor clave en el desenlace del conflicto.
La dirigente llamó a los venezolanos dentro y fuera del país a mantenerse organizados y atentos a nuevas instrucciones, mientras impulsa un proceso de transición que, por ahora, no cuenta con un reconocimiento internacional unificado.
ESTADOS UNIDOS, EL ACTOR DECISIVO QUE AÚN NO DEFINE SU APOYO
En este contexto, la posición de Estados Unidos resulta determinante. El presidente Donald Trump afirmó que deberá “analizar” si respalda a María Corina Machado como líder de una transición en Venezuela. La declaración introduce una cuota de incertidumbre adicional: sin una definición clara de Washington, ningún actor logra consolidarse plenamente como autoridad legítima.
El desenlace dependerá, en gran medida, de dos factores aún abiertos: la postura definitiva de Estados Unidos y la reacción de las Fuerzas Armadas venezolanas. Hasta entonces, la pregunta sobre quién gobierna Venezuela sigue sin una respuesta concluyente.