Por: revistaeyn.com
La política exterior de Estados Unidos mantiene abierto en paralelo varios tableros diplomáticos, pero la semana inicia con dos de ellos que condensan buena parte de la tensión geopolítica actual: el Caribe, con la reapertura de contactos con Cuba, y Medio Oriente, donde continúa el pulso militar y diplomático con Irán.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró este fin de semana que un acuerdo con La Habana podría llegar “muy pronto”, aunque aclaró que su administración priorizará primero la resolución del conflicto con Irán.
“Cuba también quiere llegar a un acuerdo”, afirmó el mandatario al señalar que su gobierno mantiene conversaciones con la isla caribeña, en un giro significativo tras meses de presión económica y energética.
La afirmación coincide con un hecho político relevante: el propio presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó públicamente que existen contactos con Washington para “buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos gobiernos”.
Este reconocimiento oficial marca el primer punto de convergencia diplomática entre ambos países en medio de un contexto de máxima presión económica sobre la isla.
Cuba: presión energética y negociación política
La eventual negociación entre Washington y La Habana se produce tras una ofensiva económica estadounidense que ha golpeado el principal talón de Aquiles del sistema cubano: el suministro energético.
Desde comienzos de año, Estados Unidos impulsó medidas destinadas a restringir el acceso de Cuba al petróleo, especialmente tras la interrupción de los envíos venezolanos. Analistas estiman que la isla llegó a contar con reservas suficientes para apenas 15 a 20 días de consumo, lo que provocó apagones generalizados y tensiones sociales.
La presión energética se convirtió así en la principal palanca geopolítica de Washington para forzar un diálogo político.
La administración Trump incluso llegó a sugerir la posibilidad de una “toma de control amistosa” de la isla si el régimen colapsaba bajo el peso de la crisis energética, una retórica que elevó la tensión bilateral.
Sin embargo, la confirmación de conversaciones indica que ambas partes buscan explorar una salida negociada, aunque con objetivos distintos:
-Estados Unidos busca reformas políticas y económicas
-Cuba intenta aliviar la presión económica manteniendo su soberanía política.
Irán: la guerra que condiciona el tablero global
En paralelo, Washington mantiene un frente mucho más volátil con Irán.
Trump aseguró que su gobierno está en contacto con Teherán, pero dudó de que el régimen esté listo para negociar seriamente el fin de las hostilidades tras más de dos semanas de enfrentamientos.
Según el mandatario, Irán se encuentra “diezmado” tras los ataques estadounidenses, aunque evitó declarar una victoria militar.
En paralelo, la Casa Blanca trabaja para formar una coalición internacional que patrulle el estratégico estrecho de Ormuz, uno de los puntos más críticos del comercio energético global.
Por ese corredor marítimo transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, lo que convierte cualquier tensión militar en un factor inmediato de volatilidad para los mercados energéticos.
Washington ha instado especialmente a Europa y a China —ambos altamente dependientes del crudo del Golfo— a asumir un mayor rol en la seguridad de la región.
Un mismo objetivo estratégico
Aunque geográficamente distantes, los frentes de Cuba e Irán comparten un hilo conductor estratégico: la política energética como instrumento geopolítico.
En ambos casos, Washington utiliza el control sobre flujos energéticos —petróleo en el Caribe y seguridad marítima en el Golfo Pérsico— como herramienta de presión para modificar equilibrios políticos.
La simultaneidad de ambas crisis sugiere que Estados Unidos busca consolidar tres objetivos estratégicos:
1.Reordenar el mapa energético global tras las tensiones en Medio Oriente.
2.Reducir la influencia de aliados de Irán y Rusia en América Latina, particularmente en el eje Caracas–La Habana.
3.Reafirmar su capacidad de coerción geopolítica en dos regiones clave del sistema internacional.