Por revistaeyn.com
La internacionalización latinoamericana ya no sigue trayectorias previsibles. Las grandes compañías de la región dejaron atrás el esquema clásico de “país vecino o Estados Unidos” y hoy operan a través de redes complejas, con filiales intermedias y centros de decisión distribuidos estratégicamente.
En esa arquitectura, España ocupa un lugar decisivo.
El estudio “España, el trampolín de las empresas latinoamericanas en el mundo”, elaborado por el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI) junto con la Universidad Complutense de Madrid, confirma que España es el segundo país del mundo —solo por detrás de EE.UU.— con mayor número de empresas latinoamericanas que utilizan su territorio como plataforma de inversión hacia terceros mercados. Es, además, el primero en Europa.
Para los grupos centroamericanos que evalúan su salto global, el dato no es menor: Madrid se consolida como base operativa hacia Europa, África, Oriente Medio y Asia.
Un nodo estratégico en la red global
Estados Unidos encabeza el ranking con 444 empresas trampolín latinoamericanas, seguido por España (312) y el Reino Unido (279).
En el caso español, el fenómeno tiene escala y sofisticación.Un total de 112 matrices latinoamericanas utilizan España como trampolín directo de primer nivel. Desde allí controlan 1.636 filiales en el exterior, con un promedio de 14,6 por compañía, lo que refleja estructuras altamente internacionalizadas.
No se trata de simples oficinas comerciales. Muchas de estas filiales funcionan como sedes regionales, centros administrativos o nodos de decisión dentro de conglomerados multinacionales.
El informe también revela la dimensión estructural del modelo: de las 46.836 filiales identificadas, 34.336 son directas y 10.184 indirectas. Además, 2.316 actúan como trampolines directos hacia terceros mercados. La internacionalización latinoamericana ya opera bajo esquemas multinivel.
Por qué España
El atractivo español combina factores institucionales y estratégicos: estabilidad regulatoria bajo el marco de la Unión Europea, cercanía cultural, infraestructura avanzada y un ecosistema financiero desarrollado.
Pero hay un elemento menos evidente y más decisivo: España reduce la distancia operativa hacia mercados complejos. Desde allí, las empresas latinoamericanas han proyectado inversiones hacia economías como Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Japón, Singapur y Corea del Sur.
En mercados lejanos —geográfica y culturalmente—, una base europea facilita cumplimiento normativo, acceso a financiamiento y credibilidad institucional.
Puerta de entrada y de salida
España no solo recibe capital latinoamericano; también lo redistribuye.
Junto con Luxemburgo, Austria, Reino Unido y Países Bajos, concentra el 90% de la inversión latinoamericana en Europa. Y aunque ya era conocido que España es el cuarto destino mundial de IED procedente de América Latina (según Global LATAM 2025), el estudio añade una dimensión clave: casi el 38% de la inversión emitida desde España vuelve a dirigirse hacia América Latina.
España representa hoy el 11% de la IED extranjera en la región, con Brasil (38%), México (35%) y Colombia (15%) como principales receptores.
La dinámica dejó de ser lineal. Es una red de doble vía.
Quiénes lideran el uso del trampolín
México (118 matrices), Panamá (46) y Brasil (43) son los países con mayor presencia de empresas trampolín en España.
El caso panameño resulta particularmente ilustrativo para Centroamérica. Más allá de su condición de hub financiero regional, Panamá ha utilizado España como plataforma complementaria para proyectarse hacia Europa y otros continentes.
Sectores en movimiento
El sector financiero lidera este proceso (22,4%), seguido por minería (12,8%) y energía (10,7%). Sin embargo, el crecimiento más dinámico se observa en servicios financieros avanzados, transición energética, digitalización, tecnología, logística y consultoría.
Son actividades intensivas en conocimiento y con alta integración internacional, donde la base europea potencia competitividad.
Una hoja de ruta para Centroamérica
La economista Isabel Álvarez, directora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales, subraya que el fenómeno ya es estructural. Las multilatinas operan mediante cadenas de propiedad complejas que optimizan gobernanza, fiscalidad y gestión de riesgos.
Para los conglomerados centroamericanos que evolucionan desde modelos familiares hacia estructuras corporativas globales, el modelo español ofrece una referencia concreta: no solo como mercado, sino como plataforma.
La expansión regional sigue siendo relevante, pero el verdadero salto está en integrarse a redes globales de valor. Y en ese tablero, España se ha consolidado como uno de los nodos más eficaces para las empresas latinoamericanas que buscan jugar en múltiples ligas a la vez.